Hace algunos días, Claudio Santi hacía en Tuttobici un interesante balance del éxito que ha supuesto el cambio de concepto de los Sei Giorni delle Rose al Gran Premio Internacional de Fiorenzuola, de lo que era la típica prueba de ‘seis días’ aunque fuese en verano, a una carrera en la que han participado más de 150 pistards, y que obligaban a clasificatorias en todas las pruebas a clasificatorias… a pesar de que la cuerda del velódromo permite pelotones de hasta 36 ciclistas.
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| Exito de participación y de público en Fiorenzuola. Facebook SGDF |
Por otro lado, Santi habla de que “las carreras
internacionales de Clase 1 en Europa se celebran en pistas al aire libre
como Fiorenzuola, Pordenone y Dublín, por nombrar algunas, mientras que
los velódromos interiores casi nunca albergan carreras, salvo los Campeonatos
del Mundo”. Independientemente de que la alusión al velódromo irlandés
no es nada afortunada -ni tiene muchas pruebas y los irlandeses llevan años
deseando tener su velódromo cubierto-, no le falta razón de que la temporada
primaveral y veraniega se sustenta (o se debe sustentar) en este tipo de velódromos,
que para eso están: Singen, Oberhausen, Darmstadt, Dudenhoffen o Cottbus, en
Alemania; Oerlikon, en Suiza; Brno y Prostějov en Chequia, o Prešov en Eslovaquia. Incluso Herne
Hill, Hyères o Lyon acogen pruebas en Gran Bretaña y Francia, algo que se echa
en falta en Londres, Manchester, Saint-Quentin-en-Yvelines o Roubaix, por poner un ejemplo.
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| Brno, otro velódromo con gran actividad. Foto. GP Brno |
Eso no quiere decir que se pueda y deba incrementar la
actividad de este tipo de recintos o que incluso haya que reconocer la valía
de los velódromos descubiertos, que cumplen una importante labor. Y en este
sentido España debería aprender, ya que hay un buen número de instalaciones
que deberían tener actividad en estos meses -aunque en principio sea de carácter
regional- con el fin de poder completar un calendario anual de competiciones
que buena falta nos hace. Y más cuando en estos meses hay muchas regiones
que tienen problema para organizar pruebas de carretera: siempre he creído que un
mitin de tarde-noche, en el que se mezclen ciclismo y fiesta está condenado al éxito.


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