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| Segundo por la izquierda, agachado, con sus compañeros de curso y el director del mismo, Wayne Pomario en el centro de la fila superior. WeChat. China Assocation |
Destacado pistard a finales de los ochenta y principios
de los noventa, estuvo en la preselección de la cuarteta española para
Barcelona’92, sin ser seleccionado finalmente entre los olímpicos.
Retirado como corredor, estuvo alejado del ciclismo por sus quehaceres
laborales, aunque hace algunos años comenzó a ejercer como árbitro, donde
pronto se notó su experiencia en pista como un elemento fundamental para su
desempeño.
“Dejé el ciclismo en 1991 y por entonces batimos el récord
de España en la Olímpica, que era como se llamaba entonces a la persecución por
equipos, con un tiempo de 4:16. Imagínate lo que ha cambiado. Los tiempos,
la tecnología, pero lo que no ha cambiado es la estrategia y la
forma de correr en las pruebas de grupo. Cierto que se va más deprisa, pero
leer la carrera hay que hacerlo igual que antes”, nos cuenta sobre su
adaptación a su nuevo rol.
Una carrera arbitral que tenía su próximo paso en “presentarme al curso nacional elite de carretera y pista a finales de este año en Madrid, entendiendo que sería así. Pero tras la reunión de enero no se estableció nada, así que miré a la UCI a ver qué tenía”.
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| Como bandera. Foto: Philcycling |
Del curso salió muy satisfecho. “Ha sido muy bueno, impresionante.
Fueron cuatro días y medio de curso, una tarde para el examen de pruebas y
situaciones reales, donde nos pusieron de todo. Al día siguiente, por la mañana,
un examen de aspectos regulatorios, paracicismo y antidoping, y por la tarde,
el oral que eran cuatro preguntas de situaciones y un video en el que había que
explicar la decisión que se tomaba”.
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| Siguiendo la prueba de keirin en la curva 1 |
Por lo demás, la experiencia no ha tenido mucha
contrapartida turística. “Después del curso, cenábamos, pero nos quedábamos
a repasar y comentar detalles de lo estudiado. Y solo tras el examen nos fuimos
con un mini autobús a un sitio turístico donde se puede ver el cráter del
volcán Taal, que está en Tagaytay”. Pero lo mejor es que he podido convivir
con culturas totalmente diferentes a las nuestra. Porque no sólo hay filipinos,
sino que hay árbitros de Pakistán, dos de Nepal, dos de Malasia, un taiwanés,
tres chinos y tres filipinos, y una coreana que ha venido sólo al Campeonato. Un
choque de culturas tremendo, pero muy enriquecedor”.



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