THPCA: el alto rendimiento científico francés de cara a París 2024

La pasada semana L’Equipe publicaba un amplio reportaje sobre el proyecto de investigación científica THPCA 2024, las iniciales en francés de muy alto rendimiento en ciclismo y remo. Un proyecto en el que intervienen las federaciones de estos dos deportes, con diez entidades académicas entre las que están la Escuela Politécnica, la ENS Lyon, el INSEP y cinco universidades, bajo la dirección del exciclista e ingeniero Jean-Christophe Peraud, y de Emmanuel Brunet, gerente de investigación y rendimiento de la FFC, quien aporta interesantes puntos de vista.

De entrada, Brunet destaca algo básico, pero que se olvida frecuentemente. “Los corredores se sienten satisfechos cuando han batido sus récords de potencia. Sin embargo, casi olvidamos que el objetivo no está ahí. Mejorar la potencia es sin duda un eje de entrenamiento, pero el objetivo final es rodar más rápido. Cuando te pones de pie sobre los pedales, generas inmediatamente un 30 % o más de potencia, pero no vas más rápido”. Por ello, recuerda que “una forma penetra tanto mejor en el aire cuanto más débil es su superficie de fricción”, de lo que se encarga la aerodinámica (o hidrodinámica en el caso del remo) una de las líneas de trabajo del THPCA.

Foto de Brunet, en su perfil de Twitter

De esta forma, continúa Brunet, el desafío es saber dónde está el equilibrio, entre reducir la fricción (encontrando una posición aerodinámica) y transferir potencia. Pero como se refiere, “la cuestión se complica aún más por el hecho de que, dentro del tiempo de una competición propiamente dicha (ya sean los intervalos de 10 a 15 segundos de las disciplinas de velocidad, los 4 minutos de la persecución o la hora de una carrera de madison), este punto de equilibrio ideal cambia constantemente”.

Especialmente interesante es la adaptación a la pista, ya que según explica, cada velódromo es único. “En la pista, un ciclista pasa más tiempo en las curvas que en las rectas. Se inclina, y este ‘efecto de giro’ mecánicamente muy complejo debe usarse para maximizar la velocidad. Pero ajustar el modelo de distribución de esfuerzos al diseño de la pista no solo afecta a las trayectorias, el trazado, la estrategia de relevos, sino también a la gestión de la energía ‘en bruto’: todo eso está muy bien para determinar que, de acuerdo con las leyes mecánicas, un ciclista idealmente desviarse en ese lugar en el turno, pero si se ‘atasca’ en la entrada, ¿qué debe hacer? De hecho, la ecuación es compleja”.

Otro aspecto que destaca Brunet es que “los sensores de potencia existentes no permitían recopilar datos fiables en las competiciones. Además, adolecían de una gran carencia: al necesitar una primera vuelta de platos y bielas para establecer la primera medida, no proporcionaban ningún dato de par ni potencia en las arrancadas”. Y aquí, en colaboración con la empresa en Phyling -una start-up de Polytechnique- se está trabajando en ese medidor de potencia específico.

En definitiva, un trabajo que será interesante seguir de cerca.

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