Álvarez, octavo en el ómnium, y Sánchez, undécimo en el keirin, que se lleva Awang ante el delirio de sus paisanos en la Copa del Mundo

La octava plaza de Héctor Álvarez en el ómnium, que se llevaba el japonés Naoki Kojima, y la undécima de Esteban Sánchez en el keirin, en el que se imponía Azizulhasni Awang ante el delirio de sus compatriotas, han sido los mejores resultados españoles de la segunda jornada de la Copa del Mundo de Nilai (Malasia). La británica Emma Finucane, en velocidad, y la dupla neerlandesa Lorena Wiebes-Lisa van Belle, en madison, completaron la relación de ganadores.

Podio del keirin masculino. Foto: UCI Track/SWPix

Álvarez se clasificó ganando su serie, aunque con intriga, ya que no lo culminó hasta que se impuso en el último sprint. Unas eliminatorias sin sorpresas, salvo por que el italiano Davide Boscaro se quedaba fuera.

El alicantino no pudo meterse en el corte de once corredores que llegaría con media vuelta de ventaja al sprint, terminando duodécimo en el scratch. Yanne Dorebos se adelantaba a este grupo cabecero para imponerse por delante del alemán Max-David Briese, del neozelandés Keegan Hornblow y del estadounidense Grant Koontz, y donde el futuro ganador sólo podría ser séptimo.

El neerlandés fue el que más pronto atacó en la carrera tempo, pero hasta once corredores ganaron el bonus para ocupar las primeras posiciones, con Vogel (27) y Kojima (26), Dorenbos y Koontz (ambos con 25). Con ello, el neerlandés se ratificaba al frente de la prueba con 76 puntos, por 70 del suizo y 68 del estadounidense.  Álvarez no fue uno de los que ganó vuelta, aunque tres sprints ganados en la parte final le permitían terminar nuevamente duodécimo, pero subir a la décima plaza de la general.

Podio del omnium masculino. Foto: UCI Track/SWPix

Sin embargo, la eliminación se le torció pronto a los mejores de la general: Dorenbos (19) -por un exceso de confianza impropio de un líder-, Vogel (11), Koontz (10) y Kojima (9). Por el contrario, Álvarez dio una mejor impresión que en las pruebas anteriores y le faltó muy poco para mejorar incluso el tercer puesto, por detrás de Ilya Savekin y de Milan van den Haute, que pasaba a ser el nuevo líder, con 96 puntos, por delante de Hornblow, con 92, y cuatro corredores con 90 o 88 puntos. Para el español, este mejor resultado sólo le permitía subir un puesto en la general provisional.

Finalmente, la puntuación tuvo dos bloques diferenciados. Por un lado, Kojima y Koontz ganaban vuelta cuando apenas se había cumplido un tercio de carrera, convirtiéndose la prueba en un mano a mano entre ellos por el oro y la plata, llegando separados por un solo punto -128 a 127- al último sprint, en el que no entró ninguno de los dos, por lo que el japonés se llevaba el triunfo.

Por otro lado, Dorenbos ganaba otra en solitario y se metía en la batalla por el bronce frente Van den Haute, Vogel y Hornblow, en una horquilla de cuatro puntos ante la puntuación doble, en la que sí se metieron casi todos ellos, aunque el diez del neerlandés le permitía subir al tercer cajón, con 114.

Semifinal del keirin, con Esteban Sánchez. Foto: UCI Track/SWPix
Para Álvarez, un escaso protagonismo, pero muy rentable: un ‘cinco’ a mitad de carrera que le permitió empatar con el francés Erwan Besnier y superarle al final por el mejor puesto en la llegada, con lo que terminaba este ómnium de su debut con la octava posición.

El otro punto de interés estuvo en el keirin, donde Sánchez sigue demostrando su progresión paso a paso. Tras haber sido sexto en su serie, el madrileño sí lograba el pase a la segunda ronda, tras quedar segundo -y muy cerca del ganador, Mateusz Rudyk- en su repesca, algo que no pudo hacer Alejandro Martínez cuarto, aunque tampoco un ex campeón del mundo como Kevin Quintero o el prometedor Lowie Nulens.

