Los tres motores del deporte moderno aplicados al ciclismo en pista

No es la primera vez que traemos alguna de las excelentes publicaciones de la newsletter ‘La zona mixta’ a nuestra web. Y es que hace algunas semanas publicaban un interesante post titulado ‘Los tres motores del deporte moderno’, en donde se analizaba que cada deporte tiene un motor distinto, entre tres modelos posibles. Pero que los deportes más importantes los combinan todos.

La pista debe ser algo fundamental en la base. Foto: RM

Motor 1: Deportes de base social. El motor es la práctica masiva, es decir millones de personas que lo practican desde niños, con una estructura piramidal que empieza en la infancia, continúa con clubes locales y termina en ligas profesionales. Es el activo más difícil de construir y el más valioso a largo plazo.

Obviamente al ciclismo en general se le puede incluir en este primer grupo, aunque también es cierto que el ciclismo en pista no sigue este esquema. ¿Por qué? No voy a extenderme, pero mientras que desde la carretera no se vea la pista como algo complementario y no como un riesgo, un peligro o simplemente algo innecesario, mal vamos. El ciclismo en pista tiene que ser algo básico en la formación para poder crecer en esa estructura piramidal.

Motor 2: Deportes de espectáculo. El motor es la audiencia que los sigue, en vez de las personas que lo practican. Lo que tienen en común es que los fans los consumen como entretenimiento, no como una extensión de su propia práctica deportiva. Se trata de un modelo con muchas similitudes al de otros espectáculos (cine, música…) y que se financia con los derechos de emisión, con los patrocinios o con experiencias premium. El riesgo de este modelo es la dependencia del espectáculo. Si el producto pierde atractivo, no hay base que lo sostenga desde abajo.

El espectáculo de la Champions League. Foto: UTCL

Los grandes eventos ciclistas de carretera pueden ser englobados en este segundo motor, y que incluso alguno señalado de pista -Juegos Olímpicos o Mundiales- reúne los requisitos para ello, por la propia dinámica del espectáculo. Entonces ¿por qué no se apuesta desde la UCI de forma decidida por fórmulas que potencien este atractivo? Ejemplos más que sobrados hemos señalado siempre en TrackPiste.

Motor 3: Deportes de industria. El motor es el equipamiento y la práctica en vez del espectáculo profesional. El consumidor no es el aficionado, es el deportista amateur que se gasta miles de euros al año en su práctica deportiva, en aspectos como material, vestimenta, inscripciones, viajes, alimentación y nutrición…

Está claro que gran parte del negocio del ciclismo está en este tercer grupo, aunque existe un sector de aficionados que se engloban en este apartado, de práctica profesional, que no manifiestan ningún interés en el deporte espectáculo. Y está claro que en lo referido al ciclismo en pista no existe esa práctica amateur y difícilmente puede construirla… salvo en los aspectos comunes con el ciclismo en carretera.

Los deportes más grandes del mundo (fútbol, tenis, atletismo…) tienen a los tres motores funcionando a la vez, y cada uno refuerza a los otros.  Pero hay deportes que pueden funcionar perfectamente si apuestan por los motores más adecuados a sus características y los fortalecen.

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