Es curiosa, triste y, sobre todo, debería mover a la reflexión, la situación vivida ayer en la madison femenina del Gran Premio de Prešov: según la reglamentación UCI, para que una prueba se considere CL1 tiene que tener al menos diez parejas, aunque si se queda en ocho, puede recalificarse como CL2.
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| Un podio vacío es siempre un podio injusto. Foto: GP Prešov |
Pero ahí no termina todo, ya que hay varios perjudicados por
esta suspensión, y es algo que no se debería obviar, aunque lo cómodo sería
decir un ¡mala suerte, a por otra!
El primero, el organizador, que es el que apuesta por un
formato. Y si le fallan los corredores, no puede hacer nada, salvo ver
reducido su programa.
Y el segundo, los ciclistas, que han hecho un importante
esfuerzo por estar presentes con el objetivo inmediato de que esa prueba
les pudiera dar los puntos necesarios para alcanzar otro objetivo principal,
como es la clasificación para el Mundial. Y claro, si no se disputa, no hay
puntos y obliga a otro desplazamiento que puede ser en muchos casos inviable.
Está claro que, en el ciclismo actual, no sólo en pista,
mandan los puntos y que, dentro de lo que cabe -aunque habría mucho que
escribir-, el sistema es bastante positivo y justo… salvo en ocasiones como
esta, que puede ser la pieza que, al retirarse, hace colapsar todo un edificio
en el que se están gastando muchos euros. ¿Quién te dice que un país puede
‘bloquear’ a sus rivales en la clasificación mundialista impidiendo que cojan
puntos en situaciones así? Es elucubrar, claro, pero…
Anoche, hablando del tema, me sugerían que por qué en
estos casos no se da una puntuación menor, pero al fin y al cabo unos puntos
que compensen el desplazamiento. Y no me pareció mal la idea, por lo que la
reflejo aquí, aunque es algo que debería estudiarlo la UCI, que normalmente sólo
lo hace si hay la suficiente ‘iniciativa popular’. Ahí lo dejo.

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