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| Entrenando recientemente en Tucson. Instagram MM |
Aunque ya tiene 33 años, el sueño olímpico de Marlies
Mejías continua vivo y la ciclista cubana trabaja para estar en Los Ángeles,
en los que serían sus terceros Juegos Olímpicos. Son embargo, su situación
ahora es muy diferente, ya que no tiene apoyo oficial de Cuba y ha tenido
que recurrir a una plataforma de crowfunding para hacer frente a los costes
de las competiciones en las que debe estar para lograr ese objetivo.
Octava en el ómnium de Londres 2012 y séptima en el de Rio
2016, abandono las competiciones en pista en 2018, para centrarse en
carretera. Un año antes había dejado Cuba por la República Dominicana, para
radicarse definitivamente en Estados Unidos. Una decisión de la que siempre
ha dicho que “había sido difícil, pero no me quedaba otro remedio”, a la vez
que criticaba al régimen de su país por sus “malas decisiones”. Deportivamente,
en cambio, sus éxitos en carretera le han acompañado y con el Women’s Blue
Ridge Twenty28 ha logrado numerosos éxitos, incluyendo más de 20 victorias en
su última campaña.
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| Su último gran podio, en el Panamericano. |
En 2025 regresó a la pista e intervino incluso en el Campeonato Panamericano de Asunción, con los colores de Cuba, donde logró una medalla de
plata en el scratch. Y en este año, ya ha conseguido un importante triunfo,
en el ómnium de la prueba de Bromont, a comienzos de mes. Sin embargo, esta
semana sorprendía con el anuncio de que no va a tener apoyo del gobierno de su
país en su objetivo olímpico. ¿Cuestión económica o política?
Por ello, ha abierto una cuenta en la
plataforma de Gofundme.
“Pedir ayuda no es fácil para mí, pero este camino es más grande que el miedo o
el orgullo. Competir en los Panamericanos y el Mundial es un paso crucial hacia
el sueño de mi vida: ganarme un lugar en los Juegos Olímpicos.
Cada
entrenamiento, cada sacrificio y cada contratiempo han sido impulsados por este sueño. Su apoyo, ya sea con una donación, compartiendo esta página o simplemente creyendo en mí, significa más de lo que puedo expresar con
palabras”.
Por lo demás, es curiosa la trayectoria de esta ciclista,
nacida en Güira de Melena, provincia de Artemisa, y que comenzó a competir
justo cuando lo dejó su hermana gemela Marlín por enfermedad, con una rápida
eclosión que le llevó con catorce años a estar trabajando ya con la selección
nacional y a ser olímpica con apenas diecinueve, siguiendo la estela de las
grandes fondistas cubana como Yumari González y Yoanka González.
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