Una visión personal y subjetiva sobre la Copa de España, desde una base de realidad, con mucho de justicia... y con una guinda de utopía

Unos días antes del inicio de la Copa de España, aparecieron varios mensajes -ninguno en un tono destructivo, todo hay que decirlo- sobre la competición, indicando que había sufrido un retroceso este año, y que muchos de los cambios instaurados eran negativos para la pista.

Quise dejar pasar la prueba de Valdepeñas para tener más elementos de juicio, y luego esperar a la confirmación de la cuarta manga en Galapagar, algo que surgió casi de un día para otro. Y este momento, puedo decir que no es completamente la Copa de España que me gustaría tener, pero me agrada, y sobre todo, creo que el camino emprendido es positivo, aunque lógicamente a final de temporada habrá que hacer balance y rectificar (eso que dicen que es de sabios) todo aquello que se ha hecho de forma incorrecta y, sobre todo, lo que es susceptible de mejora.

Pero hay una serie de detalles objetivos que quiero apuntar, aunque solo sea para hacer justicia a esta competición. Eso sí con matices subjetivos, y exclusivamente a título personal.

Cuando se cerró el plazo de petición de pruebas para la Copa de España, solamente hubo dos candidaturas: Valdepeñas y Tafalla. Ninguno de los otros velódromos cubiertos se postuló para acoger una prueba, bien por tener otros objetivos, bien porque simplemente no le interesaba. Y claro, a nadie se le puede obligar a organizar eventos que no puede. O simplemente no desea. Afortunadamente surgieron esas dos citas más, suficiente para tener un calendario digno, aunque el camino de esperar a que caigan pruebas no es el correcto: en esto de la pista desde la Española hay que ser más proactivo, no reactivo como ha sido últimamente. Y en años anteriores, ni eso.

Un calendario que, por primera vez en muchos años, incluía dos velódromos descubiertos, con lo que se puso el grito en el cielo. La prueba manchega fue un éxito (lo de la caída y el apagón sabatino es algo que puede surgir incluso en uno cubierto). Y Novelda, para quien no lo conozca, es un recinto similar al Luis Puig… pero sin techar y en una zona en la que el mal tiempo no suele ser problema (toquemos madera) ¿Las fechas? Las únicas en que podían. Es decir, recintos más que dignos y en mucho mejores condiciones que los de otros países de nuestro entorno que organizan pruebas internacionales -Alemania, Chequia…- o sus propios Campeonatos Nacionales -Italia-. Aprovechar estas pistas, no digo las escombreras que hay en otras localizaciones, debe ser una prioridad del ciclismo nacional.

Aprovechar los velódromos descubiertos, una prioridad del
ciclismo nacional, aunque haya que buscar más fechas.

Claro que en otoño e invierno es más fácil que el mal tiempo aceche. Y mientras que solo sea frío o humedad, se puede resolver con una cierta flexibilidad de horarios. El problema es que puede llover… que es algo que ha afectado en determinados momentos a recintos techados como Valencia, Mallorca o Galapagar. Aquí el problema son las fechas: Valdepeñas quiso colocar su prueba en septiembre y la respuesta fue un “nadie acudirá”, por lo que tuvo que retrasarse hasta noviembre. Y si nos vamos a febrero, el inicio de las competiciones de carretera es un rival insoslayable, a día de hoy.

De esta forma nos encontramos con que velódromos, “hay los que hay” y fechas, “las pocas que nos deja la carretera”. Una solución quizá utópica, y desde luego muy por encima del propio ámbito de la pista es un ‘Plan de velódromos’, un compromiso por parte de todas aquellas Federaciones Autonómicas que cuentan con recintos que pueden acoger competiciones y que cada una aporte ‘lo que pueda’ en un cualquiera de los cuatro escalones necesarios: circuitos autonómicos, Copas de España (circuito estatal), Campeonatos de España y las más que necesarias competiciones internacionales (tanto para la selección como para corredores sub23, con casi nulas opciones de seguir corriendo). Y junto con ello, un calendario estructurado desde arriba, dejando incluso fechas prioritarias para la pista, algo como lo que sucede tácitamente con los Nacionales juniors y cadetes en Semana Santa. Y es que siempre me he preguntado: ¿por qué aquellas Autonomías que tienen problemas con Tráfico para hacer competiciones de carretera en determinadas fechas no aprovechan para dar cancha a sus velódromos?

El aumento de pruebas autonómicas, clave en el nuevo esquema
Foto: Ciclismo Levante

Otro tema ‘polémico’ es el aumento de puntos para participar en los Nacionales… que viene acompañado por la posibilidad de conseguirlos en determinadas pruebas de los calendarios autonómicos. Hasta el año pasado, la plaza en el Campeonato de España podía conseguirse yendo a todas las Copas, es decir, pagando el peaje de estar en tres escenarios distintos, aunque fuese a cientos de kilómetros de casa. Ahora se da la oportunidad a las Autonómicas de organizar pruebas de proximidad y acabar con estas peregrinaciones, aunque quien lo desee puede seguir haciéndolo. Y recordando que es a título individual, ya que no es obligatorio que lo hagan las FFAA. Esta es para mí la gran novedad del nuevo sistema, que es posible que se tenga que ‘ajustar’ en sus baremos. Pero el primer paso está dado, y creo que es positivo que haya un verdadero calendario. Y ojalá que ocupe más meses a lo largo del año.

Finalmente quiero referirme a la duración de las competiciones. El año pasado se demostró que era imposible meter el programa en una sola jornada. Se decidió ampliarlo a dos medios días, con el fin de no castigar a todo el mundo con dos pernoctaciones obligatorias, algo que quizá haya que revisar para el futuro. Personalmente pienso que, en las actuales circunstancias de nuestro deporte, podría organizarse una Copa de España solo de fondistas y que cabría perfectamente en una jornada y que se apostara independientemente una de velocistas, para todas las categorías, incluyendo los marginados sub23,… y que podría aprovechar bastantes más meses al año sin entrar en colisión con la carretera. Y buscando un futuro para esa parte de la pista que quizá esté cinluso herida de muerte.

Claro que estas ideas son exclusivamente personales e insisto, mirando todo desde un prisma completamente diferente, incluso utópico como decía. Pero creo que por lo menos hay el suficiente realismo en estas líneas para saber dónde estamos y que nadie se llame a engaño.

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