Jakoba Bernedo, un árbitro vasco en Filipinas, en el Campeonato Asiático: “Ni en mis mejores sueños hubiera pensado aprender tanto”

Segundo por la izquierda, agachado, con sus compañeros de curso y el director del mismo,
Wayne Pomario en el centro de la fila superior. WeChat. China Assocation

El recién finalizado Campeonato Asiático de Tagaytay (Filipinas) también tuvo representación española. Concretamente en la persona Jakoba Bernedo, un colegiado vasco que asistió antes al Curso Nacional Élite celebrado en aquel país y posteriormente ejerció como comisario en este evento.

Destacado pistard a finales de los ochenta y principios de los noventa, estuvo en la preselección de la cuarteta española para Barcelona’92, sin ser seleccionado finalmente entre los olímpicos. Retirado como corredor, estuvo alejado del ciclismo por sus quehaceres laborales, aunque hace algunos años comenzó a ejercer como árbitro, donde pronto se notó su experiencia en pista como un elemento fundamental para su desempeño.

“Dejé el ciclismo en 1991 y por entonces batimos el récord de España en la Olímpica, que era como se llamaba entonces a la persecución por equipos, con un tiempo de 4:16. Imagínate lo que ha cambiado. Los tiempos, la tecnología, pero lo que no ha cambiado es la estrategia y la forma de correr en las pruebas de grupo. Cierto que se va más deprisa, pero leer la carrera hay que hacerlo igual que antes”, nos cuenta sobre su adaptación a su nuevo rol.

Una carrera arbitral que tenía su próximo paso en “presentarme al curso nacional elite de carretera y pista a finales de este año en Madrid, entendiendo que sería así. Pero tras la reunión de enero no se estableció nada, así que miré a la UCI a ver qué tenía”.

Como bandera. Foto: Philcycling
Y había un curso, precisamente al que ahora ha asistido, aunque fuese en las lejanas Filipinas. “Hablé con Miguel Echezortu, él con María González -presidenta del Comité Técnico de Árbitros- y luego yo con María, quien me ayudó a tramitar la solicitud a la UCI, a finales de enero. La UCI me contestó rápido que, por su parte, no había objeción, pero que era la ACC -la Conferencia Asiática- quien tenía que dar su aprobación. En esas dos semanas me comieron los nervios porque tenía un mes para prepararme, organizar el viaje, el aspecto laboral... El curso era para los asiáticos y si había plazas vacantes me metían. Y así fue al final”.

Del curso salió muy satisfecho. “Ha sido muy bueno, impresionante. Fueron cuatro días y medio de curso, una tarde para el examen de pruebas y situaciones reales, donde nos pusieron de todo. Al día siguiente, por la mañana, un examen de aspectos regulatorios, paracicismo y antidoping, y por la tarde, el oral que eran cuatro preguntas de situaciones y un video en el que había que explicar la decisión que se tomaba”.

Pero, además, la asistencia al curso conllevaba la presencia en el Jurado Técnico del Campeonato Asiático. “No sé si la UCI no lo sabía o no me lo dijo en un primer momento, pero vino de rebote. La ACC, con buen criterio, quiso que, además de hacer el curso, los alumnos tuvieran una práctica real. Por ello nos informaron que nos daban la posibilidad de quedarnos si queríamos y yo dije que sí, claro”.

Siguiendo la prueba de keirin en la curva 1
Durante el Campeonato, ha ocupado principalmente el puesto de cuentavueltas. “Pidieron voluntario para los tres días más complejos en ese puesto y el único que levantó la mano fui yo. Luego he estado en la curva 1 y en otros puestos como bandera de contrameta o asistente del Juez Árbitro”. Una rotación de puestos con lo que se pretende aprender en las diferentes funciones y que en el caso del vasco resume con un “ni en mis mejores sueños hubiera pensado estar tan a gusto y aprender tanto como lo estoy haciendo”.

Por lo demás, la experiencia no ha tenido mucha contrapartida turística. “Después del curso, cenábamos, pero nos quedábamos a repasar y comentar detalles de lo estudiado. Y solo tras el examen nos fuimos con un mini autobús a un sitio turístico donde se puede ver el cráter del volcán Taal, que está en Tagaytay”. Pero lo mejor es que he podido convivir con culturas totalmente diferentes a las nuestra. Porque no sólo hay filipinos, sino que hay árbitros de Pakistán, dos de Nepal, dos de Malasia, un taiwanés, tres chinos y tres filipinos, y una coreana que ha venido sólo al Campeonato. Un choque de culturas tremendo, pero muy enriquecedor”.

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