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¿Se interferirán Vuelta a España femenina y Mundial a partir de 2029?

Como ya se había adelantado, la UCI ya ha oficializado que la Vuelta a España femenina cambiará sus fechas en 2027, y se desplazará al mes de octubre, concretamente del 3 al 10. Una decisión que tiene bastante lógica, por el crecimiento y saturación del calendario femenino en los meses primaverales, buscando unas fechas a priori más propicias, aunque sea después del Mundial de carretera.

Kopecky, habitual en Vuelta y Mundiales. Foto: LaVuelta
Sin embargo, puede haber una interferencia no esperada, aunque en todo caso no antes de 2029: el Mundial de ciclismo en pista. En 2027, como es sabido, las pruebas élite de pista tendrán lugar a finales de agosto encuadradas en el SuperMundial, mientras que en 2028 el Mundial de Asunción se celebrará en noviembre, sin coincidir en ninguno de los casos con las nuevas de la Vuelta. Pero el Mundial de Abu Dabi, en 2029, está programado del 10 al 14 de octubre, unas fechas que pueden entrar en colisión con los de la ronda nacional, salvo que el Campeonato de pista se desplace algunas semanas, algo que no nos extrañaría en absoluto.

Este año ya hemos podido ver que algunas pruebas femeninas del calendario de pista han tenido muy baja participación a causa del crecimiento del de carretera, a nivel internacional y en muchos países. Y si en esta coincidencia son los velódromos los que peor parados salen, una interferencia Mundial-Vuelta perjudicaría a los dos eventos, no sólo por la competición en sí, sino por la preparación específica anterior.

Aún es pronto para alarmarse, pero no para tener en cuenta esta circunstancia. Otra cosa será que el documento ‘Future of Cycling’ presentado ayer tenga repercusiones más efectivas sobre este deporte que las que han tenido muchas iniciativas similares anteriores y realmente veamos algún día un calendario más coherente.

¿Cómo será la transferencia de puntos UCI de la pista a la carretera?

Faltan apenas dos semanas para que comience el Campeonato del Mundo de carretera en Montreal (Canadá)… y aproximadamente los mismos días para que se celebre el próximo Comité Directivo de la UCI -del 20 al 22- que debe aprobar un proyecto que parecía bastante ilusionante, pero que, a día de hoy y por lo poco que se conoce, no parece ni mucho menos el idóneo para ‘reconducir las relaciones’ entre el ciclismo en carretera y el de pista propiciando la compatibilidad entre ambas disciplinas.

Nos referimos a la decisión de que, a partir de 2027, los equipos de carretera -entendemos que tanto WorldTeams como ProTeams- puedan sumar una cantidad limitada de puntos exclusivamente para la clasificación por equipos por los resultados obtenidos por sus corredores en otras disciplinas ciclistas, en concreto pista, BTT (XCO), ciclocross y gravel. Unos puntos que, en ningún caso, se sumarían a la clasificación individual, lo que también pone a las claras el objetivo final de esta iniciativa, como veremos más adelante.

Ciclistas como Ganna, los grandes objetivos del proyecto
Foto: UCITrack

La adjudicación de estos puntos solamente llegaría por dos eventos, el Campeonato del Mundo de estas disciplinas y la general de la Copa del Mundo o equivalente, de todas ellas menos el gravel. 

Igualmente, solo podrían sumarlos los 20 mejores corredores del equipo en el caso de los hombres (sin distinguir por la categoría del equipo) y las 8 mejores ciclistas en el caso de las mujeres.

Estos son los detalles básicos que han trascendido hasta la fecha, a falta de conocer el que quizá sea más importante, cuál será la escala de conversión de estos puntos de pista -que es lo que nos atañe- a la carretera, que esta semana ha sido aprobado por el Consejo de Ciclismo Profesional de la UCI, aunque subyacen varias dudas

La primera, la conversión en el caso de la Copa del Mundo, entre otros motivos porque ganar la general no da puntos UCI, algo que también debería reconsiderarse en aras a potenciar esta competición. Pero no es el tema de hoy.

La segunda duda es si esa conversión será igual para todas las pruebas de fondo de pista (por ejemplo, un ómnium olímpico o un scratch que no lo es), si se incluirán las pruebas por equipos, en especial la persecución, y, sobre todo, las de velocidad, cuyos protagonistas no tienen apenas relación con el ciclismo de carretera y menos aún con los grandes equipos.

Finalmente, una tercera incógnita es cómo -o más concretamente, en qué momento- se define eso de los veinte y las ocho mejores ciclistas. En todo caso, esta decisión ya tomada es la que define claramente el proyecto: lo que se quiere es premiar a los equipos fomentando que sus mejores ciclistas se dejen ver en esos grandes eventos UCI de otras disciplinas -Mundiales y Copas del Mundo-, y por ello puedan sumar algún punto adicional, y no el premiar a los pistards que obtienen los mejores resultados con la oportunidad de militar en una estructura de nivel en vez de tener que competir como independiente o en un equipo continental o incluso amateur.

Dicho de otra forma, se quiere incidir en el hecho de que un Mathieu Van der Poel dispute el Mundial de BTT o el de ciclocross -y lo mismo vale para Tom Pidcock y Wout Van Aert, por hablar de multiespecialistas contrastados- o que un Filippo Ganna o un Jonathan Milan aparezcan de nuevo en los velódromos mundialistas, y no que los equipos aprovechen la faceta pistard de un Albert Torres, que a priori no le aportaría nada a Movistar al no estar en su top20, o más aún de un Sebastián Mora que lleva varios años padeciendo que ningún equipo de carretera quiera o sepa aprovechar su trascendencia en los velódromos más allá de sus condiciones y experiencia en la carretera.

Paradójicamente la medida podría tener consecuencias distintas para el ciclismo femenino, pero eso es algo que posiblemente analizaremos en otro post, ya que las circunstancias también son muy diferentes.

Por qué España se queda por segundo año seguido sin poder correr la madison del Mundial: un sistema injusto condenado a perpetuarse

Por segundo año consecutivo, la madison femenina española no podrá estar en el Mundial, a pesar del esfuerzo desarrollado por Eva Anguela e Izzy Escalera en los últimos doce meses en pruebas de todo tipo y condición para lograrlo. La situación no es la misma de hace un año, pero sí se puede decir que es consecuencia directa de las circunstancias de entonces.

