Una alternativa a las almohadillas y brazaletes: novedades del Mundial

Aparte de las modificaciones reglamentarias que han entrado en vigor el 1 de septiembre, la UCI ha informado de dos novedades que se aplicarán en el Mundial de Shanghái y en las Copas del Mundo, aunque de momento no será obligatorio en otras competiciones.

La primera de ella es la sustitución de las tradicionales almohadillas por otros elementos similares, realizados en material no deslizante con una anchura de 60 centímetros y un espesor entre 0,3 y 1 centímetro. El objetivo es dejar impracticable la banda azul (y más allá, la zona de seguridad) en las pruebas cronometradas, como son persecución individual y por equipos, velocidad por equipos, kilómetro y 200 metros, colocándose en las zonas establecidas en la imagen adjunta.

La segunda limita el acceso a sólo dos personas por equipo en caso de caída en alguna de las pruebas de pelotón (ómnium, scratch, puntuación, eliminación o madison) y que llevarán sendos brazaletes identificativos. Una medida que se justifica en la necesidad de minimizar las personas que puedan estar en pista. Esta medida no se aplica, lógicamente, en el inicio de la carrera.

Cada equipo decidirá que dos personas del staff llevarán estos brazaletes (entrenador, mecánico, médico…) y en caso de acceso no autorizado (sin brazalete o con el de otro equipo) será sancionado.

1 comentario:

  1. Pues supongo que las prioridades de seguridad de la UCI no coinciden con las mías, quizás sea demasiado sensible con el dolor ajeno:

    “Veo que el velódromo de San Sebastián sigue con ese infame escalón separando la pista de la zona central y que provocó la lesión de varios corredores en una competición hace varios años y que viví en esa pista. A tenor de la imagen, si es actual, parece que no se ha hecho nada para que no se vuelvan a repetir las consecuencias que tuvo ese accidente.

    Estos días, tras el grave accidente de Budapest de Esteban, he repasado mentalmente los velódromos en los que he estado como espectador, intentando recordar las medidas de seguridad que minimizarían las consecuencias de los inevitables accidentes en las competiciones. No recuerdo ninguna.

    Los soportes de las balaustrada son guillotinas sin protección (una simple gomaespuma con un coste ridículo) ; no existen barreras entre la balaustrada y el exterior, ni una simple malla o red que reduzca la velocidad ante un impacto contra cualquier elemento externo, incluidos los espectadores (un ciclista de 70Kg. que se saliese disparado por encima de la balaustrada impactando contra una persona a 60 Km/h probablemente lo mataría); no he conseguido recordar ningún momento en que los jueces se asegurasen de que los cascos (creo que es el único elemento de protección obligatorio) fuesen homologados y estuviesen bien colocados para asegurar su eficacia; superficies de pistas que son lijas para los cuerpos y baches en la pista que tarde o temprano resultan en graves caídas; y así podría seguir escribiendo un buen rato. También podría relatar la escasa competencia de algunos equipos médicos presentes en las pruebas, sobre todo en las nacionales.

    Creo que siempre hay un punto de inflexión a partir del cual las cosas han de cambiar, en este caso hacia una prevalencia de la seguridad de los deportistas. No se puede consentir que determinados accidentes no obliguen a los responsables de este deporte a afrontar cambios normativos para garantizar que se reduzcan las consecuencias de las inevitables caídas. No se puede esperar a que otro deportista vuelva a sufrir una desgracia que se podría evitar.

    No es moral que pudiendo hacer algo no se haga nada, salvo lamentar las consecuencias y que todo siga igual.

    Ojalá Esteban se recupere y que su desgracia sirva para que nunca vuelva a suceder algo similar porque se han puesto todas las medidas posibles para evitarlo.”

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