La eliminación, una prueba espectacular, ¿pero que resulta peligrosa?

El reciente Campeonato de España de Galapagar acabó sin mayores problemas… salvo la caída en la prueba femenina cadete de eliminación que supuso tener que trasladar a dos corredoras al hospital, afortunadamente sin graves consecuencias, pero que, al quedarse el velódromo sin ambulancias, conllevó la suspensión de la jornada y el aplazamiento al día siguiente de las competiciones que restaban. Y, sobre todo, volvió a evidenciar el eterno debate sobre la eliminación, una prueba espectacular como pocas, pero que, para algunos, resulta peligrosa.

Imagen de la prueba masculina cadete del pasado sábado

Por ello, quise tomar el pulso al velódromo y sin personalizar las opiniones, recoger algunas sugerencias para mejorar estas situaciones. Por ejemplo, siempre he creído que el número de vueltas -dos- hasta el primer sprint es demasiado reducido y provoca una tensión innecesaria entre los que salen detrás. Por ello, pienso que podría aumentarse hasta cinco, aunque más de uno me decía que “incluso diez pueden ser pocas. Pero es cierto que cuanto más tiempo se lleve, más se reduce esa tensión”.

Pero tampoco con ello se acabarían las situaciones. “Hay ciclistas que son más expertos que otros en abrirse hueco con el cuerpo. Y el que hace un movimiento extraño tiene más fácil evitar las consecuencias que el que se ve afectado, que le pilla de improviso”, nos comentan. “El problema es que se va al límite y es difícil muchas veces para los corredores más inexpertos evitar estas situaciones”. Incluso nos comentan que hay velódromos que son menos adecuados que otros, “porque pueden tener zonas más irregulares donde es difícil controlar la bicicleta”.

De esta forma, se llega a la conclusión de que “los árbitros tienen que ser más rigurosos. Hay corredores que cometen alguna irregularidad y, como no les dicen nada, se crecen y siguen con ese comportamiento hasta que sucede algo”. “Creo que deberían optar por la expulsión inmediata a la más mínima, para atajar estos comportamientos”, nos añaden, aunque incluso nos sugieren que se podría adoptar “un sistema de tarjetas. Amarilla por la primera irregularidad. Y la segunda, roja, y a la calle, pero no sólo en la prueba, sino para todo el Campeonato”. Unas medidas que, posiblemente, implicarían más presencia arbitral.

Y como estamos hablando de eliminación, y aunque no sea la primera vez que lo sugiero, me parece inconcebible que la clasificatoria de esta prueba… sea un scratch, una carrera muy distinta en su filosofía y en su desarrollo.

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