Sin querer extenderme, vamos a recordar los hechos:

  • España logra clasificarse entre las mejores 18 naciones en 2025, en concreto en el puesto 18, lo que le daba plaza en el Mundial si no fuera porque debe cederla a un campeón continental no clasificado en virtud de la Normativa UCI.
  • Ese campeón es el de África, Egipto, lo que relega a España a la condición de reserva, pero no de primera, ya que esta circunstancia corresponde al país organizador, Chile, también reglamentariamente contemplado.
  • En el Europeo de Konya Foto: Fed. Española
    Como era de esperar, Egipto renuncia a participar en la madison… y es Chile y no España, quien ocupa la plaza de la dupla africana. España se queda sin participar en el Mundial a pesar de haberse clasificado matemáticamente.
  • España inicia el ciclo de clasificación de la temporada 2025-26 con cero puntos correspondientes al casillero de los Mundiales, mientras que cualquier selección que hubiera estado en Santiago 2025 salía con un mínimo de 362 puntos. Chile, por poner un ejemplo, tenía en ese momento 570.
  • Además, los puntos del Mundial no los puedes sustituir o comprensar con los de ninguna otra prueba. O los tienes o debes ir todo el año en esa situación desventajosa.
  • Termina el ciclo de clasificación 2026 y España no entra en el top 18: se queda a 368 de Chile, es decir, menos de los que tenía a principio de año, y a 48 de México. Con los norteamericanos con la plaza asegurada por su condición de campeones panamericanos, a los sudamericanos les pasará lo que a España en 2025, que la campeona de Africa, en este caso Sudáfrica, le arrebate la plaza. Claro que, en este caso, Chile se mantendría como primera reserva ya que la nación organizadora, China, ya está clasificada… y si Sudáfrica no participa, como parece probable, la plaza volvería a ser de Chile.
  • España se perderá no sólo el Mundial, sino los primeros puntos en disputa de cara a estar en LA28… y comenzará el ciclo de clasificación 2027 en la misma situación que en 2026: con cero puntos y 362 menos que cualquier otra nación que haya estado en Shanghái.

Habrá quien diga que la mejor solución para esto es apretar más y conseguir más puntos, algo que no es tan fácil de hacer como de decir. Primero porque no se pueden sumar todos los puntos que se quiera, hay un límite de pruebas puntuables. Y segundo, porque el potencial de España a día de hoy no da para estar en un ‘top diez’ que garantizase no pasar apuros, sino que hay que pelear en esas plazas del furgón de cola en donde los puntos se consiguen con sangre, sudor y lágrimas (y mucho más dinero, por paradójico que parezca, ya que hay que viajar más).

Un sistema injusto que se podría paliar con una de estas dos medidas (o con ambas):

  • Los campeones continentales no clasificados en el ‘top 18’ del ranking (lo que se podría ampliar al organizador) no quitan plaza a los sí clasificados, aunque ello obligue a realizar en el Mundial una clasificatoria previa, que no le gusta a la UCI ni a nadie, pero que se disputa habitualmente en Copas del Mundo o Mundial junior y es una alternativa bastante menos injusta, aunque suponga una carrera más en las piernas.
  • Los países que no sumen puntos en el Mundial podrán obtenerlos en una cuarta prueba CL1 como alternativa. No es un regalo, ya que son puntos que tampoco son ‘baratos’ de lograr y en todo caso mucho menos cuantiosos en su baremo.
Obviamente no es algo que la UCI vaya a considerar en los próximos meses, pero demuestra que cuando hay cosas que funcionan mal no es tan complicado solucionarlas... si se quiere.

Las pruebas por equipos, la asignatura pendiente de los Campeonatos

Aunque las inscripciones no se cerrarán hasta el próximo viernes, ya se conocen extraoficialmente algunos detalles sobre la participación en el Campeonato de España de pista élite-sub23. En especial en lo referido a los equipos que tomarán parte en las pruebas de velocidad y persecución: no habrá por séptimo año consecutivo cuartetas femeninas, mientras que en las otras tres encontraremos a tres equipos en velocidad femenina y persecución masculina y cuatro en la velocidad masculina, salvo cambios de última hora.

Por mucho que algunos piensen que es una situación extrema, desgraciadamente no es nada nuevo, sino el reflejo de lo que viene sucediendo en los últimos años. Y con momentos aún más dramáticos como podemos ver en 2021 -en esos Nacionales de todas las categorías absurdamente programados coincidiendo con los Juegos Olímpicos- cuando sólo hubo tríos masculinos de velocidad. O en 2024, año en que no hubo equipos femeninos.

¿Cuál es el motivo? Y, sobre todo, ¿se vislumbra alguna solución? Está claro que el cambio de dos a tres corredoras ha afectado a la velocidad femenina, que en 2018 alcanzó un máximo de siete parejas. Pero sobre todo lo que subyace es el reflejo de una filosofía: antes se buscaban corredores debajo de las piedras para completar los equipos, especialmente los de persecución, ya que en velocidad se recurría a quien estuviera cerca. Ahora se acude al Campeonato simple y llanamente con lo que se tiene, es decir, los corredores que realmente viven la pista o pueden dedicarse un fin de semana a ella, por no tener otros compromisos (de carretera fundamentalmente) o ser unos verdaderos ‘friquis’ de esto. Y es que formar una cuarteta requiere muchos (o aunque sean pocos) días de entrenamiento que muchos no pueden o no quieren disponer de ellos.

¿Es la mejor fecha para unos Campeonatos? Desde la sola perspectiva de la élite pistard, cualquier fecha que te sirva para que se puedan coger los puntos antes del cierre del ranking UCI es buena. Para combinarlos con el paraciclismo, en esa filosofía federativa que prevalece desde hace varios años, nada que comentar. Pero, para tener una mayor participación, para recurrir a esos ruteros que, una vez terminados sus objetivos podrían divertirse una semana en la pista, pues claro que no. Y no nos olvidemos que, a lo mejor, alguno ‘pica’ si se le ofrece un proyecto interesante.

Tampoco debemos olvidarnos de que no es un fenómeno exclusivamente español. La persecución por equipos ha desaparecido del Nacional francés por parecidas razones. Y la filosofía de la UCI de decir sí -sin más, sin hacer caso a sus bases- a la propuesta del COI de recortar plazas de las pruebas por equipos en los Juegos Olímpicos tiene lógicas repercusiones a niveles nacionales y no es extraño que se deriven al segundo escalón, en el caso de España, las selecciones autonómicas en este Campeonato Nacional.

