Si hace algunos años alguien se hubiera planteado la retransmisión completa de una prueba de carretera le habrían tildado de loco, diciendo que lo poco que pudiera suceder en una parte de la prueba que se consideraba intrascendente por su lejanía del desenlace no justificaba el despliegue de medios para ofrecer la totalidad de la prueba.
Hoy en día, gracias a Eurosport, le retransmisión al
completo de carreras de un día o incluso de etapas no sólo ya es algo habitual
sino que ha servido para comprender la importancia de estos primeros
kilómetros en lo que será el desenlace final. Y los aficionados lo agradecen…
aunque muchas veces sea cierto que no pasa nada.
Y es que por la mañana suceden cosas, que no solamente nos
gusta ver a los aficionados, sino que valen para entender al completo una
prueba. Porque ya comenzamos a ver el desempeño de los tríos o de las
cuartetas, y no solamente de aquellas que por su nivel no estarán en la
primera fase o finales, sino de aquellos equipos que puedan tener una
incidencia que se ‘traduzca’ en un tiempo o en un puesto anormal. Porque
también es interesante ver los 200 metros de los sprinters, claves para lo
que serán los cruces de todo el torneo de velocidad. O esas series de
keirin en las que quedan fuera algunos de los favoritos… teniendo que
resignarnos a ver simplemente el resultado en Tissot, sin saber a qué se ha
debido.
Aún hay otra prueba que merece más que ninguna la retransmisión íntegra, el ómnium. El scratch y la tempo son igual de decisivas que las otras dos pruebas, pero nunca las vemos retransmitidas por estar situadas por la mañana. Y llegar fuera de las primeras posiciones a mitad de carrera suele tener consecuencias trascendentales.
Sin necesidad de irnos muy lejos: sabríamos de primera mano qué le ha pasado a Lorena Wiebes en el omnium tras su caída, habríamos vivido el impresionante récord de Jonathan Milan o simplemente conocer porqué a Awang o a Hoogland se quedaron eliminados tan pronto en el keirin.
Además, el ciclismo en pista tiene la ventaja de que no
necesita los medios adicionales que se requieren en las retransmisiones de
carretera. Las cámaras, los equipos de realización o la informática ya
están en el velódromo y tan sólo hay que ‘encenderlas’, poniendo a los operadores
correspondientes. O incluso podría valer con una parte de ellos, no con la totalidad. Tampoco es tanto esfuerzo comparado con el efecto que
podría conseguirse.


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