Los años ochenta significaron un profundo cambio en el ciclismo en pista, ya que se pasó de los recintos descubiertos de 333,3 metros a los velódromos cubiertos, con una cuerda de 250 metros. Una tendencia irreversible que se materializó el pasado año, cuando la UCI categorizó reglamentariamente como velódromos de clase A exclusivamente a los que cumplían tres condiciones: cubiertos, de 250 metros y en madera, metiendo en el saco de la clase B a todos los demás. E indicando que solamente se pueden organizar grandes eventos como Mundiales o Juegos Olímpicos en los del primer grupo.
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| Velódromo de Aigle |
Por ello nos preguntamos, ¿pueden
llegar a ser este tipo de velódromos una alternativa a los ahora estándares de
250 metros?
Desde el punto de vista de la construcción, está claro que el espacio que ocupa un velódromo de 200 metros es sensiblemente menos que uno de 250 metros -de algo menos de 6.100 m2 a 8.900 m2- y ello se traduce en una importante reducción de los costes de construcción -y del propio terreno-, al ser un edificio mucho más pequeño, y que se puede cifrar en torno a un 30%. Sin embargo, el ex ciclista y técnico catalán Sergi Escobar me decía recientemente que “una vez me comentaron que el coste de la construcción se encarecía no por el tamaño, sino por el vano. Instalando unas columnas en medio -como encontramos en el futuro velódromo olímpico de Los Ángeles- el coste se reduce bastante”.
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| VELO Sports Center de Los Ángeles: las columnas centrales abaratan el coste |
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| Luca Salvadeo, junto al peralte del velódromo de Ginebra. Son 56 grados, aunque la cuerda es de sólo 166 metros |
Contestando a la pregunta
planteada, a día de hoy son una perfecta alternativa a los de 250 metros a
la hora de entrenar… siempre que la entidad gestora del mismo, normalmente un Ayuntamiento,
considere más viable su construcción. Y en ello los factores económicos suelen pasar. A la hora de competir, pueden ser perfectamente
válidos hasta para Campeonatos Nacionales y competiciones internacionales…
y no creo que haya muchas candidaturas a Europeos, Mundiales, Copas del Mundo o
Juegos Olímpicos que se vayan a determinar a resultas de esta construcción.
Pero nada mejor que terminar con
la respuesta dada por un tercer técnico catalán, y este aún en activo, Itmar
Esteban. “Si se puede elegir, uno de 250 metros; si no, el que nos den”.
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