No
está muy claro si es Gran Bretaña, Francia o Estados Unidos la nación
que tiene un mayor protagonismo en el arranque del ciclismo, en
general, y de su versión en pista, en particular, en los años finales del siglo
XIX. Sin embargo, sí es evidente que hay una capital mundial, París,
que a finales de 1893 contaba con 23 velódromos en la ciudad y su
periferia, según cuenta Pascal Sergent en su magnífica obra ‘Le temps des vélodromes’. No hemos localizado tantos, aunque
sí los suficientes para escribir esta serie en homenaje a los primeros años del
ciclismo en pista, y a París.
En esta
ocasión recuperamos la historia del Velódrome d’Hiver o simplemente Vel d’Hiv,
el único velódromo cubierto con que contó la capital parisina, excepción hecha del INSEP
o las eventuales competiciones en el palacio de París-Bercy, hasta la reciente
construcción del de Saint Quentin-en-Yvelines –que en realidad no está en el
mismo París, sino en una de las localidades de su periferia-. Una historia que ya
fue publicada en TrackPiste hace unos años, cuando me terminé el libro sobre
la historia de dicho recinto, escrito
por Liliane Grunwald y Claude Cattaert, y por cumplirse en aquellos días el
aniversario de la más desgraciada de sus
muchas historias, la llamada ‘Raffle del Vel d’Hiv’.
En realidad no hubo uno, sino dos Vel d’Hiv. El
primero fue simplemente el acondicionamiento de la Galerie des Machines, uno de
los pabellones de la Exposición Universal de 1889, que había quedado abandonado
pero en pie. Herni Desgrange –si, si, el
padre del Tour de Francia y el primer recordman oficial de la hora- le
preguntó al arquitecto Gaston Lambert si podía acondicionarlo como velódromo, a
lo que le respondió que podría crear una
pista en su interior de 333 metros y 8 de ancho. Y lo hizo en menos de un mes.
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| El 'Patin d'Or' con el que se imauguró. Rol Agency/Wikipedia |
Inaugurado el 20 de diciembre de 1903, apenas duró siete años, ya que se decidió la demolición del edificio debido a que –en pocas palabras- era un mamotreto poco estético que tapaba la vista de la Torre Eiffel. Desgrange decidió encargar un nuevo velódromo, muy cerca de allí, en la manzana del Boulevard Grenelle y la rue Nelaton –junto a la estación de metro de Bir Hakeim-, que sería también edificado por Lambert dejando algo lo más parecido a lo que entendemos ahora por un Palacio de Deportes, con un aforo de 17.000 personas en gradas de ladrillo y cemento, aunque sin apenas comodidades, totalmente ‘atascados’ en algunas zonas y en otras –las zonas con entradas más baratas- sin casi visibilidad. Un velódromo ya de 250 metros que tardó algunos meses en inaugurarse a causa de inundaciones en el Sena, y que se abrió el 13 de febrero de 2010, con una competición de patinaje, el ‘Patin d’Or’.
En ‘Vel d’Hiv’ nos cuentan
los numerosos usos de este velódromo, comenzando
por los Seis Días de París, que tuvo hasta 36 ediciones en este recinto, la
primera en 1913 y la última en 1958 en la que se impuso un trío de lujo, con
Jacques Anquetil, André Darrigade y el italiano Ferdinando Terruzzi.
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| En sus primeros años Foto: Bibliothèque nationale de France (DP). |
Los organizadores George
Berretot, Jeff Dickinson –que renovó y modernizó- el interior del recinto en
1931- o Hubert Grunwald o las reinas de los Seis Días, no simples bellezas sino elegidas entre
algunas de las grandes artistas de la época y con verdaderos ‘piques’ entre
ellas por obtener la nominación, fueron protagonistas en aquel recinto en
el que se congregaba, sobre todo en los años de entreguerras, todo el ‘bello
Paris’, toda la bohemia, muchas veces
simplemente para dejarse ver antes de acudir a los cabarets.
Y en el recinto, deportes
como boxeo, catch, tenis, baloncesto, patinaje o hockey, aparte de ciclismo,
claro está, pero también algunos
espectáculos insólitos –o por lo menos desconocidos en aquellos años en Europa-
como una ‘Caza de fierras’ con leones, que acabó en desastre en todos los
sentidos, rodeos, que tuvieron que disputarse según el estricto sistema
norteamericano por la presión de los sindicatos, competiciones de hípica,
‘Holiday on Ice’, circos de todo tipo o las ‘Nuits de l’Armée’, un espectáculo
de tipo festivo-militar, que ahora nos resultaría bastante estrambótico.
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| La raffle. X David Guénel |
Los días más tristes de su
historia -aparte de aquellos finales de su vida, y en los que Salvador Dali también tuvo su dosis de
protagonismo- fueron el 16 y 17 de
julio de 1942 cuando más de 8.000 judíos parisinos fueron detenidos y
confinados en el velódromo durante cinco días, sin comida ni bebida, antes de
ser trasladados al campo de exterminio de Auschwitz. Un acto por el que
Francia no pidió perdón hasta 1995, con una declaración del presidente Jacques
Chirac, asumiendo la responsabilidad gala, precisamente en el aniversario de la
masacre, sobre la cual se han escrito numerosos libros y se han realizado
bastantes películas, entre las que os
recomendaría ‘La raffle’, La redada.
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