¿Permitir la participación por otras estructuras? Si realmente los equipos estuvieran consolidados en el ciclismo en pista y tuvieran el suficiente potencial, sería una alternativa a las selecciones y, por lo tanto, una forma de incrementar participación. Pero no lo están, nuevamente gracias a las decisiones incomprensibles de la UCI justo cuando estaban apareciendo, y tampoco tienen muchos alicientes para estarlo. También podrían crearse estructuras mixtas, pero ahora mismo no están permitidas reglamentariamente hablando en España. Claro que un trío con tres velocistas de nivel, acostumbrados a trabajar a nivel de selección nacional, por ejemplo, podrían rendir más que satisfactoriamente. Pero conjuntar a cuatro persecucionistas de distintos lares para entrenar bastantes días -con los problemas de fechas ya indicados- resulta una utopía siempre que pensemos en algo más que cubrir el expediente.

¿Eso quiere decir que debemos resignarnos a seguir así hasta a morir? Desde luego que no, pero si no se empieza por arriba y por abajo, a la vez, difícil solución tendremos. 

La decisión de Canada Cycling de cesar su trabajo con la cuarteta femenina está muy relacionada con la reducción de plazas olímpicas

Se han vertido muchos ríos de tinta estos días en relación a la decisión de Canada Cycling de cesar su trabajo con el equipo femenino de persecución de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, renunciado de entrada a acudir al Campeonato del Mundo de este año en Shanghai. Una decisión que las corredoras califican de “desgarradora e indignante”, sobre todo porque no se cuestiona para el programa masculino, aunque los resultados de ambos equipos hayan sido muy similares en los últimos tiempos, incluso mejores en determinados momentos para las féminas (en el último Mundial noveno lugar para ellas y undécimo para ellos).

Canada, en los JJOO de París. Foto: SWPix/UCITrack
No voy a incidir ni en las causas directas ni en las consecuencias de la decisión, sino en un elemento que se suele soslayar y que tiene una importancia vital: Canadá ha renunciado porque no veían "que las deficiencias fueran a subsanarse a tiempo” para los Juegos de 2028. Y es que, con la reducción de plazas para solamente ocho cuartetas, la exigencia deportiva es muy alta y hay que estar muy seguros para apostar con la clasificación, con todo el esfuerzo deportivo y económico que conlleva, mientras que si fueran diez las plazas (como en París 2024) o más, quizá si se podría pensar en realizarlo. Algunos ya se han manifiestado verbal o tácitamente esta renuncia y otros lo irán haciendo en los próximos meses, en cuanto se vea la imposibilidad del objetivo de estar en ese top-8.

Hagamos un poco de historia. En el caso de la persecución masculina, los primeros Juegos del siglo en Sydney tuvieron doce cuartetas, para bajar a diez en 2004, 2008 y 2012, a nueve en Rio 2016 y a ocho en 2020. La recuperación de diez escuadras en París 2024 fue un oasis y a costa de reducir de cinco a cuatro el número de participantes para el conjunto de las pruebas de fondo, dando lugar a algunas aberraciones que ya explicaos en su momento. En el caso de las féminas, la prueba se instauró en Londres 2012 y siempre ha contado con la misma participación que la masculina.

Contrasta también esta limitación olímpica con la ‘libertad’ que hay en los Campeonatos del Mundo, a donde se puede acudir simplemente con haber participado en el Continental correspondiente y en una manga de la Copa del Mundo. Algo que, de cara al Mundial de Shanghai, han logrado veinte naciones en el apartado masculino y dieciséis en el femenino, cifras que podrían haber sido mayores si las mangas hubieran tenido una distribución geográfica más justa.

Imagen de un relevo 4x100. PxHere

Las comparaciones son odiosas

Pero, sobre todo, las comparaciones son odiosas… en relación con otros deportes. Si nos fijamos en el atletismo, y en concreto en una prueba similar en el formato, aunque con menos importancia relativa en el contexto general del deporte, los relevos 4x100 y 4x400 tuvieron en París hasta dieciséis naciones presentes, mismas cifras que sus equivalentes en natación.

Y no vamos a hablar de la absurda e injustificable limitación a 19 participantes en los ómnium y a 14 parejas de madison, cuando en la pista 'caben', reglamentariamente hablando, 24 ciclistas y 18 duplas. Como ya he dicho más de una vez, es tan incomprensible como si las pruebas de atletismo o natación se disputasen con siete deportistas dejando una calle libre. No es exactamente el mismo tipo de recorte que tienen las persecuciones (y la velocidad por equipos, no se me olvida), pero sí igual de significativo de una política incongruente.

Es cierto que los Juegos Olímpicos tienen un problema de hiper crecimiento y saturación importante, y ya nos están avisando de que en Brisbane 2032 habrá un recorte general en relación a la ‘permisividad’ de LA28. Y que hay muchos deportes ‘jóvenes’ o modalidades locales que empujan y quieren hacerse hueco a costa de los más clásicos, que deben desvirtuar sus normas competivivas habituales. Pero también existe una alternativa en los Juegos Olímpicos de invierno, que por intereses (económicos) de las federaciones implicadas se quieren mantener como un coto cerrado de esos deportes de nueve y hielo. Un evento en el que cabrían muchas especialidades más, sobre todo cuando el cambio climático está empujando hacia otro modelo organizativo. Pero si se muestran reacias -sin fundamentos- a una ampliación con deportes verdaderamente invernales como el ciclocross o el cross atlético, cualquier otro rediseño es ilusorio.

La persecución por equipos conlleva mucho trabajo, muchos sacrificios...
y renuncias muy costosas. Foto: SWPix/UCITrack

Mientras tanto, una prueba como la persecución por equipos -la que demuestra realmente el trabajo y el potencial de un país- queda gravemente herida. Porque si no hay esperanzas olímpicas, ¿quién va a invertir durante cuatro años en acudir a pruebas en la otra esquina del mundo o en realizar un trabajo con los corredores (o corredoras) que se traduce en muchas semanas de entrenamiento y concentraciones? Y que muchas veces realizar ese trabajo supone disponer de unos ciclistas que se deben a unos contratos con sus equipos (de carretera), que los ceden de forma más o menos obligada a la planificación de su selección, a costa de dejar de competir en su calendario. Y que nadie se olvide tampoco que retomar el trabajo de cara a otro ciclo posterior tras años de abandono conlleva un sobrecoste económico (y deportivo) que en muchos casos no se puede asumir.

No nos olvidemos, por último, que hay sectores incluso dentro del ciclismo a los que no le importaría que la transferencia carretera-pista que todos queremos se haga en base solamente a pruebas más cómodas de compatibilizar, aunque sea a costa de sacrificar las persecuciones y todo lo que conllevan. 

Los tres motores del deporte moderno aplicados al ciclismo en pista

No es la primera vez que traemos alguna de las excelentes publicaciones de la newsletter ‘La zona mixta’ a nuestra web. Y es que hace algunas semanas publicaban un interesante post titulado ‘Los tres motores del deporte moderno’, en donde se analizaba que cada deporte tiene un motor distinto, entre tres modelos posibles. Pero que los deportes más importantes los combinan todos.

