De forma inesperada, Simon Yates, el último ganador del Giro de Italia después de ese ataque en equipo del Visma para desbancar a Isaac Del Toro, ha anunciado hoy su retirada, a los 33 años, dejando un palmarés que también incluye una Vuelta a España, en 2018, otro podio en la ‘corsa rosa’, en 2021, y un cuarto lugar en el Tour de Francia de 2023.
Una carrera tremendamente irregular, centrada en las pruebas
por etapas, siempre con los colores del Orica -y sus sucesivos
patrocinadores-, hasta que el año pasado fichó por el Visma, para lograr el
gran éxito de su carrera, sobre todo teniendo en cuenta como lo materializó.
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| Podio del Mundial de 2015. Foto: TissotTiming |
“No puedo estar descontento, porque mi objetivo era la
medalla, aunque haya tenido el oro tan cerca”, comentaba entonces el subcampeón del
mundo, quien precisaba sobre esa última puntuación que “no soy sprinter y el
inglés ha llegado más fresco. Además, la gente se estaba colocando para esa
llegada y me ha sido imposible meterme”. El murciano, entonces en las filas
de Movistar, se lamentaba más por “la descalificación en ese cuarto sprint,
ya que con esos puntos habría ganado sin problemas”. Un Teruel todavía en
activo, aunque este año no le veremos en el inminente Nacional de ómnium, que
había sido cuarto el año anterior, y que en los Mundiales siguientes de 2014
y 2015 volvió al podio para recoger un bronce y una plata.
Mucho habría que contar de aquel Mundial, el único bajo
la dirección del injustamente relevado José Antonio Escuredo, un técnico que
podría haber aportado mucho más al combinado español en una época de penurias inconcebibles
y que se han prorrogado hasta hace bien poco. Sin embargo, el protagonista hoy
es Yates con su decisión inesperada y del que poco se hablará hoy por ser el
hombre que le dejó a Teruel sin un oro mundialista que se hubiera merecido.

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