¿Dónde está la potenciación de la Copa del Mundo? (1): En Perth, no

La celebración de la primera manga de la Copa del Mundo de Perth ha ratificado lo que ya sospechábamos, algo que, por otro lado, tampoco es muy difícil de prever: Esta nueva Copa del Mundo no supone nada nuevo (ni siquiera diferente) sobre la antigua Copa de las Naciones y que una potenciación del ciclismo en pista no pasa, obviamente, por este modelo, que es válido como base para el complicado -pero necesario- sistema de clasificación UCI, tanto para Mundiales como, a partir de 2027, para los Juegos Olímpicos. Pero no para ser un evento ‘per se’ en un calendario de una disciplina que necesita un revulsivo.

Como cualquier competición que congregue a algunos -y recalco, bastante menos de los que deberían estar- de los mejores especialistas mundiales, se han podido vivir momentos realmente espectaculares. Como por ejemplo ese sprint vencedor del recuperado Azizulhasni Awang en el keirin, o la decisión atacante de Alessia McCaig en la versión femenina. O la confirmación estelar de Moritz Augenstein en la eliminación y la madison. O la reaparición victoriosa de Liying Yuan, una estrella más en la cada vez más poblada constelación de la velocidad femenina. Y más cuando ha habido un público entusiasta en Perth (como lo habrá en Hong Kong o Nilai). Pero si un evento es incapaz de congregar a más de un equipo de persecución femenina o cuatro de masculina, o ese número limitadísimo de parejas de madison -seis y nueve- es que algo no está bien planteado.

Por ejemplo, es inaceptable -salvo si sólo se tienen en cuenta los posibles ingresos directos- que las tres pruebas se hayan programado en un mismo ámbito geográfico. Creo que el planteamiento que se hizo en su momento, y que sólo se cumplió por pura casualidad en el post-Covid 2021, debe ser una premisa ‘sine qua non’: una manga en América, otra en Europa y una tercera en la zona Asia-Oceanía. Aunque sólo sea por dar una igualdad de oportunidades a todas las selecciones/corredores del mundo. Porque son pocos los países, por no decir ninguno, los que se pueden permitir estos traslados. Un esquema que tampoco se dará en 2027 y 2028, aunque entonces serán ‘sólo’ dos los viajes al Pacífico.

Un podio con una única selección. Foto: UCI Track/SWPix

De esta forma cuando leo en la nota de prensa UCI resumen de este evento que “Australia buscará defender su liderazgo en la próxima ronda de la Copa del Mundo de Pista”, no puedo sino sonreír: los ‘aussie’ no irán -si van- a Hong Kong o Nilai con ese objetivo, sino a sumar puntos UCI en las disciplinas que necesiten. Como irán el resto de selecciones con esa premisa unánime: máximo rendimiento deportivo con el menor coste económico posible. La general de la Copa del Mundo es algo absolutamente accesorio y más cuando no existen alicientes económicos o deportivos por imponerse en ella.  ¿Qué pasaría su pusiéramos que el ganador de dicha clasificación tuviera plaza en todas las disciplinas del Mundial, por no hablar de recompensas monetarias o en especie?

Por lo demás, aplaudir una vez más el apoyo de WBD Sports, por retransmitir el evento en directo, aunque está claro que con esa diferencia horaria y al ser solamente en streaming la difusión es muy inferior al producto al que la UCI quiere comparar esta Copa del Mundo, la UCI Track Champions League.

Y volviendo a un planteamiento que no resulta nuevo para los seguidores de TrackPiste, la potenciación de la pista pasa por otras fórmulas más sugerentes para los espectadores (y los corredores) como pudo ser esa ‘Champions’ si hubiera tenido un concepto diferente en su participación, o un calendario mundial para velocistas, bajo el paraguas del JKA o de DerbyWheel, con quien se deberían buscar similitudes no diferencias. Aunque sean competiciones que se salgan de esa tiranía -insisto, un mal menor- de los puntos UCI como vehículo de clasificación para otros eventos.

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