Lecturas desde Milano-Cortina (y 3): ‘Instagram killed the info star’

Poco antes del inicio de los Juegos Olímpicos de invierno, la interesante -y muy recomendable- newsletter ‘La zona mixta’ incidía en la acertada decisión del COI de permitir las redes sociales de los deportistas como complemento de las tradiciones retransmisiones deportivas. Una difusión que estuvo mucho tiempo prohibida por el miedo del organismo olímpico a que canibalizasen la televisión, aunque se ha comprobado no sólo la compatibilidad, sino que el efecto comunicacional es mucho más extenso en el tiempo mediante estas redes, principalmente Instagram y TikTok, que es el sueño del marketing, no limitarse exclusivamente a los días del evento.

Eileen Gu. Wikipedia

Unos días más tarde, se podía leer en el mismo medio el caso de la esquiadora Eileen Gu, cuyos ingresos provienen en un 99% de fuera del esquí, como puente entre deporte, moda y lujo, basándose en el hecho de que su imagen funciona mejor que sus resultados. Ni que decir que ha sido una de las grandes protagonistas en Milano-Cortina.

Pocos casos así de extremos conocemos en el ciclismo en pista, aunque ya hay deportistas que siguen un esquema similar. La tendencia está en auge y muchos de los contenidos de los pistards cumplen estos requisitos marquetinianos, y de ellos se benefician económicamente, algo que aplaudimos ya que los ingresos por otras vías son muy escasos. Además, hay que tener en cuenta que estas publicaciones de los atletas lógicamente no se ciñen al mismo momento del evento, porque les resulta imposible, sino a las horas y días posteriores, cuando disponen del suficiente tiempo libre para ‘trabajar’ sus contenidos -o incluso para buscar alguna imagen o vídeo ajeno que les pueda valer-, algunos de los cuales resultan bastante interesantes. Sin querer ser exhaustivos, en España la fondista Izzy Escalera podría ser considerada como una referente.

Desde el punto de vista informativo, sin embargo, no todos estos contenidos son utilizables. Algunos por el siempre hecho de que están ya muy desconectados, temporalmente hablando, del evento de referencia; otros, porque resultan bastantes parciales o incompletos. No es algo que nos deba importar.

Sin embargo, esta tendencia, que es muy interesante desde el punto de vista de los deportistas, se ha trasladado también a algunos organizadores, que se creen que el formato COI, por llamarlo de alguna forma -vídeo, en este caso streaming- y RRSS- es el que deben adoptar, cuando está claro que su visibilidad no es la misma y que no les va a bastar, sobre todo si dejan de lado otros canales tradicionales. 

En primer lugar, porque la inmediatez debe seguir presidiendo las actuaciones informativas del evento, aunque no sea un elemento vital en las nuevas redes. Y en segundo, porque debe haber un rigor en cuanto a los contenidos básicos -crónicas, fotografías, declaraciones y clasificaciones- y a su continuidad, que en muchas ocasiones se abandona en aras a ese espíritu referido anteriormente de ‘extender’ la comunicación, publicándose simplemente ‘lo que se puede’, porque siempre será bienvenido. Sobredimensionar el trabajo en Instagram, por ejemplo, no implica una mejor labor informativa, más bien todo lo contrario cuando se abandonan otros canales, y lo estoy viviendo día a día cuando trato de seguir muchos eventos que, pocos años antes, eran modélicos.

Muchas veces me he acordado de la vieja canción de Buggles, de 1979, ‘Video killed the radio star’, donde se cuenta que la preocupación por lo que suponía que la llegada de los vídeos musicales remplazase a los medios radiofónicos tradicionales. Y podríamos parafrasearlo diciendo que ‘Instagram (o Tik Tok) killed the info star’. Pero también podríamos recordar sobre esta comparación que, a finales del pasado año, MTV cerraba sus canales de televisión en Europa….  porque mucha gente sigue escuchando la música simplemente en formato audio, o porque hay otros medios visuales que han remplazado a los televisivos.

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