La pista debe ser algo fundamental en la base. Foto: RM

Motor 1: Deportes de base social. El motor es la práctica masiva, es decir millones de personas que lo practican desde niños, con una estructura piramidal que empieza en la infancia, continúa con clubes locales y termina en ligas profesionales. Es el activo más difícil de construir y el más valioso a largo plazo.

Obviamente al ciclismo en general se le puede incluir en este primer grupo, aunque también es cierto que el ciclismo en pista no sigue este esquema. ¿Por qué? No voy a extenderme, pero mientras que desde la carretera no se vea la pista como algo complementario y no como un riesgo, un peligro o simplemente algo innecesario, mal vamos. El ciclismo en pista tiene que ser algo básico en la formación para poder crecer en esa estructura piramidal.

Motor 2: Deportes de espectáculo. El motor es la audiencia que los sigue, en vez de las personas que lo practican. Lo que tienen en común es que los fans los consumen como entretenimiento, no como una extensión de su propia práctica deportiva. Se trata de un modelo con muchas similitudes al de otros espectáculos (cine, música…) y que se financia con los derechos de emisión, con los patrocinios o con experiencias premium. El riesgo de este modelo es la dependencia del espectáculo. Si el producto pierde atractivo, no hay base que lo sostenga desde abajo.

El espectáculo de la Champions League. Foto: UTCL

Los grandes eventos ciclistas de carretera pueden ser englobados en este segundo motor, y que incluso alguno señalado de pista -Juegos Olímpicos o Mundiales- reúne los requisitos para ello, por la propia dinámica del espectáculo. Entonces ¿por qué no se apuesta desde la UCI de forma decidida por fórmulas que potencien este atractivo? Ejemplos más que sobrados hemos señalado siempre en TrackPiste.

Motor 3: Deportes de industria. El motor es el equipamiento y la práctica en vez del espectáculo profesional. El consumidor no es el aficionado, es el deportista amateur que se gasta miles de euros al año en su práctica deportiva, en aspectos como material, vestimenta, inscripciones, viajes, alimentación y nutrición…

Está claro que gran parte del negocio del ciclismo está en este tercer grupo, aunque existe un sector de aficionados que se engloban en este apartado, de práctica profesional, que no manifiestan ningún interés en el deporte espectáculo. Y está claro que en lo referido al ciclismo en pista no existe esa práctica amateur y difícilmente puede construirla… salvo en los aspectos comunes con el ciclismo en carretera.

Los deportes más grandes del mundo (fútbol, tenis, atletismo…) tienen a los tres motores funcionando a la vez, y cada uno refuerza a los otros.  Pero hay deportes que pueden funcionar perfectamente si apuestan por los motores más adecuados a sus características y los fortalecen.

¿Por qué no existe el negocio de los récords en el ciclismo en pista?

Duplantis, en 2020. Wikimedia Commons/Bob Ramsak

Cuando Armand Duplantis batió por primera vez el récord del mundo de salto con pértiga en 2020 no podía imaginar que los aproximadamente 5.500 euros de prima que se llevó se iban a convertir en una cifra acumulada superior al millón de dólares. Y es que en estos seis años ha batido su plusmarca en catorce ocasiones más, cada una en un ‘calculado’ centímetro… y en el caso de las últimas, bonificadas con 100.000 dólares cada una, cifra pagada por World Athletics, la federación internacional de atletismo, que debe conocer bien el beneficio que le reportan este tipo de actuaciones para que abone una cantidad nada despreciable cada vez que se bata un récord del mundo -en cualquiera de las disciplinas atléticas-, algo que ‘Mondo’ también ha sabido rentabilizar.

World Athletics también fue protagonista en París 2024 con una decisión controvertida, premiar a cada uno de los ganadores olímpicos con una prima de 50.000 dólares, lo que supuso un montante de 2,4 millones de dólares. Que no saliese de sus arcas sino de sus patrocinadores es secundario. O muy importante, ya que dice mucho de su estrategia.

Pero es algo que sentó bastante mal en otras federaciones argumentando que contravenía el espíritu olímpico, aunque la verdad es que subyacía el temor de que la idea pusiera suponer un importante agujero. Ni que decir tiene que la UCI fue una de las federaciones internacionales que se opuso tajantemente a seguir la medida del atletismo, aunque argumentase que el 'dinero olímpico' tenía otros destinatarios menos favorecidos. 

Richardson, en Konya. Un récord histórico... y cantado. Foto: MR

Una decisión esperada ya que como decíamos entonces, los premios por ganar un Mundial ciclista no resisten comparación con los de atletismo: 8.000 euros en las pruebas olímpicas individuales y la madison, y 5.000 en las no olímpicas.

¿Y los récords ciclistas? Como podéis imaginar, tampoco tienen ningún beneficio material para el corredor protagonista. Es más, en el caso del récord de la hora tiene unas exigencias económicas bastantes disuasorias. No hay que irse muy lejos para recordar lo ‘mosqueada’ que estaba Vittoria Bussi de tener que asumir el cronometraje oficial con una firma concreta y lo que ello le suponía a nivel de gasto, aunque al final pudo llegar a un acuerdo. Y los derechos económicos son propiedad de la UCI… aunque pocas imágenes se vieron de esa tentativa, a causa del nulo interés/capacidad de la italiana, o de otras similares.

A diferencia del atletismo, las pruebas cronometradas -es decir, las susceptibles de récord- están desapareciendo de los programas de las principales reuniones de la temporada, por lo que la obtención de récords se está circunscribiendo a eventos muy concretos e incluso en circunstancias también muy específicas en lo referido a las condiciones de altitud o geometría de los velódromos.

Sin embargo, aún hay ciclistas que se atreven a planificar una tentativa de récord específica como Jeffrey Hoogland con el kilómetro o Matt Richardson con los 200 metros, con el coste que ello supone y el escaso retorno oficial, aunque lo tengan por parte de sus patrocionadores. Y por supuesto, eventos en los que sabemos que van a caer plusmarcas mundiales como churros, como sucedió con el reciente Europeo de Konya. Entonces, ¿por qué no existe el negocio del récord en ciclismo en pista? Pregunta retórica, por supuesto.

La eliminación, una prueba espectacular, ¿pero que resulta peligrosa?

El reciente Campeonato de España de Galapagar acabó sin mayores problemas… salvo la caída en la prueba femenina cadete de eliminación que supuso tener que trasladar a dos corredoras al hospital, afortunadamente sin graves consecuencias, pero que, al quedarse el velódromo sin ambulancias, conllevó la suspensión de la jornada y el aplazamiento al día siguiente de las competiciones que restaban. Y, sobre todo, volvió a evidenciar el eterno debate sobre la eliminación, una prueba espectacular como pocas, pero que, para algunos, resulta peligrosa.