El madrileño aún no había dicho su última palabra y en la segunda ronda quedar detrás de Henric Hackmann le deba el pase a semifinales, esta vez por la vía rápida.

Así se imponía Awang. Foto: UCI Track/SWPix
Tras una primera semifinal en la que Awang levantaba al público de sus asientos con un espectacular y potentísimo ataque lejano que supieron leer -y seguir- Nicholas Paul y Hackmann para clasificarse para la final, llegaba el momento de la verdad para Sánchez, que tenía que medirse a Harrie Lavreysen, Cristian Ortega, Rayan Helal, Minato Nakaishi y Han Xie.

Tras la salida, se colocaba en cuarto lugar, detrás del campeón del mundo, posición que no dejó en ningún momento, incluso cuando le adelantaron varios ciclistas. Pero esta vez no hubo remontada por el exterior de Lavreysen, sino que apretó lo justo para pasar por el interior y ser segundo, algo que no le dio tiempo a hacer al madrileño, sexto. Nakaishi, con un bonito ataque exterior era el vencedor, con Helal clasificándose también para la final A.

Por lo tanto, Sánchez tenía que afrontar como última prueba esa final 7-12, un excelente colofón, aunque siempre sea poco. Y allí se mostró muy valiente, atacando en las dos últimas vueltas, aunque al final le terminarían remontando cuatro corredores, para acabar quinto, es decir, undécimo.

Awang, otra vez rey

Una prueba que precedió al gran momento del día, la lucha entre Lavreysen y Awang, que curiosamente ya se habían visto en segunda ronda, donde se había impuesto el neerlandés. Aquí fue distinto… y con emoción hasta el final. Hackmann hizo como Sánchez, atacar desde lejos, pero sólo que entró distanciado en la última vuelta. Además, por atrás, la vigilancia del malayo y el neerlandés parecía que les iba a dejar fuera del protagonismo.

Podio de la velocidad femenina. Foto: UCI Track/SWPix
Pero la última vuelta fue una locura de los dos corredores que entraban en la recta final por detrás de Paul tras haber superado a los demás participantes.  Parecía que el campeón del mundo iba a ganar, pero el ‘Pocket Rocket Man’ metió el turbo y como sucedió en Perth, se hacía con el oro. Esta vez ante el delirio de sus paisanos y con lágrimas en los ojos, ya que es casi seguro que no vuelva a competir en casa, aunque con el gas que sigue teniendo la idea de seguir hasta LA28 no es ni mucho menos aventurado.

Desgraciadamente el concurso de Helena Casas no pasó de los 200 metros, donde los 11.074 suponían la trigésima posición, a dos puestos y a siete centésimas del corte. Una clasificatoria en la que Finucane fue la más rápida (10.130), seguida de Hetty van de Wouw (10.209), Liying Yuan (10.278) y Lauriane Genest (10.427).

El torneo no tuvo ninguna sorpresa en sus primeras fases, clasificándose todas ellas para semifinales y sin ceder un solo enfrentamiento. Finucane no dio ninguna opción a Genest en las dos mangas de esa penúltima ronda, mientras que la segunda se decidió en el desempate, después de que Yuan ganase con holgura la primera manga, y Van de Wouw de forma apretada pero convincente, la segunda, y rematase con más autoridad en la definitiva.

La final demostró el momento dulce de la británica que se imponía por 2-0 a la neerlandesa, aún lejos de sus prestaciones en el pasado Mundial. El bronce se iba para China, también por la vía rápida.

Podio de la madison femenina. Foto: UCI Track/SWPix
Finalmente, Van Belle y Wiebes ratificaron su condición de favoritas en una madison en la que se fueron destacando en los sprints -terminarían ganado la mitad de los doce-, aunque una vuelta ganada les permitiría llegar hasta los 66 puntos finales, por 54 de Nueva Zelanda (Bryony Botha-Prudence Fowler), que también terminaron con bastante ventaja respecto a las demás contendientes en ese segundo lugar, completando el podio las suizas Aline Setitz-Michele Andres, con 37. Estas tres parejas, lo mismo que las chinas Menghan Zhou-Ning Chen, cuartas, en otra prueba en la que también han progresado, fueron las únicas que ganaron vuelta.

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