Mal Mundial para España con lecturas positivas... y tareas pendientes

Hace una semana, cuando escribía la previa de España ante el Mundial de pista, hablaba de una selección con velocidades de crucero diferentes, sin olvidar en ningún momento que la aproximación había estado marcada en gran medida por la mala suerte. Y terminado el evento me ratifico en lo dicho, aunque en algunos casos se esperaba un ‘ritmo’ superior y en otros, pese a no haber estado al nivel al que se puede y debe estar, se han salvado los papeles: de hecho, los pistards españoles están ahora mismo en puestos olímpicos en las cuatro pruebas de fondo, lo que a estar alturas del proceso clasificatorio no es ni mucho menos decisivo, pero sí indicativo. Y sobre todo mínimamente ilusionante para cuando salgan las cosas un poquito mejor en los otros exámenes que quedan. Que tienen que salir, estoy convencido si no hay tensiones y nervios innecesarios.

La recuperación de Mora, lo mejor de Shanghái.
Foto: Fed. Española/Sprint Cycling

Sin duda, lo más positivo del Mundial ha sido la recuperación de Sebastián Mora tras unos meses francamente aciagos. El castellonense demostró que sigue siendo plenamente competitivo, que su apuesta por LA28 va completamente en serio, y que tanto él como Albert Torres volverán a ponérselo difícil a las promesas emergentes. Y en la madison, aceptable debut de Mora junto a Navas, en una de esas pruebas en las que el resultado fue muy engañoso ya que algunos países quedaron por encima en la clasificación sin demostrar más que los españoles. Eso sí, toca seguir trabajando para aumentar las opciones competitivas, con más ciclistas que con los sempiternos #GoTorresGoMora.

En cuanto a las chicas, Eva Anguela demostró que puede y debe estar en LA28. Eso sí, todos nos quedamos con un muy mal sabor de boca -ella la primera- cuando una vuelta cedida a final de la puntuación del omnium le hizo perder una novena plaza que tenía más que merecida. Y en la madison, qué decir: la simple presencia en pista tras la lesión de Izzy Escalera, y terminar sin ceder vuelta, es algo que merece ser valorado en su justa medida

La cuarteta española debe seguir trabajando... en mejores condiciones
Foto: Fed. Española

El hecho de que la madrileña corriese una puntuación para olvidar, demostrando estar bastante vacía tras una intensa semana de esfuerzos, no es sino una consecuencia del durísimo examen que ha pasado y al que va a tener que someterse en esta temporada y media que le queda: no solamente necesita clasificar los JJOO en las pruebas del ranking olímpico, sino que debe seguir preocupándose de sumar puntos a lo largo de todo el año para poder estar en el Mundial.

Por el contrario, la discreta actuación en esta ocasión de la cuarteta merece un análisis más profundo. No por el resultado en si o el tiempo marcado, rompiéndose la línea de progresión de los últimos meses, sino por las circunstancias. Y es que el trabajo de los técnicos y ciclistas españoles se debe complementar con otras actuaciones que garanticen la seguridad -sobre todo económica- y por ende la tranquilidad de los corredores. O si ya la tienen, que se puedan compatibilizar los objetivos de carretera y pista, de lo que tanto se habla pero pocas veces funciona. Y, por supuesto, una línea de actuación con las féminas, porque Brisbane 2032 está a la vuelta de la esquina (no todo es LA28).

Almena, debut sin complejos. Foto: Fed. Española

Y esto mismo es aún más urgente para los velocistas, de los que sólo quiero decir una cosa en este Mundial que comenzó de forma tan desgraciada: ‘chapeau’ por vuestro compromiso.

En ambos casos no sólo son necesarios recursos, sino imaginación -y muchas veces lo mejor en este sentido es copiar lo que funciona- y sobre todo un compromiso ‘de los de arriba’. Han sido muchos años maltratando y tratando mal a la pista que ahora, y ahora que se han sentado las bases de forma acertada en algunos ámbitos, es el momento de actuar radicalmente en otros.

No quiero terminar sin dedicar un párrafo a dos de los más jóvenes integrantes del combinado nacional. Por un lado, una Leyre Almena que se mostró sin complejos en su debut, como debe ser; por otro un Héctor Álvarez que ratificó su compromiso con esa disciplina, aunque no tuvo ni el tiempo ni las condiciones suficientes para hacer la mejor transferencia carretera-pista, algo fundamental y que algunos -que desconocen la realidad de este deporte- ni siquiera tuvieron en cuenta cuando le pusieron el listón demasiado pronto demasiado alto. En los próximos años llegará en mejores condiciones y entonces sí será uno de los referentes del combinado nacional.

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