Las pruebas por equipos, la asignatura pendiente de los Campeonatos

Aunque las inscripciones no se cerrarán hasta el próximo viernes, ya se conocen extraoficialmente algunos detalles sobre la participación en el Campeonato de España de pista élite-sub23. En especial en lo referido a los equipos que tomarán parte en las pruebas de velocidad y persecución: no habrá por séptimo año consecutivo cuartetas femeninas, mientras que en las otras tres encontraremos a tres equipos en velocidad femenina y persecución masculina y cuatro en la velocidad masculina, salvo cambios de última hora.

Por mucho que algunos piensen que es una situación extrema, desgraciadamente no es nada nuevo, sino el reflejo de lo que viene sucediendo en los últimos años. Y con momentos aún más dramáticos como podemos ver en 2021 -en esos Nacionales de todas las categorías absurdamente programados coincidiendo con los Juegos Olímpicos- cuando sólo hubo tríos masculinos de velocidad. O en 2024, año en que no hubo equipos femeninos.

¿Cuál es el motivo? Y, sobre todo, ¿se vislumbra alguna solución? Está claro que el cambio de dos a tres corredoras ha afectado a la velocidad femenina, que en 2018 alcanzó un máximo de siete parejas. Pero sobre todo lo que subyace es el reflejo de una filosofía: antes se buscaban corredores debajo de las piedras para completar los equipos, especialmente los de persecución, ya que en velocidad se recurría a quien estuviera cerca. Ahora se acude al Campeonato simple y llanamente con lo que se tiene, es decir, los corredores que realmente viven la pista o pueden dedicarse un fin de semana a ella, por no tener otros compromisos (de carretera fundamentalmente) o ser unos verdaderos ‘friquis’ de esto. Y es que formar una cuarteta requiere muchos (o aunque sean pocos) días de entrenamiento que muchos no pueden o no quieren disponer de ellos.

¿Es la mejor fecha para unos Campeonatos? Desde la sola perspectiva de la élite pistard, cualquier fecha que te sirva para que se puedan coger los puntos antes del cierre del ranking UCI es buena. Para combinarlos con el paraciclismo, en esa filosofía federativa que prevalece desde hace varios años, nada que comentar. Pero, para tener una mayor participación, para recurrir a esos ruteros que, una vez terminados sus objetivos podrían divertirse una semana en la pista, pues claro que no. Y no nos olvidemos que, a lo mejor, alguno ‘pica’ si se le ofrece un proyecto interesante.

Tampoco debemos olvidarnos de que no es un fenómeno exclusivamente español. La persecución por equipos ha desaparecido del Nacional francés por parecidas razones. Y la filosofía de la UCI de decir sí -sin más, sin hacer caso a sus bases- a la propuesta del COI de recortar plazas de las pruebas por equipos en los Juegos Olímpicos tiene lógicas repercusiones a niveles nacionales y no es extraño que se deriven al segundo escalón, en el caso de España, las selecciones autonómicas en este Campeonato Nacional.

¿Permitir la participación por otras estructuras? Si realmente los equipos estuvieran consolidados en el ciclismo en pista y tuvieran el suficiente potencial, sería una alternativa a las selecciones y, por lo tanto, una forma de incrementar participación. Pero no lo están, nuevamente gracias a las decisiones incomprensibles de la UCI justo cuando estaban apareciendo, y tampoco tienen muchos alicientes para estarlo. También podrían crearse estructuras mixtas, pero ahora mismo no están permitidas reglamentariamente hablando en España. Claro que un trío con tres velocistas de nivel, acostumbrados a trabajar a nivel de selección nacional, por ejemplo, podrían rendir más que satisfactoriamente. Pero conjuntar a cuatro persecucionistas de distintos lares para entrenar bastantes días -con los problemas de fechas ya indicados- resulta una utopía siempre que pensemos en algo más que cubrir el expediente.

¿Eso quiere decir que debemos resignarnos a seguir así hasta a morir? Desde luego que no, pero si no se empieza por arriba y por abajo, a la vez, difícil solución tendremos. 

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