Técnico y de pista, doble artista (IV): “La prioridad sería tener un calendario que no chocase con el de carretera" (Azucena Lozano)

El recuerdo de su padre, inmortalizado en el velódromo emeritense.
Que el ciclismo sigue siendo un deporte eminentemente masculino en España es algo indudable, a pesar de campañas de lavado de imagen y algunas decisiones políticas. Y una muestra es el ámbito de la dirección deportiva: aunque ya se comienzan a ver mujeres entre nuestros técnicos –eso sí, casi nunca al frente de equipos masculinos-, en el caso de la pista la extremeña Azucena Lozano es la única excepción. “No me puedo quejar en el trato respecto a otros directores, ni me siento marginada, pero si es cierto que como mujer tienes que demostrar mucho más. Para que lo que haces tenga el mismo valor, tienes que emplearte tres veces más. Con ella llegamos a la cuarta entrega de nuestra serie destinada a conocer y reconocer a los técnicos españoles.

¿Cuál es tu experiencia como ciclista?

Mi padre -histórico del ciclismo emeritense y en cuyo recuerdo se bautizó el velódromo- había sido ciclista y montó una escuela en Mérida, por la que pasamos los tres hermanos. Yo soy la del medio y la que más me enganché, ya que competí desde principiantes. Mi mejor año fue de juvenil, cuando llegué a ir al Mundial de Valkemburg. Lo dejé en mi primer año de sub23, para estudiar Magisterio, aunque luego volví a correr, cuando estaba en Granada, estudiando Ciencias del Deporte, y formé el equipo.

Con el equipo Valencia Terra i mar, donde coincidió con Dori Ruano
y Montse Alonso, entre otras
¿Cómo te iniciaste en pista?

Mi experiencia en pista como corredora se limita a un Campeonato de España, en Valencia, en mi año como sub23 (1999). Me ‘engañó’ Dori (Ruano), que era compañera de equipo, pero me llevaba los entrenamientos. El padre de Leticia Gil me preparó una bici de pista y a correr. La puntuación fue la única prueba que hice, y quedé satisfecha.

¿Qué recuerdo te ha marcado más como corredora de pista?

Tengo pocos lógicamente, aunque aquel Campeonato fue una gran experiencia. Dori estaba súper controlada y no pudo ganar, pero lo hizo Montse Alonso, que era compañera, pero sobre todo muy amiga nuestra. Y es que lo mejor del ciclismo han sido las relaciones que he hecho, de un grupo de corredoras que somos muy amigas, y aunque cada una vivimos en una punta, mantenemos un contacto muy estrecho.

¿Cómo pasaste a ser técnico?

A punto de comenzar.
Cuando terminé la Licenciatura, en 2008, presenté un proyecto de Tecnificación a Julián Murial, por entonces presidente de la Extremeña. De hecho ni siquiera estaba en Mérida, sino que estaba trabajando en Teruel, como monitora-dinamizadora. Le gustó y a los dos meses comencé por trabajar. Fue difícil, porque era una Federación con muy pocos medios, pero nos comenzaron a llegar ayudas y la verdad es que hemos mejorado bastante.

¿Qué trabajo haces ahora en la Federación Extremeña?

Soy secretaria general de la Federación y directora técnica. Pero sobre todo, la que tiene más marrones, en lo que se refiere al trabajo del día a día.

Aparte de ciclismo, ¿qué otra actividad haces?

Doy clases en un grado de educación física, en un centro de formación privado que hay en Mérida. Conducción en bicicleta e Inclusión son las asignaturas.

¿Cuál es tu momento favorito cuando trabajas como técnico?

Cuando llega una medalla o un buen resultado. Hay mucho trabajo detrás que no se ve. Es una constancia de trabajar, de enseñar, de corregir defectos. Cuando obtienes resultados, y sobre todo si son tan importantes como una medalla, demuestra que se ha hecho un gran trabajo, que los chavales se lo han currado.

¿Cuál es tu disciplina favorita?

Por un lado, la persecución por equipos, por todo ese trabajo que tienes que hacer con los corredores. Pero por otro, me quedo con la carrera de puntos, por la dinámica que tiene.

El histórico podio de Torrepacheco. Foto: Román Mendoza para RFEC
¿Qué recuerdo te ha marcado como técnico?

Sin duda el Campeonato de España de cadetes de Torrepacheco, cuando fuimos campeones de persecución por equipos, que era la primera vez que se conseguía un triunfo así. No estábamos acostumbrados a correr con lenticulares y ruedas de palos, porque no las teníamos. Pero varias selecciones nos las dejaron. Y la clasificatoria fue un desastre, cualquiera que lo estuviera viendo pensaría que jamás habíamos corrido juntos, que estos extremeños no tenían ni idea. Pero llevábamos muchas semanas de trabajo y la prueba es que hicimos el segundo tiempo y nos clasificamos para la final, aunque técnicamente, ya te digo, fue un desastre. Sacamos tiempo para entrenar con las nuevas ruedas de cara a la final, en la que superamos a Murcia.

¿Un corredor o corredora al que haya dirigido y te haya dejado huella?

Dos. Por un lado Manuel Jiménez, por la cabeza que tenía, por lo metódico que era.  Por otro, Cristian Galván, un corredor capaz de estar con los mejores y que podría haber llegado muy arriba, pero no tenía la cabeza de Manuel.

¿Y un técnico que te haya marcado hayas trabajado o no con él?

Con Dori Ruano, una referencia y sobre todo una amiga
He aprendido muchísimo con Dori Ruano, sobre todo en entrenamiento, en donde me ha enseñado todo desde el principio, aunque sobre todo me quedo con su amistad. Y también quiero señalar a Héctor Rondán, una de las mejores personas que he encontrado en los velódromos y que en mi caso me ayudó siempre que lo he necesitado.

Y para terminar, y sin extenderte –que el tema da para mucho- ¿qué harías para mejorar la pista?

Hay mucho por hacer, pero pienso que la prioridad sería tener un calendario que no chocase con el de carretera. Por ejemplo, este año el Mundial de Suiza y el Campeonato de España coinciden y tengo a un par de corredores que pueden ir al Mundial. Y si es así, adiós a los planes que tengo con ellos para Tafalla. Hay directores que no aprecian la pista, pero los corredores si suelen estar ilusionados, y competirían más aún si no hubiera estas coincidencias. Pero es que cuando hay pruebas de carretera, y más si son con la selección, la pista deja de ser una prioridad.

Fotos: Facebook Azucena Lozano

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