Imagen de la prueba masculina cadete del pasado sábado

Por ello, quise tomar el pulso al velódromo y sin personalizar las opiniones, recoger algunas sugerencias para mejorar estas situaciones. Por ejemplo, siempre he creído que el número de vueltas -dos- hasta el primer sprint es demasiado reducido y provoca una tensión innecesaria entre los que salen detrás. Por ello, pienso que podría aumentarse hasta cinco, aunque más de uno me decía que “incluso diez pueden ser pocas. Pero es cierto que cuanto más tiempo se lleve, más se reduce esa tensión”.

Pero tampoco con ello se acabarían las situaciones. “Hay ciclistas que son más expertos que otros en abrirse hueco con el cuerpo. Y el que hace un movimiento extraño tiene más fácil evitar las consecuencias que el que se ve afectado, que le pilla de improviso”, nos comentan. “El problema es que se va al límite y es difícil muchas veces para los corredores más inexpertos evitar estas situaciones”. Incluso nos comentan que hay velódromos que son menos adecuados que otros, “porque pueden tener zonas más irregulares donde es difícil controlar la bicicleta”.

De esta forma, se llega a la conclusión de que “los árbitros tienen que ser más rigurosos. Hay corredores que cometen alguna irregularidad y, como no les dicen nada, se crecen y siguen con ese comportamiento hasta que sucede algo”. “Creo que deberían optar por la expulsión inmediata a la más mínima, para atajar estos comportamientos”, nos añaden, aunque incluso nos sugieren que se podría adoptar “un sistema de tarjetas. Amarilla por la primera irregularidad. Y la segunda, roja, y a la calle, pero no sólo en la prueba, sino para todo el Campeonato”. Unas medidas que, posiblemente, implicarían más presencia arbitral.

Y como estamos hablando de eliminación, y aunque no sea la primera vez que lo sugiero, me parece inconcebible que la clasificatoria de esta prueba… sea un scratch, una carrera muy distinta en su filosofía y en su desarrollo.

Tagaytay ratifica que China va por el buen camino a Shanghai y a LA28

Independientemente del primer puesto en el medallero con trece oros, el gran resultado de China en los pasados Campeonatos Asiáticos demuestra que se va por el buen camino de cara a esos dos objetivos a corto plazo que son los Juegos Asiáticos, en septiembre, y los Campeonatos del Mundo -los primeros absolutos de la Historia en China-, en octubre, o el más a medio plazo de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

Clark, con Junjie Wu en Perth. Instagram BC

Se puede argumentar que ha ayudado la inesperada ‘rapidez’ del velódromo de Tagaytay -aunque no tan inesperada cuando su constructor es Peter Junek- o el hecho de que Japón no haya mostrado todo su potencial. Pero la combinación de puestos y marcas es lo suficientemente significativa.

Hay que remontarse a unas declaraciones del nuevo director técnico chino, Benoît Vêtu, a finales del pasado año en las que se lamentaba de que "hay mucho talento, pero no hay una estructura real”, argumentando la prioridad que se daba a las pruebas nacionales sobre las actuaciones internacionales, con ese predominio de las provincias sobre el ámbito estatal.

Posiblemente este Campeonato haya sido la demostración de ese cambio, y en especial en las pruebas de fondo, las que tradicionalmente ofrecían el peor rendimiento a pesar de ese talento. En este sentido, hay que señalar la llegada del neozelandés Boris ‘Bozza’ Clark al frente del fondo chino. Nacido el 28 de enero de 1995, y técnico de rendimiento del fondo en su país entre 2001 y 2025, podía jactarse de conocer el ciclismo chino ya que, durante sus años de corredor hasta la misma temporada pasada, aunque aún tiene licencia, compitió habitualmente en China.

En octubre anunciaba su llegada y en el mes de diciembre llegaba su primera concentración. Tal y como deseaba Vêtu, había configurado un grupo de 19 fondistas, una verdadera selección nacional, que realizó un trabajo de base en Hainan durante tres semanas, y del que salieron los corredores que ha competido en estas primeras competiciones del año -Asean Track Series, Copa del Mundo de Perth y Campeonato asiático- y que seguirá haciéndolo en las próximas. “En un abrir y cerrar de ojos tengo 19 atletas a quienes entrenar, 19 personas, 2 equipos/géneros de 7 provincias, que representan a 1 nación con 1 objetivo común”, era su significativo balance en su cuenta de Instagram.

Grupo de 19 corredores en la concentración de Hainan. Instagram BC
Los resultados no tardaron en llegar. En Tagaytay las dos cuartetas chinas se llevaban el oro, con unos tiempos de 4:09.438 y 3:48.147, “más de seis y cuatro segundos más rápidos que el récord nacional de China, respectivamente”, como recordaba el propio Clarck en redes con la marca femenina también como récord asiático. Junjie Wu, Yang Yang, Wentao Sun, Zhenghyu Pei y Haijao Sun formaban el equipo masculino y Ning Chen, Xianbing Gong, Xiaoyue Wang, Suwan Wei y Haidi Yuan, el femenino.

“Aún queda mucho camino por recorrer, pero ayer puso a la resistencia china en el mapa. Esto es solo el comienzo de la construcción de algo verdaderamente competitivo a nivel mundial. Personalmente, estoy muy orgulloso de lo que este grupo de chicos y chicas ya ha logrado y de los atletas y personas en los que se están convirtiendo”, valoraba entonces el nuevo técnico chino, sin saber que aún habría otros muchos jalones en este mismo evento.

Con las dos cuartetas ganadoras. Instagram BC

Dos días más tarde, los dos ómnium también hablaron chino, con un Wu al que ya habíamos presentado hace unos días, y con Ning Chen. Por el contrario, las madison evidenciaron que aún queda trabajo técnico y táctico para hacer. No obstante, apuntamos los nombres de las dos parejas chinas, Wu-Yang Yang, que terminaron cuartos -les lastró no haber ganado una vuelta, algo que hicieron quienes les precedieron- y Gong-Menghan Zhou, que terminaron con la plata.

Y aunque no es una prueba olímpica, la doble victoria en la persecución también es otro detalle significativo. Wei se imponía en la femenina con un notable 4:32.318, que mejoraba en nueve segundos el récord continental de Tsuyaka Ucino; Pei, en la masculina, con un 4:07.136 que también significaba un nuevo récord asiático.

