Aunque las inscripciones no se cerrarán hasta el próximo
viernes, ya se conocen extraoficialmente algunos detalles sobre la participación
en el Campeonato de España de pista élite-sub23. En especial en lo referido a los
equipos que tomarán parte en las pruebas de velocidad y persecución: no
habrá por séptimo año consecutivo cuartetas femeninas, mientras que en las
otras tres encontraremos a tres equipos en velocidad femenina y persecución
masculina y cuatro en la velocidad masculina, salvo cambios de última hora.
¿Cuál es el motivo? Y, sobre todo, ¿se vislumbra alguna
solución? Está claro que el cambio de dos a tres corredoras ha afectado a
la velocidad femenina, que en 2018 alcanzó un máximo de siete parejas. Pero
sobre todo lo que subyace es el reflejo de una filosofía: antes se buscaban
corredores debajo de las piedras para completar los equipos, especialmente los
de persecución, ya que en velocidad se recurría a quien estuviera cerca. Ahora
se acude al Campeonato simple y llanamente con lo que se tiene, es decir, los
corredores que realmente viven la pista o pueden dedicarse un fin de semana a
ella, por no tener otros compromisos (de carretera fundamentalmente) o ser
unos verdaderos ‘friquis’ de esto. Y es que formar una cuarteta requiere
muchos (o aunque sean pocos) días de entrenamiento que muchos no pueden o no
quieren disponer de ellos.
Tampoco debemos olvidarnos de que no es un fenómeno exclusivamente
español. La persecución por equipos ha desaparecido del Nacional francés
por parecidas razones. Y la filosofía de la UCI de decir sí -sin más, sin hacer caso
a sus bases- a la propuesta del COI de recortar plazas de las pruebas por equipos
en los Juegos Olímpicos tiene lógicas repercusiones a niveles nacionales y no es
extraño que se deriven al segundo escalón, en el caso de España, las
selecciones autonómicas en este Campeonato Nacional.
¿Permitir la participación por otras estructuras? Si
realmente los equipos estuvieran consolidados en el ciclismo en pista y
tuvieran el suficiente potencial, sería una alternativa a las selecciones y,
por lo tanto, una forma de incrementar participación. Pero no lo están, nuevamente
gracias a las decisiones incomprensibles de la UCI justo cuando estaban
apareciendo, y tampoco tienen muchos alicientes para estarlo. También podrían
crearse estructuras mixtas, pero ahora mismo no están permitidas
reglamentariamente hablando en España. Claro que un trío con tres
velocistas de nivel, acostumbrados a trabajar a nivel de selección nacional,
por ejemplo, podrían rendir más que satisfactoriamente. Pero conjuntar a
cuatro persecucionistas de distintos lares para entrenar bastantes días -con
los problemas de fechas ya indicados- resulta una utopía siempre que
pensemos en algo más que cubrir el expediente.
¿Eso quiere decir que debemos resignarnos a seguir así hasta a morir? Desde luego que no, pero si no se empieza por arriba y por abajo, a la vez, difícil solución tendremos.


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