Faltan apenas dos semanas para que comience el Campeonato del Mundo de carretera en Montreal (Canadá)… y aproximadamente los mismos días para que se celebre el próximo Comité Directivo de la UCI -del 20 al 22- que debe aprobar un proyecto que parecía bastante ilusionante, pero que, a día de hoy y por lo poco que se conoce, no parece ni mucho menos el idóneo para ‘reconducir las relaciones’ entre el ciclismo en carretera y el de pista propiciando la compatibilidad entre ambas disciplinas.
Nos referimos a la decisión de
que, a partir de 2027, los equipos de carretera -entendemos que tanto WorldTeams
como ProTeams- puedan sumar una cantidad limitada de puntos exclusivamente para
la clasificación por equipos por los resultados obtenidos por sus corredores en
otras disciplinas ciclistas, en concreto pista, BTT (XCO), ciclocross y
gravel. Unos puntos que, en ningún caso, se sumarían a la clasificación
individual, lo que también pone a las claras el objetivo final de esta
iniciativa, como veremos más adelante.
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| Ciclistas como Ganna, los grandes objetivos del proyecto Foto: UCITrack |
Igualmente, solo podrían
sumarlos los 20 mejores corredores del equipo en el caso de los hombres
(sin distinguir por la categoría del equipo) y las 8 mejores ciclistas en
el caso de las mujeres.
Estos son los detalles básicos que han trascendido hasta la fecha, a falta de conocer el que quizá sea más importante, cuál será la escala de conversión de estos puntos de pista -que es lo que nos atañe- a la carretera, que esta semana ha sido aprobado por el Consejo de Ciclismo Profesional de la UCI, aunque subyacen varias dudas
La primera, la conversión en el caso de la Copa del Mundo, entre otros motivos porque ganar la general no da puntos UCI, algo que también debería reconsiderarse en aras a potenciar esta competición. Pero no es el tema de hoy.
La segunda duda es si esa
conversión será igual para todas las pruebas de fondo de pista (por ejemplo,
un ómnium olímpico o un scratch que no lo es), si se incluirán las pruebas por
equipos, en especial la persecución, y, sobre todo, las de
velocidad, cuyos protagonistas no tienen apenas relación con el ciclismo de
carretera y menos aún con los grandes equipos.
Finalmente, una tercera
incógnita es cómo -o más concretamente, en qué momento- se define eso de los veinte
y las ocho mejores ciclistas. En todo caso, esta decisión ya tomada es la
que define claramente el proyecto: lo que se quiere es premiar a los equipos fomentando
que sus mejores ciclistas se dejen ver en esos grandes eventos UCI de otras disciplinas -Mundiales y
Copas del Mundo-, y por ello puedan sumar algún punto adicional, y no el premiar a los pistards
que obtienen los mejores resultados con la oportunidad de militar en una estructura
de nivel en vez de tener que competir como independiente o en un equipo
continental o incluso amateur.
Dicho de otra forma, se quiere incidir
en el hecho de que un Mathieu Van der Poel dispute el Mundial de BTT o el de
ciclocross -y lo mismo vale para Tom Pidcock y Wout Van Aert, por hablar de
multiespecialistas contrastados- o que un Filippo Ganna o un Jonathan Milan aparezcan de
nuevo en los velódromos mundialistas, y no que los equipos aprovechen
la faceta pistard de un Albert Torres, que a priori no le aportaría nada a
Movistar al no estar en su top20, o más aún de un Sebastián Mora que lleva
varios años padeciendo que ningún equipo de carretera quiera o sepa
aprovechar su trascendencia en los velódromos más allá de sus condiciones y
experiencia en la carretera.
Paradójicamente la medida
podría tener consecuencias distintas para el ciclismo femenino, pero eso es algo que posiblemente analizaremos en otro post, ya que las circunstancias también son muy diferentes.

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