Ferdinand Bracke, el ganador de mayor edad vivo de una 'grande', también fue protagonista del cambio de dinámica del récord de la hora

Aunque para muchos, el nombre de Ferdinand Bracke se asocia a ser el ganador de mayor edad, vivo, de una gran carrera por etapas, en concreto de la Vuelta a España de 1971, hoy le traemos a TrackPiste no sólo por su 87 cumpleaños, sino por el récord de la hora que estableció el 30 de octubre de 1967 en el velódromo olímpico de Roma. Una tentativa que programó a finales de temporada, cuando solían llegar sus grandes éxitos contrarreloj, que comenzó a la torera hora de las cinco de la tarde y que contó con pocos espectadores, aunque “los 500 italianos presentes equivalían a 1000 belgas y no paraban de hacerse oír”.

Foto Service Koers / Musée de la Course Cycliste

Solamente por la elección del escenario merece la pena recordarle: fue el primer pistard en más de treinta años que renunció el mítico Vigorelli milanés, optando por la pista romana, de la que se decía que estaba protegida del viento en cualquier circunstancia, donde alcanzó los 48,093 km. Y esa plusmarca también resultó significativa, al ser el primer ciclista en romper la barrera de los 48 kilómetros. También se destacó mucho en aquellos días el hecho de que no puso ningún problema para someterse al entonces naciente control antidopaje y que tanta polémica había causado en la tentativa anterior.

Podríamos destacar igualmente la elección del desarrollo como otro elemento identificativo, ya que eligió un 54 x 15, 7,69 metros por pedalada, en lugar de una multiplicación más potente como la que usó Jacques Anquetil, de 8,54. Y es que Bracke prefería la cadencia a la potencia, algo que también asumían muchos de los pistards de la época.

Y fue precisamente la marca no homologada de ‘Monsieur Chrono’ su referencia: superaba en más de 700 metros los 47,346 km de Roger Rivière, pero sobre todo los 47,493 de su ídolo. “He mejorado el récord de Anquetil, no el de Rivière. Para mí, Jacques ha sido uno de los grandes de todos los tiempos. Su marca fue un hito. Haber logrado mejorar su récord fue algo muy especial para mí”, comentó tras batir la marca.

Sin embargo, los orígenes ciclistas de Bracke no están en los velódromos. Nacido en Hamme, en Flandes, emigró cuando apenas tenía un año a Valonia y nunca se planteó la posibilidad de regresar, aunque siguió usando el flamenco como lengua familiar. Eso sí, el francés le abrió muchas puertas profesionalmente hablando. En sus primeros años no se prodigó mucho en los velódromos, aunque si se destacó como contrarrelojista, lo que le supuso pasar a profesional con Peugeot en 1962 al ganar el prestigioso Gran Premio de las Naciones. “Si tienes aptitudes para la contrarreloj, eres un buen perseguidor”. Ello le llevó a inscribirse en el Mundial de 1964 donde ganaba a Ercole Baldini y a Leandro Fagnin, aunque este le superaría en los dos años siguientes. Por cierto, en aquel Mundial Rivière apostó por el belga: “Si alguien bate el récord de la hora será él”. “Roger habló conmigo después de ganar el Mundial. Me dijo que, si estaba al 100%, podría batir el récord de la hora. Ahí fue donde se sembró la semilla de mi intento unos años después”.

En 1968, en un Tour de Francia bastante más suave de lo habitual, es decir, más propicio a sus características, quedaba en el podio… aunque la pista volvió a meterse de pleno en su cabeza, cuando el 10 de octubre Ole Ritter batía el récord en la altitud de México, con 48,653.

Curiosa imagen de Bracke, junto a Anquetil y Ritter
Grupo de Facebook Ferdinand Bracke, le modeste
Tras ganar por segunda vez el Mundial de persecución, a la gran estrella británica Hugh Porter, el belga decidió ir a México a recuperar su récord. Bracke realizó tres intentos, cuya duración total no superó los sesenta minutos, demostrando que no estaba correctamente aclimatado a la altitud de la ciudad mexiquense. El primero de ellos, el domingo 2 de noviembre, apenas duró trece kilómetros; el miércoles 5 recorrió una distancia similar antes de dejarlo. Y finalmente el domingo 9 abandonó sobre el kilómetro diez. Un contratiempo importante para el corredor y para Peugeot, que había apostado por esta tentativa y no obtuvo la rentabilidad deseada. Eso sí, por entonces muchos se preguntaron por qué no había vuelto a elegir Roma donde estaban seguros de que podría haber mejorado la plusmarca del danés.

Bracke tendría algunos momentos más de gloria en pista, con dos medallas más de plata en el Mundial (1972 y 1974) y otra de bronce (1973), aunque principalmente en carretera. Como esa Vuelta a España de 1971 a la que aludíamos al comienzo, o una inesperada etapa contrarreloj del Tour de Francia de 1976, demostrando su talla de rodador aunque tuviese ya 37 años y el pelo completamente blanco, en una imagen inolvidable llorando desconsoladamente de felicidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario