Una primera reflexión sobre los aspectos reglamentarios de la UCI Champions League y sobre si podrían ser asumibles en un futuro

La celebración el pasado sábado en Mallorca de la primera manga de la UCI Track Champions League nos ha servido para ver que es posible ofrecer y vivir de forma distinta lo que es el espectáculo del ciclismo en pista. Personalmente prefiero esperar a que se hayan celebrado otras mangas para tener una visión más amplia y poder expresarme con mayor conocimiento de causa.

Victoria de Lavreysen en su semifinal a tres. Foto: UTCL

Sin embargo, no me resisto a comentar un poco tres de las cuatro pruebas celebradas, en lo que se refiere exclusivamente a las modificaciones reglamentarias vividas y si pueden ser asumibles o no en un futuro más o menos inmediato por el ciclismo en pista ‘tradicional’, llamémosle así. La cuarta, la eliminación, se desarrolló según las normas habituales, por lo que no necesita ningún comentario adicional.

La compresión de todo un torneo de velocidad con dieciocho corredores a apenas hora y media de competición -la otra mitad estaba dedicada al keirin- conllevaba varios sacrificios -por ejemplo, prescindir de los 200 metros que suelen ser definitivos a la hora de definir a los favoritos- y sobre todo unos cambios plasmados en los enfrentamientos a tres a los que no estábamos muy acostumbrados, aunque fueron muy habituales hasta no hace mucho tiempo en esta disciplina. Y que nos puede hacer pensar sobre la utilidad de adoptarlos nuevamente.

Y es que hoy en día, la potencia de los grandes velocistas raramente se pone en entredicho en enfrentamientos a dos, en los que es difícil sorprenderles tácticamente, como ocurría antaño. Pero con tres ciclistas en liza, las posibilidades son más variadas, y es algo que señalaron los protagonistas en Mallorca. Porque la velocidad, la prueba reina del ciclismo en pista, necesita hoy en día algún aliciente más y la opción de limitar los desarrollos no parece la más idónea ya que seguirían ganando los más fuertes.

Intriga hasta el final en el scratch femenino. Foto: UTCL

En cuanto al keirin, la reducción de ocho a seis vueltas en el pasado ciclo olímpico fue totalmente un acierto. Y el darle una vuelta de tuerca más, llevándolo a cinco giros, tampoco parece negativo, ya que cada vez pasan menos cosas en esas primeras vueltas iniciales tras la derny, aunque como me comentaron, apenas supone una reducción de 20 segundos en la duración de la prueba.

Finalmente, en lo relativo al scratch, la reducción de 60/40 vueltas a 20 se puede comparar con lo que ocurre con el ciclismo en carretera cuando se pasa de etapas de más de 200 kilómetros a recorridos de poco menos de 100: se prescinde de una primera parte que no tiene esa emoción, pero que puede ser decisiva de cara al desenlace. Son esas vueltas iniciales las que calientan la carrera… y a los corredores. Y posibilitan un abanico táctico mucho más abierto. En este caso, por la justificación del espectáculo, es comprensible el recorte... y nadie puede decir que la prueba masculina y la femenina no tuvieran intriga hasta el final en su desenlace, que era precisamente lo que se buscaba.

2 comentarios:

  1. Buena iniciativa,espectacular montaje,yo soy un apasionado de la pista,una pruva que e visto en 6 dias eleiminacion por parejas(ya que no hay madison)

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