Velocidad por equipos


Por mucho que el nombre pueda indicar que son pruebas parecidas, no tiene mucho que ver la velocidad por equipos con la individual. En este caso se trata de equipos de tres ciclistas, en el caso de los hombres, y dos, en el de las mujeres –las razones de esta desigualdad dan lugar a un interesante debate-, en el que se inicia la competición con los conjuntos al completo, abandonando la pista el ciclista de cabeza y dejando al compañero en acción, hasta que queda el último integrante en solitario en acción.

La competición contempla tres fases: una serie clasificatoria contrarreloj con un solo equipo en pista, salvo decisión del Jurado por la cantidad de equipos inscritos; una primera ronda con los ocho mejores equipos en enfrentamientos cruzados según los tiempos realizados en la clasificatoria (1-8, 2-7- 3-6 y 4-5) y las finales: los dos mejores tiempos de entre los ganadores disputarán la final absoluta; los otros dos siguientes, siempre entre los ganadores, la final por el bronce. Los perdedores se clasificarán por el tiempo realizado en esta ronda, salvo en los Juegos Olímpicos, en que se establecerán enfrentamientos entre el quinto y el sexto tiempos y entre el séptimo y el octavo. En caso de igualdad, desempata el tiempo de la última vuelta.

Entre una fase y otra se podrán cambiar los corredores, con al menos 30 minutos al inicio de la prueba. Un equipo incompleto no podrá tomar la salida.

Los corredores se colocan de forma paralela, separados por 1,5 metros sobre la meta de persecución, el primero retenido por un bloque de salida; los otros, sujetos por árbitros o personal de la organización.

En caso de accidente, se autoriza a una nueva salida a dicho equipo (y al que compite con ellos si lo hubiera y se siente perjudicado, por decisión del Jurado) al final de las series de clasificación, pero solo se autoriza una nueva salida. En primera ronda y finales, la carrera será parada y reiniciada y solo se permitirá una nueva salida.

El principal problema en esta prueba es el relevo entre corredores. Con el fin de que realmente el ciclista que encabeza el equipo de una vuelta completa, el relevo debe darse tras pasar la línea de persecución y nunca después de los quince metros posteriores, retirándose hacia arriba, teniendo como referencia la rueda delantera. En caso de irregularidad en el relevo, se descalificará al equipo implicado tras la prueba.

Quizá por este motivo, este año ha establecido en el reglamento que se la banda azul se dejará intransitable en ambos lados de la pista mediante la colocación de tres almohadillas, de las mismas características, a 5 metros, a 10 metros y a 15 metros de las líneas de persecución, sin que se coloque ninguna otra.

1995 fue el año en que se introdujo esta prueba en el programa de los Mundiales en el caso de los hombres, teniendo que esperar hasta 2007 para las mujeres. Francia ha sido la selección con más ‘arco iris’ en el primer caso, aunque Gran Bretaña ha sido la triunfadora en las tres últimas ediciones de los Juegos Olímpicos. Entre ellas, ha habido más alternancia. Y para los españoles, históricos buenos resultados destacando la medalla de plata de Salvador Meliá, José Antonio Escuredo y José Antonio Villanueva en Melbourne 2004 o la habitual presencia de las féminas Tania Calvo-Helena Casas entre las ocho mejores del mundo.

Y aunque es una prueba cuya distancia cambia teniendo en cuenta la longitud de la pista, la UCI establece un record del mundo cuando se compite en las pistas con el formato más frecuente de los 250 metros, y que está en poder del trío de Alemania (Rene Enders, Robert Fostermann y Joachim Eilers) y la dupla china (Gong Jienjie y Zhong Tianshi). Por el contrario, no hay records españoles pero sí mejores marcas no homologadas.

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