La aportación de De Ketele y el ‘efecto Carswell’ comienzan a tener efectos positivos en la selección belga en todas las disciplinas

El cambio en la dirección de la selección de pista belga comienza a tener efectos positivos, a pesar de que este año “era un encuentro previo a la campaña de clasificación para los Juegos”, es decir, 2023, como cuenta Kenny De Ketele en un amplio reportaje en Direct Velo, aunque los resultados han sido notables en los dos Europeos: cinco medallas en el absoluto, y nueve en el de juniors y sub23.

Carswell, con Bernard. Foto: UEC

Aparte de la aportación del ex corredor, la clave del notable rendimiento belga radica en la llegada de Tim Carswell, con un reparto de tareas bastante preciso: el fondo para el belga, la velocidad y las persecuciones por equipos, para el neozelandés. Según el coordinador deportivo Koen Beeckman, "es un poco como un club de fútbol donde cuando hay un nuevo entrenador, todo está bien. Hay un efecto Carswell. Viene con su experiencia y el ciclismo belga ya está cosechando los beneficios. Sin embargo, mantengamos los pies en el suelo. Tenemos una generación joven y talentosa, pero no es la primera vez que esto sucede. Y a veces también tuvimos que desilusionarnos"

Analizando por parcelas, lo más destacado vuelve a ser el fondo masculino, donde se vio un paso más en la progresión de Robbe Ghys, medalla de plata en la puntuación, tras un gran duelo con Benjamin Thomas, y de bronce en la madison, con Fabio Van den Bossche como compañero. Sin embargo, como se señala en el reportaje, aún tienen a otros dos hombres de plenas garantías como Lindsay De Vylder, que era el que estaba previsto, pero no pudo correr por caída en el Tour de Valonia, y Jules Hesters.

Kopecki, siempre una garantía. Foto: UEC

En cuanto a las féminas, Lotte Kopecki es una garantía plena para las pruebas individuales, como demostró con sus oros en eliminación y puntuación, y comienza a tener un respaldo adecuado en Shari Bossuyt, aunque por detrás Katrijn De Clercq y Marith Vanhove “todavía tienen que aprender”, ya que la brecha es aún significativa.

La persecución por equipos es otro de los objetivos prioritarios para los técnicos belgas. En Múnich, Arthur Senrame, Maxwell De Broeder, Brent Van Mulders y Thibaut Bernard marcaron 4:00.674, pero las esperanzas están puestas en los sub23, que en Anadia marcaron 3:55.451, nuevo récord belga, con el mencionado Bernard, Tuur Dens, Gianluca Pollefliet y Noah Vandenbranden. Precisamente De Ketele señala a Bernard como la gran revelación, ya que con 19 años hizo 4:19.761 en la individual, y que en el futuro mantendrá una gran rivalidad con Vandenbranden.

Pero en donde se destaca el aspecto más positivo es en la recuperación, sobre todo moral, de Nicky Degrendele: la ex campeona del mundo de keirin fue cuarta en su disciplina tras varios años de ausencia total de resultados. "Le dimos de nuevo la atención que se merecía, es decir, la de una ex campeona mundial. El keirin sigue siendo una disciplina olímpica y Nicky sigue siendo un diamante en bruto. Una medalla le habría hecho mucho bien, pero va por buen camino", comenta Beeckman. Además, por primera vez en muchos años está respaldada por otra velocista, la junior Julie Nicolaes, que proviene de BMX, bronce en velocidad y finalista en keirin en el Europeo y que la semana pasada en el Mundial de Tel Aviv conseguía idéntico metal en la velocidad y en los 500 metros.

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