Nos deja David Cabrero, un gran velocista, una extraordinaria persona

El ciclismo en pista español se queda hoy un poco más vacío con el fallecimiento esta noche del velocista madrileño David Cabrero Buenache, a los 49 años de edad, después de lo que se suele denominar una larga enfermedad. Pero, sobre todo, lo que perdemos es una excelente persona -y no es un tópico ni la frase manida que se suele usar en esos tristes momentos-, que siempre te ponía buena cara, que procuraba facilitarte la vida, dispuesto a compartir todo contigo. Incluso en estos últimos meses en los que ha tenido que echar mano de todas sus energías para luchar contra una enfermedad, que al final, desgraciadamente, se le ha llevado cuando aún debería haber vivido mucho más. 

Aunque ya le conocía en sus inicios como velocista, como puente entre las generaciones de José Antonio Escuredo y José Manuel Moreno, por un lado, y los José Antonio Villanueva y Salvador Meliá, por otro, el primer momento en el que más estrechamente coincidimos fue curiosamente en la grabación de un ‘spot’ para Eurosport, una carátula para el Tour de Francia, en la que el director de la grabación se quedó encantado con su fortaleza física y le dio el irónico protagonismo de llevar el ‘maillot a pois’ de la montaña… y donde me demostró que era 'muy grande' en todos los sentidos. Su carrera tuvo un rumbo muy diferente al de las carreteras francesas, con ese culmen del velódromo Dunc Gray de Sydney en los Juegos Olímpicos de 2000.  Por cierto, en aquel 'bolo' estuvieron también otros ciclistas amateurs que sí llegaron a destacar en el asfalto años después, como Miguel Ángel Martín Perdiguero o José Luis Rebollo.

Cabrero era el símbolo de la voluntad, del trabajo, del esfuerzo. Como me reconoció en un vuelo de regreso de un Mundial, no importa cuál, era consciente de que no era un superdotado, como algunos de sus compañeros de selección. Por ello decidiría finalmente dejándolo, aunque ya había dejado una profunda huella en todos. Su gran mérito era suplirlo -¡y de qué forma!- a base de trabajo, trabajo y más trabajo. Y así le encontramos presente en ocho convocatorias mundialistas, y en lo más alto del podio de varios Campeonatos de España: dos en velocidad por equipos, uno más en el kilómetro, y cuatro en la entonces naciente disciplina del keirin.  "Moreno y Escuredo ni querían verlo y me lo dejaban a mí, que era el más joven”, nos contaba, aunque también tuvo su recompensa, al ser el primer español invitado al Keirin japonés, allá por 1999, o ganar una medalla en la Copa del Mundo de Valencia, ese mismo año.

Retirado, siguió vinculado a su pasión de la pista, como seleccionador de Madrid o como técnico de la Española en varios Campeonatos del Mundo, junto a Salvador Cabeza de Vaca, aunque sus quehaceres profesionales le impidieron una mayor dedicación, que nos privó de compartir más buenos momentos.

Desde TrackPiste, nuestro más sentido pésame a su familia y a todos los muchos amigos que deja en Sanse y en todo el mundo. DEP.

Sus restos mortales se encuentran en el tanatorio La Paz, en Tres Cantos, a partir de las diez de la mañana.

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