Indudablemente, Henry Hobbs y Erin Boothman son los grandes referentes del ciclismo en pista británico, y lo han demostrado este verano sucesivamente en el Campeonato de Europa, en su Nacional y en el Mundial.
Sin embargo, otro corredor de la selección británica,
Ioan Hepburn, también ha tenido su dosis de protagonismo en los medios. No por
su doble condición de campeón continental y del mundo de velocidad por equipos,
sino por su historia que le hizo pasar de la mountain bike, concretamente de
la de descenso, que era su vida, a un ambiente muy distinto, el de los velódromos
que no le atraía, pero que ha terminado siendo cautivadora para él y un
objetivo para los próximos años.
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| En el centro de la imagen con sus compañeros en el equipo británico de velocidad, Kristian Larigo y Archie Gill. Foto: British Cycling |
Fue en una feria agrícola en su Gales natal donde la
seleccionadora nacional de velocidad, Rachel James, descubrió su potencial para
competir en pista, en una prueba sobre la bici estática. “Soy ciclista de montaña de pura cepa, no
vas a conseguir que suba a la pista, es aburrido, no me interesa”, fue su
primera respuesta, que reiteró algún tiempo después cuando volvió a realizar
una prueba similar en su centro escolar, y con los mismos resultados
espectaculares.
Pero el padre de Ioan sí que veía también sus
posibilidades en un velódromo. Y aprovechando un viaje a Cardiff para ver
un partido de rugby, le hizo adentrarse en el velódromo de Newport. Y allí se
obró la transformación. “Recuerdo la primera vez que bajé por la rampa hacia la
pista. Estaba petrificado, como si nunca hubiera estado en un velódromo
antes. Y estaba realmente asustado, como si fuera la primera vez que me
sentía así. Pero creo que ese día conseguí unos resultados bastante buenos, me
metí de lleno y, la verdad, lo disfruté mucho”.
Hepburn regresó, demostró su talento y su historia ya es
sobradamente conocida, con el objetivo de ganarse una plaza en la selección de
Gales para los Juegos de la Commonwealth. Algo que está perfectamente a su
alcance, ya que como reconoce la que ahora es su entrenadora, James. “Es muy
bueno a la hora de tomar los reveses como experiencias de aprendizaje. Cada vez
que las cosas le han salido mal, ha sabido ser muy objetivo, tomándolo como
una lección. No me malinterpretes, es muy competitivo y participará en estas
carreras con ganas de ganar”.
Nada mal para un biker al que le aburrían los velódromos.

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