Ioan Hepburn, la obligada transformación por un grave accidente de un “ciclista de montaña de pura cepa” al que le aburrían los velódromos

Indudablemente, Henry Hobbs y Erin Boothman son los grandes referentes del ciclismo en pista británico, y lo han demostrado este verano sucesivamente en el Campeonato de Europa, en su Nacional y en el Mundial.

Sin embargo, otro corredor de la selección británica, Ioan Hepburn, también ha tenido su dosis de protagonismo en los medios. No por su doble condición de campeón continental y del mundo de velocidad por equipos, sino por su historia que le hizo pasar de la mountain bike, concretamente de la de descenso, que era su vida, a un ambiente muy distinto, el de los velódromos que no le atraía, pero que ha terminado siendo cautivadora para él y un objetivo para los próximos años.

En el centro de la imagen con sus compañeros en el equipo británico
de velocidad, Kristian Larigo y Archie Gill. Foto: British Cycling

Su historia la hemos conocido más detalladamente en un reportaje en la BBC, donde nos cuentan ese accidente que cambio su vida. Llevaba compitiendo en descenso desde los ocho años, pero a los trece sufrió una grave caída que se saldó con una lesión renal irreversible, al perder completamente la función de uno de sus riñones. Su futuro en el BTT terminaba abruptamente.

Fue en una feria agrícola en su Gales natal donde la seleccionadora nacional de velocidad, Rachel James, descubrió su potencial para competir en pista, en una prueba sobre la bici estática.  “Soy ciclista de montaña de pura cepa, no vas a conseguir que suba a la pista, es aburrido, no me interesa”, fue su primera respuesta, que reiteró algún tiempo después cuando volvió a realizar una prueba similar en su centro escolar, y con los mismos resultados espectaculares.

Pero el padre de Ioan sí que veía también sus posibilidades en un velódromo. Y aprovechando un viaje a Cardiff para ver un partido de rugby, le hizo adentrarse en el velódromo de Newport. Y allí se obró la transformación. “Recuerdo la primera vez que bajé por la rampa hacia la pista. Estaba petrificado, como si nunca hubiera estado en un velódromo antes. Y estaba realmente asustado, como si fuera la primera vez que me sentía así. Pero creo que ese día conseguí unos resultados bastante buenos, me metí de lleno y, la verdad, lo disfruté mucho”.

Hepburn regresó, demostró su talento y su historia ya es sobradamente conocida, con el objetivo de ganarse una plaza en la selección de Gales para los Juegos de la Commonwealth. Algo que está perfectamente a su alcance, ya que como reconoce la que ahora es su entrenadora, James. “Es muy bueno a la hora de tomar los reveses como experiencias de aprendizaje. Cada vez que las cosas le han salido mal, ha sabido ser muy objetivo, tomándolo como una lección. No me malinterpretes, es muy competitivo y participará en estas carreras con ganas de ganar”.

Nada mal para un biker al que le aburrían los velódromos.

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