Ahora es el turno de la Copa del Mundo de Hong Kong, otra prueba en la que tienen lógicamente un especial interés y en cuya preinscripción encontramos a un nuevo fondista masculino, aunque como reserva, Ni Li, y en la que Yang aparece como titular en el ómnium y Tsun Wai Chu, en la madison.  En la femenina, tenemos a Meghan Zhou como reserva, con Gong como posible titular en el ómnium.

Un grupo de corredores entre 22 y 26 años, de los que poco a poco -aunque más rápido de lo que esperábamos- tendremos que ir aprendiendo su nombre ya que este nueve camino deparará un nuevo protagonismo chino.

La gestión de la pista en las cinco Confederaciones continentales UCI

La Unión Ciclista Internacional (UCI) cuenta actualmente con un total de 203 federaciones nacionales afiliadas en todo el mundo. Estas federaciones se organizan territorialmente en cinco confederaciones continentales: Unión Europea de Ciclismo (UEC), Confederación Panamericana de Ciclismo (COPACI), Confederación Asiática de Ciclismo (ACC), Confederación Africana de Ciclismo (CAC) y Confederación de Ciclismo de Oceanía (OCC).

Y aunque tienen bastantes diferencias entre ellas, queremos encontrar en este post las similitudes en lo que se refiere a la organización de sus Campeonatos Continentales de pista, habida cuenta de la importancia que tienen estos eventos en los distintos rankings de clasificación existentes.

La UEC es la segunda más numerosa, con 51 Federaciones y 1 asociada (las Islas Feroe) y la que tiene una mayor actividad en ciclismo en pista. No obstante, el Campeonato de Europa es uno de los más recientes, ya que comenzaron a disputarse en 2010 como una justa reclamación: a diferencia de los ciclistas de otros continentes, no tenían un evento continental para adjudicarse esos puntos.

A día de hoy no solamente tienen este Campeonato, sino que hay un segundo para sub23, conjunto con los juniors y que tradicionalmente se disputa en verano. Por el contrario, a diferencia de otras Confederaciones, no existe un Europeo de paraciclismo.

La COPACI es la cuarta en dimensión teniendo en cuenta el número de federaciones -44 plenas y 5 asociadas-. Una entidad muy diversa entre la gran mayoría hispanoparlante y el poder de las naciones anglosajonas. A nivel comunicativo, se trata de la entidad con bastantes problemas, con una web muy desactualizada y con habituales problemas de conexión, aunque las razones de ello son geopolíticas y tan conocidas que no es necesario incidir. Por el contrario, hay que destacar a nivel deportivo la idea de crear una Copa América en este 2026, con ocho pruebas en siete países, algo que se echa en falta en otros continentes (salvo para la ACC, donde hay una Asian Cup más modesta). En lo que se refiere a sus Campeonatos, tienen tres por temporada, uno para cada categoría: élite-sub23, juniors y paraciclismo.

Con sólo una federación miembro más que la panamericana, la ACC está viviendo un importante desarrollo desde la llegada del malasio Dato' Amarjit Singh Gill a la presidencia, con una renovada página web y nuevas actividades, incluso en países que están potenciando el ciclismo en general y la pista en particular. Prueba de ello es el Campeonato Asiático que se celebrará esta semana en Tagaytay, Filipinas. Un evento que incluye todas las categorías: élites, juniors y paraciclismo.

Lo mismo sucede con el Campeonato Africano, que este año regresa a Abuya (Nigeria) después de muchos años seguidos en El Cairo (Egipto), a mediados de mayo. Y es que la CAC no tiene muchas opciones en esto del ciclismo en pista por mucho que algunos pensaran que el Mundial de Kigali podía ser una oportunidad para nuestro deporte. Quizá más efectivo pueda ser el relevo al frente del organismo, ya que el marfileño Yao Jean-Marie Allah-Kouamé se está mostrando mucho más activo que su predecesor. Eso sí, tiene mucha tarea por delante sobre todo en el plano comunicativo: como ya sabéis los seguidores de TrackPiste, informar sobre este evento suele traerme muchos quebraderos de cabeza. Por lo demás, son 54 federaciones nacionales -la confederación más numerosa-, aunque la actividad de bastantes de ellas es meramente testimonial.

Y terminamos con la OCC, mucho menos numerosa en lo que se refiere a sus miembros, 12 y 3 asociados, aunque en la práctica se reduce a un mano a mano entre Australia y Oceanía. Y que se traduce en un Campeonato Continental, también conjunto para las tres categorías, en el que hay una participación casi exclusiva de los dos países… lo que indudablemente es una ventaja para que sus corredores sumen puntos UCI y que se debería plantear de una forma diferente..

Otra necesidad para la pista: una temporada estructurada y adecuada

No ha sido TrackPiste el único medio que en acoger con todo lo contrario al ‘entusiasmo’ la pretendida potenciación de la Copa del Mundo. Y es que TrackCycling también publicaba hace unos días un interesante post, aunque incidiendo en otros aspectos.

Imagen de la pasada Copa del Mundo de Perth.  X UCI Track
Un artículo en el que llegaba a la conclusión de que
el ciclismo en pista no necesitaba realmente innovaciones, por parte de proyectos ajenos, sino organización, a cargo de la propia UCI: “Necesita que la UCI organice el deporte que ya le pertenece”. Y es la organización el ejemplo más claro: “Si la temporada no tiene estructura, el deporte no tiene historia. Si los eventos no se relacionan claramente entre sí, los aficionados no siguen una temporada; simplemente se topan con eventos al azar”, para terminar diciendo que “el ciclismo necesita una temporada adecuada”.

La realidad de estos últimos años es obvia: una temporada que la UCI fija de enero a diciembre, pero que no es tal en la realidad, ya que acaba con el Mundial, en octubre; unos campeonatos continentales cada uno en la fecha que le interese por mucho de que la UCI quiera ponerlos en una horquilla de semanas en invierno -quizá demasiado pronto-, y unas mangas de la Copa del Mundo que dependen más de los intereses de los organizadores locales que de una verdadera organización.

Además, la ubicación de estas tres competiciones ha estado sometida a muchos vaivenes en estas dos últimas décadas, pasándose de un modelo que comenzaba con el Europeo en otoño, seguía con la Copa del Mundo en invierno y remataba con el Mundial en los primeros meses del año -aunque se pudiera ir hasta abril-, al actual que se inicia con el Europeo en febrero, se pasa a la Copa del Mundo y nos quedamos con muchos meses ‘vacíos’ en primavera y verano, en donde no hay un verdadero calendario sino pruebas sueltas en donde sólo se buscan los puntos UCI de clasificación, para colocar el Mundial en octubre y dejar un nuevo ‘vacío’ en el periodo noviembre-diciembre, que era el destinado a la Champions, y que ahora ni siquiera se llena con las pruebas de Seis Días. Por no hablar de las alteraciones periódicas en este esquema debido a los Juegos Olímpicos, Super Mundiales o Campeonatos de Europa multideportes. Y eso que los Juegos Europeos no suelen tener ciclismo en pista.

