Las rigurosas condiciones de la UCI para acreditarse en un Mundial (y por ello he preferido quedarme en casa aunque no haya ni streaming)

Faltan escasas horas para que comience el Campeonato del Mundo junior en Heusden-Zolder. Un evento al que tenía pensado acudir, para vivir ‘in situ’ e informar sobre cómo es una gran competición exclusiva en esta categoría, a la que se presta bastante poca atención, dicho sea de paso, aprovechando que el desplazamiento y la estancia en Bélgica era relativamente cómoda y económica. Pero antes de ello quise asegurarme de cuáles iban a ser las condiciones de trabajo en el velódromo por lo que pregunté a la UCI antes de solicitar la acreditación. Y la respuesta me desanimó completamente por lo que me decidí a quedarme en casa al no poder trabajar en las condiciones que encuentro en otros eventos y que considero absolutamente imprescindibles… aunque desde aquí sólo tengo el recurso del ‘live timing’ de Veloresults, ya que de forma incomprensible e injustificable este Mundial no tendrá ni retransmisión convencional ni streaming, que es lo mínimo que se debería exigir.

Como periodista y fotógrafo a la vez... hace ya veinte años, en Burdeos 2006
y sin tener problemas para compatibilizar y realizar ambos cometidos

Antes de centrarme en esas condiciones de trabajo que me ‘ofrecía’ la UCI me gustaría comentaros que he estado acreditado en casi 50 Mundiales, tanto de carretera como de ciclocross y BTT, y por supuesto de pista. Y en esos veinte años de trabajo, pude romper muchos clichés, por la lógica de mis peticiones profesionales y gracias a la comprensión de personas como Louis Chenaille, el entonces jefe de prensa de la UCI, o de la empresa Wings, con Carlo Petrozzi y Laura Folchi, encargada de la gestión de las acreditaciones. Por ejemplo, en San Sebastián’97, mi primer Mundial, ni siquiera existía la credencial de jefe de prensa de una federación. Algunos años después, tras la popularización de las cámaras digitales, pude optar a un peto de fotógrafo -algo incomprensible hasta entonces para un ‘plumilla’- para poder tomar imágenes de los ciclistas españoles, y posteriormente realizar entrevistas de audio o video, algo tampoco muy habitual. Eso sí, de cara a los ‘perros de presa’ que permitían o denegaban los accesos, muchas veces lo más cómodo era quitarse o ponerse ese peto según la zona en la que iba a transitar antes que tener que dar explicaciones que les podían sonar a chino.

Pero veo que en esta década de ausencia de los eventos mundialistas no ha habido más avance -incluso un importante e injustificable retroceso- en lo que es el trabajo de los periodistas mutimedia, que son la gran mayoría a día de hoy, tanto por los requerimientos de los medios, cada vez más centrados en internet y en redes sociales, como por las propias funciones de los periodistas, quitando a un puñado cada vez más reducido de vacas sagradas llamadas a extinguir que solamente se dedican a una labor.

Cada momento requiere un soporte... y todo lugar es bueno no solo la zona mixta

Es decir, que la UCI no reconoce ni facilita el trabajo multimedia y se queda en el tópico casi decimonónico de que no es posible que una misma persona solicite diferentes funciones. Tal y como me dijeron, la acreditación debe ser como fotógrafo, videógrafo o periodista, exclusivamente.

  • El periodista puede hablar con los ciclistas en la zona mixta. Pero no puede fotografiar, filmar ni grabar audio.
  • El fotógrafo puede trabajar desde las posiciones reservadas y acceder a las ceremonias de premiación. Pero no puede entrar en la zona mixta ni entrevistar a los ciclistas, ni tampoco puede filmar ni grabar audio.
  • El videógrafo puede trabajar desde las posiciones reservadas, y también a la zona mixta, pudiendo grabar vídeo o audio, pero no tomar fotografías. También existen unas limitaciones en cuanto al momento de difusión en virtud de los derechos televisivos vendidos.

La UCI termina indicando que, si se requieren diferentes tipos de cobertura, una opción sería solicitar la acreditación para cada persona por separado. Es decir, mandar tres personas cuando un único profesional multimedia es capaz de realizar las tres funciones al mismo tiempo. Por no hablar del coste (innecesario y más elevado) que ello supone.

Entiendo que pueda haber unas limitaciones que ‘protejan’ a determinados profesionales, como que los fotógrafos acreditados tengan unas posiciones reservadas a las que no puedan acceder el resto, o que los videógrafos tengan una prioridad en la difusión de sus contenidos si su medio tiene dichos derechos.

Público haciendo fotos en las ceremonias prototocolarias. Y es que organizadores
como la UEC dan facilidades a todo el mundo, al contrario que la UCI

Pero lo que no comprendo es que un profesional (multimedia) no pueda elegir cómo hacer sus entrevistas según el tema y el momento, si por escrito, en audio o en vídeo, si decide acompañar su trabajo con imágenes de las competiciones, del podio o incluso de esos momentos ‘instagrameables’ que tantas veces complementan o suplantan la información. 

Por cierto, hablando de Instagram, la rigidez para con los profesionales contrasta con la gran cantidad de contenido multimedia que suben los propios corredores o incluso sus familiares, cosa que no me parece mal y que no entiendo como competencia… siempre que no suponga una desigualdad de trato para los verdaderos profesionales, como sucede ahora.

Obviamente, hecha la ley, hecha la trampa y estoy seguro de que podría haber realizado gran parte de mi labor ‘a la chita callando’, y más cuando tienes años de experiencia para saber cómo y cuándo saltarte las barreras. Con una cámara, o con un móvil, no es fácil distinguir si estoy fotografiando o filmando. Y la zona mixta -que es algo tomado del fútbol y que no es el mejor préstamo para el ciclismo- puede sustituirse por otros ámbitos de trabajo con la colaboración de los corredores para conocer sus impresiones.

Pero me gustaría más que se tomase nota de una situación real y actual, muy distinta a la rigidez trasnochada de la UCI en vez de tener que recurrir a estratagemas que serían innecesarias si se reconociese ese trabajo y esas necesidades multimedia con una acreditación específica. Y más cuando no estamos hablando de unos Juegos Olímpicos sino de un sencillo Mundial de pista junior, que no debe de tener muchos profesionales foráneos acreditados... y que ni siquiera es capaz de conseguir un modesto streaming para su difusión por lo que entiendo que cualquier presencia periodística debería ser bienvenida en aras a la difusión del evento. Claro que, cuando la propia Asociación Internacional de Periodistas mantiene ese mismo esquema de división profesional, apañados vamos.

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