Historia de la pista en los Juegos Olímpicos (II): Paris se prolongó cinco meses y medio, con competiciones olímpicas y profesionales

Velódromo La Cipale.
Foto Public Domain / Wikipedia
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Tras el inicio esta semana en Atenas 1896, continuamos nuestra serie sobre la historia del ciclismo en pista dpara dar a conocer la importancia de nuestro deporte en el olimpismo y recordar a los grandes protagonistas en los velódromos que han acogido las distintas ediciones de los JJOO. Y para entretenernos un poco en estos días de confinamiento. 

La segunda edición de los Juegos Olímpicos, en París 1900, tuvo una filosofía totalmente distinta a la que se entiende ahora, ya que las competiciones durante cinco meses y medio, con el fin de ‘acompañar’ a la Exposición Universal de París, sin organizar realmente una ceremonia de inauguración o de clausura. Eso sí, tuvieron bastante más impacto que la primera edición ya que los participantes aumentaron sensiblemente, 997 según establece el COI (entre ellos 22 mujeres), de 24 países compitiendo en 20 deportes. Otras fuentes elevan el número a 1.222. España sí estuvo presente con 9 deportistas, aunque tardaríamos años en tener un ciclista olímpico.

Las pruebas de ciclismo en pista se disputaron entre el 9 y el 16 de septiembre, en el velódromo de Vincennes, La Cipale como es popularmente conocido, con sus 500 metros de cuerda, y, aparte de las tres competiciones olímpicas -velocidad, puntuación y 25 kilómetros- hubo bastantes pruebas con ciclistas profesionales, que lógicamente no se contemplan en el palmarés histórico de los Juegos. Sin extendernos demasiado, la Bol d’Or, una popular competición de la época sobre 24 horas, tuvo como vencedor a Maurice Garin, vencedor del primer Tour de Francia, en 1903.

Final de velocidad. Foto Public Domain / Wikipedia.
Especial atención merece la velocidad, con un formato muy similar al actual -distancia de 1.000 metros y enfrentamientos, de dos o tres corredores, hasta llegar a la final-, con la segunda posición de Fernand Sanz, el hijo ilegítimo de Alfonso XII pero de nacionalidad francesa, cuya historia descubría Fernando Arrecheay reproducíamos hace algunos años en Uluru, con el francés Albert Taillander como ganador y el estadounidense John Lake como bronce. Por cierto, hubo cerca de 70 participantes.

Por su parte, la puntuación sería más parecida a una ‘carrera tempo’ ya que había primas cada vuelta, aunque para los tres mejores, con el triple en la última. El vencedor fue el italiano Enrico Brusoni, por delante del alemán Karl Duill y el francés Louis Trousselier, el popular Trou-Trou que ganaría el Tour cinco años más tarde.

El tercer y último vencedor fue otro francés, Louis Bastien, que se impuso con relativa comodidad en los 25 kilómetros, tras la retirada de Lake. Lloyd Hildebrand (Gran Bretaña) y Auguste Daumain (Francia) fueron segundo y tercero.


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