AñoEuropeoCopa del Mundo - NacionesMundial
2011OctubreNoviembre 2010 a febrero (4)Marzo
2012OctubreNoviembre 2011 a enero (3)Abril
2013OctubreOctubre 2012 a enero (3)Febrero
2014OctubreNoviembre 2013 a enero (3)Febrero
2015OctubreNoviembre 2014 a enero (3)Febrero
2016OctubreOctubre 2015 a enero (3)Marzo
2017OctubreNoviembre 2016 a febrero (4)Abril
2018AgostoNoviembre 2017 a enero (6)Febrero
2019OctubreOctubre 2018 a enero (6)Febrero
2020NoviembreNoviembre 2019 a enero (6)Febrero
2021OctubreAbril a septiembre (4)Octubre
2022AgostoAbril a julio (3)Octubre
2023FebreroFebrero a abril (3)Agosto
2024EneroFebrero a abril (3)Octubre
2025FebreroMarzo (1)Octubre
2026FebreroMarzo a abril (3)Octubre
2027FebreroAbril (3)Agosto
2028FebreroFebrero a abril (3)Noviembre

Los colegas de TrackCycling proponen un calendario de verdad, con octubre para los campeonatos continentales; noviembre, diciembre y enero para la Copa del Mundo y rematar con el Mundial, que no deja de ser una posibilidad amparada en la lógica y no en el esquema actual de ‘salteado de pruebas’. Personalmente pienso que es insuficiente ya que la velocidad se merece una estructura propia durante todo el año, para que los sprinters dejen de ser contemplados como ‘gimnastas que alguna vez montan en bicicleta’ y por ello creo que el modelo de Derby Wheel -es decir, del keirin japonés- es muy válido, aunque con más variedad en cuanto a su programa. Y también creo que esos meses de invierno son ideales para un proyecto en el que se implique la carretera, no sólo corredores sino también los equipos, algo en lo que fallo la Liga de Campeones, y que no creo que una Copa del Mundo como la de ahora pueda suplir. Y ahí coincido que la UCI debe liderar el deporte que ya le pertenece… aunque se sirva de organizaciones y proyectos novedosos.

¿Dónde se verá la potenciación de la Copa del Mundo? En Perth, no

La celebración de la primera manga de la Copa del Mundo de Perth ha ratificado lo que ya sospechábamos, algo que, por otro lado, tampoco es muy difícil de prever: Esta nueva Copa del Mundo no supone nada nuevo (ni siquiera diferente) sobre la antigua Copa de las Naciones y que una potenciación del ciclismo en pista no pasa, obviamente, por este modelo, que es válido como base para el complicado -pero necesario- sistema de clasificación UCI, tanto para Mundiales como, a partir de 2027, para los Juegos Olímpicos. Pero no para ser un evento ‘per se’ en un calendario de una disciplina que necesita un revulsivo.

Como cualquier competición que congregue a algunos -y recalco, bastante menos de los que deberían estar- de los mejores especialistas mundiales, se han podido vivir momentos realmente espectaculares. Como por ejemplo ese sprint vencedor del recuperado Azizulhasni Awang en el keirin, o la decisión atacante de Alessia McCaig en la versión femenina. O la confirmación estelar de Moritz Augenstein en la eliminación y la madison. O la reaparición victoriosa de Liying Yuan, una estrella más en la cada vez más poblada constelación de la velocidad femenina. Y más cuando ha habido un público entusiasta en Perth (como lo habrá en Hong Kong o Nilai). Pero si un evento es incapaz de congregar a más de un equipo de persecución femenina o cuatro de masculina, o ese número limitadísimo de parejas de madison -seis y nueve- es que algo no está bien planteado.

Por ejemplo, es inaceptable -salvo si sólo se tienen en cuenta los posibles ingresos directos- que las tres pruebas se hayan programado en un mismo ámbito geográfico. Creo que el planteamiento que se hizo en su momento, y que sólo se cumplió por pura casualidad en el post-Covid 2021, debe ser una premisa ‘sine qua non’: una manga en América, otra en Europa y una tercera en la zona Asia-Oceanía. Aunque sólo sea por dar una igualdad de oportunidades a todas las selecciones/corredores del mundo. Porque son pocos los países, por no decir ninguno, los que se pueden permitir estos traslados. Un esquema que tampoco se dará en 2027 y 2028, aunque entonces serán ‘sólo’ dos los viajes al Pacífico.

Un podio con una única selección. Foto: UCI Track/SWPix

De esta forma cuando leo en la nota de prensa UCI resumen de este evento que “Australia buscará defender su liderazgo en la próxima ronda de la Copa del Mundo de Pista”, no puedo sino sonreír: los ‘aussie’ no irán -si van- a Hong Kong o Nilai con ese objetivo, sino a sumar puntos UCI en las disciplinas que necesiten. Como irán el resto de selecciones con esa premisa unánime: máximo rendimiento deportivo con el menor coste económico posible. La general de la Copa del Mundo es algo absolutamente accesorio y más cuando no existen alicientes económicos o deportivos por imponerse en ella.  ¿Qué pasaría su pusiéramos que el ganador de dicha clasificación tuviera plaza en todas las disciplinas del Mundial, por no hablar de recompensas monetarias o en especie?

Por lo demás, aplaudir una vez más el apoyo de WBD Sports, por retransmitir el evento en directo, aunque está claro que con esa diferencia horaria y al ser solamente en streaming la difusión es muy inferior al producto al que la UCI quiere comparar esta Copa del Mundo, la UCI Track Champions League.

Y volviendo a un planteamiento que no resulta nuevo para los seguidores de TrackPiste, la potenciación de la pista pasa por otras fórmulas más sugerentes para los espectadores (y los corredores) como pudo ser esa ‘Champions’ si hubiera tenido un concepto diferente en su participación, o un calendario mundial para velocistas, bajo el paraguas del JKA o de DerbyWheel, con quien se deberían buscar similitudes no diferencias. Aunque sean competiciones que se salgan de esa tiranía -insisto, un mal menor- de los puntos UCI como vehículo de clasificación para otros eventos.

