56 años de la inesperada victoria olímpica del Rey de los Seis Días

Puede que me arrepienta de algún artículo que haya escrito, ya o en el futuro. No me lo planteo. Pero sí que lamento profundamente uno que no escribí en su momento, en concreto el 19 de abril de 2019, el del fallecimiento de Patrick Sercu. Y es que en plenos Campeonatos de España juniors, no pude sacar unos minutos para escribir un obituario en condiciones al que ha sido el ‘Rey de los Seis Días’ y uno de los mejores pistards de todos los tiempos, por no hablar de sus éxitos en carretera.

Y no he elegido por casualidad este 16 de octubre para un homenaje a destiempo, sino porque hoy se cumplen 56 años de su gran éxito olímpico, la victoria en el kilómetro contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Tokio.

Lo más curioso es que Sercu jamás debería haber corrido esa prueba. Primero porque en el Mundial anterior se había negado a disputar la final de consolación de velocidad, como protesta por una decisión que consideraba injusta en semifinales ante Daniel Morelon, y que debería haber impedido su selección. Segundo, porque realmente no era aficionado, ya que tenía un contrato con el Solo-Superia, que el Comité Olímpico Belga desconocía. Y aunque fuese de una cuantía mínima, este hecho le habría impedido viajar a Tokio. Y tercero, porque jamás había disputado el kilómetro. Compitió con su bicicleta de siempre, sin conocer a sus rivales, con una salida flojísima, pero imponiendo su potencia se llevaba el oro olímpico, con un tiempo de 1:09.59, aventajando al italiano Giovanni Pettenella -ganador de la velocidad en esa misma edición, prueba en la que el pasó desapercibido... por un incidente con el transalpino- y del francés Pierre Trentin -su sucesor en el palmarés olímpico, al ganar en México 1968-. Por cierto, en sus planes estaba haber competido también en la prueba de carretera, pero no recibió autorización.

Se da la circunstancia de que pudo haber perdido el título olímpico si ese mismo año llega a participar en alguna prueba de Seis Días como profesional como tenía previsto, por lo que tuvo que aplazar su debut hasta el 2 de enero de 1965

Y fue en estas disciplinas de fondo donde obtuvo los mayores éxitos, con un total de 88 victorias de las 223 carreras que disputó, es decir, con una efectividad del 39%, con ocho compañeros distintos destacando la dupla que formó con Eddy Merckx, muchas veces rival en carretera, pero compañero en los velódromos: 15 triunfos de 27 participaciones con el ‘Canibal’, Su último triunfo fue en los de Copenhague en 1983, con Gert Frank como compañero.

Sin embargo, ello no quiere decir que renunciase a competir como velocista en los Mundiales, cuando los participantes en pruebas cortas no estaban tan especializados como ahora. Como profesional logró el oro en velocidad en 1967 y 1969, y la plata en 1965 y 1968, tras haber logrado el triunfo en esta misma disciplina en 1963, aún como amateur.

En carretera también impuso su talla de esprínter: seis etapas en el Tour, con maillot verde en 1974. o trece del Giro en un palmarés que alcanza los 168 triunfos en asfalto… pero que palidece ante los 1.038 logrados en los velódromos.

Tras su retirada fue organizador de los Seis Días de Gante -prueba que había ganado once veces entre 1965 y 1981-, director de dicho velódromo o seleccionador belga, pero en los últimos años de su vida estuvo retirado de la actividad por su precario estado de salud.

Si queréis saber más sobre el Rey, os recomiendo este magnífico reportaje, en francés, que me ha servido de base para este homenaje, tardío, pero tan merecido como oportuno.

Foto: Wikipedia Commons / National Wielermusseum Roeslare / Nicola

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