Lecturas desde Milano-Cortina (1): ¿Veremos drones en el velódromo?

Foto: Olympics.com

Saltar al vacío junto a la esquiadora en el trampolín, estar prácticamente al lado del esquiador montaña abajo en su descenso, meternos en la pelea de los patinadores por coger las posiciones o seguir la evolución del bobsleigh en ese ‘pista’ casi claustrofóbica por la que transita a 120 kilómetros por hora. Estas han sido algunas de las espectaculares imágenes que hemos tenido en las dos últimas semanas en los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina, gracias a la decidida apuesta por los drones de OBS y que nos han cautivado en Eurosport.

Los drones llevan mucho tiempo utilizándose en deporte. Y en concreto en lo que se refiere a los Juegos Olímpicos, desde Sochi 2014. Pero esta vez no han sido planos cenitales más o menos afortunados, sino que por primera vez en que han sido ‘acompañantes’ de los deportistas, lo que ha permitido a los espectadores meterse en la piel de los atletas desde puntos de vista y planos imposibles hasta ahora. Todo para poder experimentar la misma sensación que el deportista. O casi. Y ello gracias a una filosofía, ‘Movement in Sport’, y una tecnología FPV (First-Person View) en 15 de los 25 drones utilizados en este evento.

Antes de esta revolucionaria experiencia no eran pocos los que decían que los drones ya habían tocado techo, que su tecnología no aportaba nada nuevo a las cable-cams -cámaras deslizadas por cables por encima de los deportistas- o de las subjetivas, lo más ‘moderno’ que hemos tenido en años en el ciclismo. E incluso argumentaban que la seguridad impedía su uso en determinados deportes. Y en este sentido, la siempre melindrosa UCI ha sido una de las menos dispuestas a los experimentos argumentando motivos de seguridad.

En el caso de los velódromos, las experiencias previas han sido casi nulas. Y sin casi, si hablamos de recintos cerrados. El miedo a que pudiera caer sobre los espectadores o lo que es peor aún, sobre los ciclistas, ha frustrado cualquier tipo de apuesta por otro tipo de narrativa visual, aunque se haya visto que las cámaras subjetivas son un desastre desde el punto de vista de la imagen. Sin embargo, Milano-Cortina nos ha abierto un camino. Y es que todas y cada una de las experiencias deportivas fue ‘consensuada’ con los deportistas en aras a esa seguridad… y se mostraron encantados.

Con drones superligeros, con pilotos super especializados y asegurando tomas super ensayadas y ajustadas al tiempo necesario para que no haya problema de baterías, el éxito de esta nueva narrativa en Milano-Cortina ha sido espectacular. Y sólo nos queda plantearnos una pregunta: ¿cuándo veremos los drones en los velódromos? ¿Habrá que esperar a que OBS redoble su apuesta en Los Ángeles 2028 o podríamos ver una vez más como China está dispuesta a sorprender al mundo, en concreto en los ya cercamos Mundiales de Shanghai en octubre de este año? O simplemente algo más modesto en algún evento cercano.

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