La alerta que lanza Simon Jones por los 4:10 de un ciclista de 17 años

Jones, en su web, My Best Season

Los 4:10 logrados por el tercer clasificado en el reciente Campeonato Británico no tendrán mayor relevancia si no hubieran sido logrados por un chaval de 17 años. Un ciclista cuyo nombre es lo de menos, según se lee en el interesante post en LinkedIn de Simon Jones, entrenador de alto rendimiento y responsable de esta parcela en Australia Cycling durante cuatro años, hasta los JJOO de Tokio, que no lo nombra en ningún momento, pero se muestra alertado por esta marca.

“La mayoría de la gente lo celebra como un triunfo del talento británico. Pero, ¿es esto una gran señal de alerta para el futuro de nuestro deporte? Seamos brutalmente honestos: no se logra un tiempo de 4:10 a los 17 años solo con talento puro y pasión por la bicicleta. Ese tiempo es producto de una programación mini-élite”, comienza Jones, quien considera que “implica fuerza y ​​potencia optimizadas, nutrición basada en datos y optimización aerodinámica a nivel de túnel de viento. Implica una inversión financiera masiva a nivel profesional por parte de padres y patrocinadores para comprar la velocidad necesaria solo para destacar”.

El técnico británico recuerda que “antes, usábamos a los jóvenes para desarrollar la destreza en las carreras, la resiliencia y sentar las bases para el futuro enseñándoles habilidades. Los sub-23 eran para perfeccionar. Los élites, para alcanzar su máximo potencial. ¿Ahora? Aceptamos que los jóvenes de 17 años entrenen, se preparen y gasten como profesionales del World Tour de 25 años”, algo de que no considera “progreso” sino simplemente la “compresión de las trayectorias”.

Lo más destacable es que señala tres posibles consecuencias para otros corredores.

  • La muerte del desarrollo tardío: Si 4:10 es el nuevo punto de referencia a los 17, cualquiera que madure a los 19 o 20 años queda completamente excluido del sistema y expulsado del mismo antes de que su cuerpo tenga siquiera una oportunidad.
  • La puerta de la riqueza: ¿Cuántos talentos generacionales estamos perdiendo simplemente porque sus padres no pueden permitirse 3.000 libras y sesiones de túnel de viento a los 15años?
  • El abismo del agotamiento: Cuando vives la vida de un atleta profesional en la adolescencia, ¿adónde vas a partir de ahí?

Igualmente pronostica que no cree que este sistema “nos dé una generación de superseniors dominando el escenario mundial. Me temo que nos dará un cementerio de jóvenes de 22 años quemados que alcanzaron su máximo potencial a los 19, y un deporte completamente controlado por la riqueza de los padres”,

Jones termina pidiendo opiniones a otros técnicos y preguntándose, si no lo ha respondido antes de forma clara, si se va “por buen camino con nuestras estrategias de desarrollo”.

¿Cómo se adjudican y se suman los puntos de los rankings de la UCI?

Aunque hemos hablado muchas veces del sistema de clasificación para el Mundial basados en los puntos UCI de los corredores o las naciones, nunca hemos explicado cómo se adjudican esos puntos, aunque es un tema que está explicado -y relativamente bastante claro- en el Reglamento UCI, concretamente en el Título 3, dedicado a las pruebas de pista, y en concreto en el capítulo 3, Clasificaciones UCI de pista.

Actualmente hay cinco rankings por nación (fondo, velocidad, madison, persecución por equipos y velocidad por equipos) y tres individuales (fondo, velocidad y madison). Desde el 1 de enero de 2025 ya no existen ranking ni en persecución individual ni en kilómetro.

De cara a la presencia mundialista, como ya hemos explicado, las pruebas de velocidad se clasifican exclusivamente por el ranking individual de velocidad (es decir el de naciones no tiene ninguna importancia); la madison, por el de naciones (el individual, tampoco tiene seguimiento a los efectos), y tan sólo en las cuatro pruebas de fondo se usan combinados los dos: clasifican las 16 mejores naciones en el Ranking y los 8 mejores corredores en el Ranking individual para aquellos países que no hayan obtenido su cuota por el primer método.

El artículo 3.3.010 determina los puntos que se adjudican en cada nivel, es decir Mundiales y Juegos Olímpicos, Copas del Mundo, Campeonatos Continentales, Clase 1 y Clase 2 (cuyo baremo es igual para los Campeonatos Nacionales), con una puntuación distinta para cada prueba: por un lado, keirin, velocidad y ómnium; por otro, scratch, eliminación y puntuación. Obviamente también están los de persecución y velocidad por equipos, y el de madison, pero que no es el objeto de este post.

Unos puntos que caducan al año o cuando se celebra una nueva edición de la competición, si las fechas no son idénticas.

Y a lo que íbamos, ¿cómo se suman los puntos? Tanto para la clasificación por naciones como para la individual se contabilizan los siguientes resultados:

  • El (mejor) resultado en los Juegos Olímpicos en cada una de las pruebas incluidas en el ranking respectivo (es decir, velocidad y keirin, en el de velocidad; ómnium, en el de fondo).
  • Vista de la pelousse. Foto: UEC
    El (mejor) resultado en el Campeonato del Mundo en cada una de las pruebas incluidas en el ranking respectivo (es decir, velocidad y keirin, en el de velocidad; ómnium, scratch, eliminación y puntuación, en el de fondo).
  • El (mejor) resultado en el Campeonato Continental en cada una de las pruebas incluidas en el ranking respectivo (es decir, velocidad y keirin, en el de velocidad; ómnium, scratch, eliminación y puntuación, en el de fondo).
  • El (mejor) resultado en la Copa del Mundo en cada una de las pruebas incluidas en el ranking respectivo (es decir, velocidad y keirin, en el de velocidad; ómnium y eliminación, en el de fondo).
  • Los tres mejores resultados en competiciones de la clase 1 en cada una de las pruebas incluidas en el ranking respectivo.
  • Los tres mejores resultados en competiciones de la clase 2 en cada una de las pruebas incluidas en el ranking respectivo.
  • El (mejor) resultado en los Campeonatos Nacionales en cada una de las pruebas incluidas en el ranking respectivo.

La diferencia, obviamente, es que en el caso de la clasificación individual solamente son los puntos logrados por ese corredor específico en las competiciones de referencia, mientras que en la clasificación por naciones cualquier ciclista del país -eso sí, siempre el mejor si hay varios en una misma competición- puede sumar puntos, pudiendo cambiar según competición o prueba.

Desgraciadamente el ranking por naciones de la UCI no muestra los corredores que han conseguido los puntos en cada momento para el país, lo cual nos daría mucha información, teniendo en cuenta que casi todas las naciones hacen muchas, pero que muchas, cuentas y cábalas con el fin de optar al sistema de clasificación que más le conviene que depende no sólo de ellas, si tienen uno o varios corredores con potencial, sino de los rivales y de las carreras que corren.