La UCI magnifica el acuerdo con la JKA para el regreso de velocistas internacionales -que serán sólo seis- a las pruebas de keirin japonés

Laurine Van Riessen (5) y Mathilde Gros (3), en 2018,
penúltimo año con presencia internacional

Entre los temas tratados en el Comité Directivo de la UCI celebrado ayer y anteayer con ocasión del Mundial de ciclocross, el máximo organismo internacional informaba en su nota de prensa de la firma de un acuerdo entre la UCI y la Asociación Japonesa de Keirin (JKA) para posibilitar el regreso de ciclistas internacionales al circuito japonés de keirin, que se cortó en 2020 con la pandemia de Covid.

Según dicho comunicado “el número de deportistas participantes se limitará a seis (tres hombres y tres mujeres), con un calendario que garantizará que no entre en conflicto con las principales pruebas de pista del calendario internacional de la UCI”, en un acuerdo que este organismo considera que “refleja el objetivo compartido de la UCI y la JKA de promover a los atletas y aumentar la visibilidad del ciclismo en pista”.

Desgraciadamente no sólo no es novedoso, sino además bastante antiguo, ya que la propia JKA ya había anunciado en verano dicho regreso, por otra parte, muy limitado en cuanto a número de participantes respecto a las cifras anteriores del Covid, y oficializado en octubre, con un calendario de diez pruebas desde junio hasta agosto.

Pero sobre todo es exagerado, por no hablar de interesado, ya que la visibilidad del ciclismo en pista no se consigue por la vía de invitar a un limitadísimo número de pistards para que se ganen un interesante sobresueldo en esos meses, sino a un proyecto que traslade el exitoso esquema del keirin japonés al depauperado ámbito UCI, sea por este organismo, por la JKA o por cualquier otra entidad. Proyecto que, por cierto, ya se quiso poner en marcha y todos sabemos las consecuencias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario