Junek sigue trabajando en nuevas soluciones basadas en el aluminio para velódromos ya existentes construidos en hormigón o madera

Han pasado poco más de dos meses desde la inauguración del velódromo de Tucson y la novedosa pista en aluminio realizada por Peter Junek sigue ganando adeptos, entre ellos el campeón olímpico Bradley Wiggins, quien destacaba recientemente su agarre, “más que la mayoría de las pistas de madera”. O de Jens Voigt quien indica que “probablemente sea una de las pistas más seguras y con más agarre que he visto”, como indican en un reportaje en Velo.

Pese a ello,
Junek, en la imagen oficial de su web... aunque debería cambiar el fondo
 de los listones de madera por los de aluminio dada su apuesta
los escépticos seguían poniendo pegas a la superficie, porque consideraban que sería una sartén en los meses de mayor calor de Arizona. Sin embargo, poco a poco todo el mundo de va convenciendo de que el aluminio es un 40 % más frío que el asfalto y un 20 % más frío que el hormigón. Y que el calor que pueda acumular se disipa sin producir efectos en forma de quemaduras.

Todavía no existen proyectos firmes para un segundo ‘aludromo’, aunque sí muchísimo interés. Y en este sentido el inquieto Junek está trabajando en dos alternativas basadas en la superficie de aluminio, que considera el futuro de los velódromos.

“Estamos trabajando en la opción de instalar una superficie de aluminio sobre una pista de hormigón. Algunas instalaciones de velódromo aún son utilizables, pero demoler viejas pistas de hormigón agrietadas, deshacerse de todos los materiales y construir allí un nuevo velódromo es una propuesta muy costosa”, nos cuenta el constructor checo-canadiense, quien añade otra posible ventaja: “Incluso la geometría puede mejorarse algo, dentro de ciertos límites”.

El calor de la pista, menor que el del asfalto o el hormigón

Junek nos cuenta indica pensando en ello, pero no quería ofrecerlo hasta que se construyese la primera pista de aluminio”. Incluso nos comenta que le ha llegado una oferta para construir una pista de madera en un país bastante cálido y luego techarlo. “Les he sugerido que lo hagan en aluminio, y entonces no sería necesario cubrirlo, porque allí hace muy buen tiempo. Y con eso se ahorraría mucho dinero”.

Por otro lado, también considera que el aluminio puede instalarse sobre una pista existente de madera. “Si está estructuralmente bien, no hay necesidad de cambiarla. Y será más económico y rápido que reemplazar toda la superficie de madera”. Además, la expansión del aluminio, uno de los principales problemas que se plantearon al diseñar el recinto de Tucson, y que les obligó a hacer buena parte de la obra en verano, “no es un problema en interiores”.

Y aunque no tenemos costes comparativos, Junek insiste que “es mucho más barato y práctico”. Y por si acaso alguien quiere hacer números, el coste completo del velódromo de Tucson fue de cinco millones de dólares.

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