Tomeu Caldentey, uno de los históricos del mediofondo español, con medallas de plata en los Mundiales de 1976 y 1977, cumple 75 años

Hablar de ciclismo en pista en España fue durante muchos años sinónimo de hablar del mediofondo tras moto, gracias a Guillem Timoner. Pero también de unos sucesores, casi todos mallorquines, como Miquel Mas, Toni Cerdá, Miquel Espinós y sobre todo de Tomeu Caldentey, tres veces en el podio de un Mundial -aunque una de ellas no valiese- y que hoy cumple 75 años (*).

Con su inseparable piloto, Toni Mora. Facebook TC
Nacido en Sinéu el 25 de abril de 1951, Bartolomé Caldentey Jaume, conocido como Tomeu, pronto se especializó como era de esperar de un balear en esta disciplina, aunque logró otros éxitos nacionales en puntuación (1973) o persecución por equipos (1975) e incluso subió al podio en velocidad y madison, cuando los pistards no estaban tan especializados como ahora. Pero fue tras las motos stayer donde se convirtió en el indiscutible dominador nacional en la década de los setenta, con siete títulos (1970, 1971, 1972, 1976, 1978, 1979 y 1980) y eso que el Campeonato no se celebró ni en 1973 ni en 1974. Un palmarés que completa con tres podios más y dos títulos en la fórmula parecida tras moto comercial.

Un dominio que no tardaría en refrendar a los Mundiales: aunque su debut en 1971 no fue muy afortunado al ser eliminado, en 1973 ya se quedaba a un paso del podio, cuarto, y en 1975 terminaba séptimo. En estos años el gran referente español era el catalán Espinós, bronce en 1974 y plata en 1975… y que en 1976 pasaba a profesional, por lo que dejaba de competir en esta categoría amateur, posibilitando un mayor protagonismo de Caldentey.

De hecho, ese Mundial celebrado en el velódromo de los Olivos, un excelente recinto de madera en Monteroni di Lecce (Italia) de 333,3 metros de cuerda y descubierto, como era habitual en los Mundiales, vivió una de las más bonitas finales de la historia de esta disciplina. Tras ganar destacado la segunda serie clasificatoria -y sin que lograsen su clasificación para la final los otros dos españoles, Jaime Bordoy y Bartolomé Pastor-, Tomeu se veía en la final con su inseparable Toni Mora como piloto, frente a tres neerlandeses, Mathé Pronk, Martin Rietveld y sobre todo Gaby Mineboo, conducido por el mítico Bruno Walrave, campeón vigente.

En el Mundial de 1976. Stayer France
Tanto esta circunstancia, como el hecho de que el sorteo le hiciera salir al balear en séptima posición, condicionó la prueba. Y es que Pronk y Rietveld ‘protegieron’ muy bien a su compatriota y obligaron a Caldentey a hacer un esfuerzo ímprobo para mejorar posiciones, aunque terminaría lográndolo a base de tesón e insistencia. De esta forma se lanzó a la persecución de Mineboo, con dos intentos fortísimos, aunque no le valieron, para terminar a muy pocos metros del ya bicampeón del mundo. El alemán Rainer Podlesch, ya más distanciado, terminaba tercero.

“Vista la forma que tenía, si hubiera partido en una mejor posición seguramente sería el nuevo campeón del mundo. Cuando he atacado a Mineboo había hecho demasiados esfuerzos para alcanzar la segunda plaza”, reconocía entonces en declaraciones recogidas en la magnífica newsletter de Patrick Police y François Bonnin (y que próximamente se plasmará en un libro imprescindible).  Tras agradecerle su éxito a su piloto –“uno de los cuatro mejores del mundo; tengo gran confianza en él y la medalla es de los dos”-, reconocía que este triunfo le permitía pensar en el futuro, “porque por diversas circunstancias estaba desmoralizado. Acabar segundo me ha dado confianza y moral”.

Tercero por la izquierda, en una actividad de la selección. Facebook TC

El primer Mundial sudamericano de la historia, en 1997 en la localidad venezolana de San Cristóbal finalizó con el mismo podio, pero en unas circunstancias muy diferentes. Y es que junto a Caldentey, se clasificaba para la final José María Fuentes, aunque tuvo menos protagonismo, al acabar octavo a tres vueltas del ganador. Además, Mineboo no tenía en esta ocasión compatriotas en la prueba.

Pero no le hicieron falta, ya que dominó desde el principio controlando y destacando a todos los rivales, con Caldentey como único corredor que podía aguarle la fiesta, aunque al final el mallorquín no estuvo en la misma disposición, terminando a 45 metros -así se determinaban las clasificaciones en esta disciplina-, tras rodar a una media de 62,289 kilómetros a la hora.

Caldentey no participó en el Mundial de 1978, que suponía por fin el oro para Podlesch después de los dos bronces inmediatamente anteriores y dos platas en 1971 y 1973, mientras que en 1979 terminaba quinto, en el estreno del también neerlandés Mattheus Pronk.

Aun tendría el de Sineu la ocasión de estar en un podio, concretamente en el velódromo de Besançon (Francia), en 1980, año en el que la batalla por el oro estuvo entre Minneboo y Pronk, que pusieron un fuerte ritmo que terminó por distanciar a Caldentey que, sin opciones por delante, pero sin presión por detrás, se limitó a rodar para asegurar el bronce. En cuanto al oro, sería el cuarto del historia de Mineboo, al distanciar en las vueltas finales a su compatriota. Curiosamente los dos conseguirían ganar un nuevo mundial, lo que supondría el quinto para el ‘verdugo’ de Caldentey, el tercer mejor mediofondista de la historia por palmarés.

Imagen publicitaria de Mora y Caldentey
Pero Tomeu no disfrutaría mucho de su medalla. Unos días después de conocía su descalificación por dopaje
, sin que se indicase la sustancia prohibida, aunque el corredor atribuyó el positivo a un “complemento vitamínico” recetado por un médico días antes del Mundial, sin precisar nada más. No fue el único: el neerlandés René Kos -segundo de la prueba profesional- y el italiano Pietro Algeri también fueron descalificados y suspendidos por un mes, la sanción habitual en aquella época.

Sería su última gran participación, ya que en 1981 volvería, pero sin poder clasificarse para la final. Poco después se retiraría alternando periodos alejados del ciclismo con otros como técnico, tanto en la Española, como en la Balear, pero sobre todo como preparador de corredores. Y es curioso que por aquel entonces en la revista Pedalada recordase que dimitió de su cargo en la Española, porque se exigía demasiado a los corredores por lo poco que se les ofrecía.

(*) La idea inicial de este reportaje era realizarlo tras haber hablando con Caldentey. Pero por circunstancias personales que ahora no vienen al caso, fue imposible esa entrevista, por lo que hemos querido rendirle este homenaje aun a sabiendas que es incompleto, esperando poderlo finalizar en un futuro cercano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario