Italia explora un nuevo camino con el equipo femenino de velocidad

Cenci, con uno de sus 'arco iris' en Apeldoorn. Instagram MC
Después de haber logrado formar un equipo masculino de velocidad capaz de clasificarse entre los ocho mejores del mundo -y lo que ello supone de opciones reales para estar en LA28-, el próximo objetivo de Italia, y de Ivan Quaranta al frente, es el trío femenino, en otro proyecto de futuro que ya comenzó a andar de forma experimental el pasado año.

Y es que la veterana Mirian Vece -si se puede llamar así a una corredora de 28 años- tiene ya acompañantes en las personas de Siria Trevisan y, sobre todo, de Matilde Cenci. Las tres compitieron juntas, a pesar de que estos dos aún eran juniors, en el pasado Europeo de Heusden-Zolder, con una prometedora quinta plaza.

Pero el gran éxito de las ‘azzurre’ llegó en su categoría, al ganar la velocidad por equipos en el Europeo de Anadia y en el Mundial de Apeldoorn, con Cenci como gran estrella individual al llevarse el arco iris también en el kilómetro y el keirin y quedar tercera en la velocidad. Una Cenci que, independientemente de este proyecto colectivo, también tendrá una buena dosis de protagonismo individual, ya que aparte de sus excelentes condiciones, siempre se ha visto atraída por esta disciplina.

La reválida en el Mundial de Santiago para el nuevo trío no se produjo por una mezcla de razones deportivas -por el cansancio tras una larga campaña- y económicas -por el largo y caro desplazamiento-. Pero ya se encuentran trabajando las tres en Montichiari, pensando en sus opciones de conformar un trío de garantías para LA28. “Los Ángeles es sin duda un objetivo a largo plazo. No tenemos a nadie presionándonos, por así decirlo. No sentimos la presión, pero es una idea que tenemos muy presente”, reconocía la corredora en una entrevista tras su triplete.

Selva, a la izquierda, cuando ganó la plata en Cali. Instagram FS
Selva, ¿una cuarta integrante?

Sin embargo, esta historia podría tener una cuarta y hasta cierto punto inesperada protagonista, la ex fondista Francesa Selva, de 26 años, que a principios de enero comunicaba en las redes sociales -donde es una auténtica ‘number one’- “pasarme al sprint. No porque sea más fácil. No como un plan B. Ni como un intento desesperado. Sino porque mi cuerpo cambió el plan.  E ignorarlo ya no es una opción. Esto no es rendirse. Es volver a tomar un rumbo que tiene sentido”.

Selva, a pesar de haber estado en algunos momentos en la órbita de la selección nacional -ganando incluso una medalla en madison junto a Letizia Paternoster en la Copa de las Naciones de Cali en 2022-, ha sido más conocida en el circuito de competiciones de invierno. “Pero mi cuerpo tiene dificultades para soportar las cargas de entrenamiento. El nivel está subiendo muchísimo. Lo que me dio una medalla en la Copa del Mundo hace tres años ahora no me alcanza ni para intentar ganar una carrera normal”.

Y tras consultar con el técnico –“¿estás segura?”- y con el seleccionador femenino y preparador, Diego Bragato, tomó esta decisión, pues considera “más fácil para mi cuerpo alcanzar un buen nivel atlético como velocista, porque estos esfuerzos siempre me han resultado más naturales y fáciles”. Más que adaptarse a la disciplina, que practicó cuando era junior, su 'adaptación' debe ser a la pujanza de sus nuevas compañeras.

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