Me decía no hace muchos días Dino Salvoldi, uno de los técnicos de la exitosa selección azzurra, que Italia no tenía tanto dinero como parece. No lo sé, pero el rendimiento que le saca a cada euro que invierte está fuera de toda duda. Y el reciente Campeonato del Mundo junior de Heusden-Zolder fue el mejor ejemplo, al imponerse en el medallero por tercera vez en cuatro años, con ocho medallas de oro, seis de plata y dos de bronce, para un total de dieciséis metales.
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| Las dos cuaretetas italianas, junto a Campana y Ghireli en un jueves de lujo para los 'azzuri'. Foto: FCI |
Para la cuarteta femenina,
esta vez ‘sólo’ hubo un bronce, pero también tuvieron una protagonista
estelar en Agata Campana, segunda en el scratch, ganadora de la eliminación
y de la madison, junto a Matilde Rossignoli. Y en las pruebas de velocidad
también se dejaron ver con sendos ‘arco iris’ para Matteo Ghirelli, en el
kilómetro, y Maya Ferrante, en el keirin, aunque en estas pruebas los
grandes protagonistas fueron otros.
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| Montaje con la firma de los dos hermanos. Instagram AN |
Principalmente la selección
rusa, que aún figura como AIN, pero ya aparece en el medallero, en la segunda
posición con 14 medallas (5, 3 y 6) y con dos significativos oros en las
velocidades por equipos. Y es que por primera vez desde que se promulgaron
las sanciones, podíamos ver a equipos rusos en los velódromos, evidenciando
su potencial… y la injusticia cometida con ellos por tantos años de ausencia.
Veronika Solozobova, Anastasiya
Pershina y Viktoriia Luchina lo evidenciaban ganando la prueba femenina en la
que establecieron un nuevo récord del mundo (48.759), con la primera de
ellas ganando también la individual, aunque quizá lo más emotivo de los
Campeonatos fue el doblete de los hermanos Angelina Novolodskaya y Rostislav
Novolodskii, ganando los dos ómnium con un día de diferencia, algo que
estuvo a punto de suceder en el Europeo y que ahora lo lograban. Por su fuera
poco, una ciclista hasta poco ‘castigada’ como la bielorrusa Angelina Shastak
se llevaba el kilómetro y conseguía también batir el récord del mundo en
esta distancia (1:06.893).
Gran Bretaña ocupaba la
tercera plaza en el medallero, con tres oros, el de la persecución por
equipos femenina y los dos de Ioan Hepburn, que hacía un doblete histórico
en velocidad y keirin (con la plata además en la prueba por tríos). Una
relación de ‘arco iris’ que completaba el alemán Raul Esch en el scratch, la estadounidense
Emma Jimenez Palos, en esta misma prueba -aunque mereció alguno más-, la canadiense Eve Buczkowski, en puntuación,
y la francesa Zoe Bihan, que por dos veces batía el récord del mundo en su
camino hacia el oro (3:28.218) en una persecución de muchísimo nivel.
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| Hepburn, el mejor velocista. British Cycling |
Visto y no visto
Esto fue lo que se vivió en el
velódromo, porque fuera de él desgraciadamente poca información trascendió.
No solamente por la incomprensible e injustificable decisión de no
retransmitir el Campeonato, algo que debería haber revertido la UCI,
que para algo es la ‘propietaria’ del evento, sino por la escasísima
información proporcionada, fuera de algunas publicaciones y reels en
Instagram que nunca deben ser el elemento fundamental en el apartado noticioso,
sino algo complementario de otros elementos…. que brillaron por su ausencia.
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| Nunca con tan poco se consiguió tanto. Millón de gracias |
Como ya dije en su momento, gracias
a la familia de Minnie Collins y al Levin Cycling Club pudimos tener los últimos días una
retransmisión en Facebook bastante sencilla, pero tremendamente efectiva.
Con poco más, en medios y en coste, se puede cubrir de forma eficaz y sobre
todo digna un evento como un Mundial.
En TrackPiste ya hemos escrito varios post sobre este tema, y no descarto redactar otro más en los próximos días, pero si resultamos demasiado poco para que nos
tomen en cuenta, basta simplemente con fijarse e imitar cómo lo hace la UEC
en sus eventos. Como de la noche al día, y con bastante menos ínfulas.




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