Konya, un velódromo que ya es una referencia a nivel mundial por su rapidez, y que será el escenario del Europeo desde este domingo

Aunque en castellano el nombre por el que siempre había sido conocida la ciudad es Iconio, parece ser que la denominación original de esta ciudad de 2,3 millones de habitantes situada en la región de Anatolia central es la que prevalece, por lo menos en los ámbitos ciclistas, donde Konya se ha convertido en uno de los velódromos referencia a nivel mundial. Y confía en consolidar su ‘fama’ a partir del domingo como escenario del Campeonato de Europa.

Vista del exterior del velódromo turco. 

Se trata del primer -y único- velódromo cubierto de Turquía, comenzado a construir en 2019 e inaugurado el 5 de agosto de 2022 para los Juegos de la Solidaridad Islámica, con un aforo de 2.275 espectadores.

Pero dentro de los planes de la Federación Turca por fomentar esta especialidad, ha sido de gran ayuda tanto para la UCI como para la UEC. En el primer caso, por ser la sede de la única manga de la Copa de las Naciones el pasado año; en el segundo, por ofrecerse rápidamente para este Europeo, que se desarrollará desde el domingo 1 hasta el jueves 5 de febrero, cuando se frustró el proyecto inicial de los Campeonatos Multideportes que ya vivimos en  Glasgow 2018 y Munich 2022.

Pero lo que realmente ha elevado a Konya a ser uno de los grandes referentes de la pista mundial es su rapidez. No está a una gran altitud, pero los 1.200 metros ya comienzan a ser importantes, posibilitando que se puedan conseguir grandes marcas, y sin necesidad de realizar una adaptación específica a la altitud. A ello le unimos la mayor anchura de su pista, 8 metros, y un peralte de 45,5%, lo que posibilita unos más rápidos lanzamientos.

El técnico del combinado chino, Denis Dmitriev, con su
pupila Liying Yuan cuando logró el récord del mundo

Todo ello se pudo comprobar en marzo pasado, cuando la joven china Liying Yuan se convertía en la primera y de momento única mujer enbajar de los 10 segundos en los 200 metros, con un increíble e inesperado tiempo de 9.976.

Igualmente, Richardson tuvo durante algunos minutos el récord masculino, aunque su marca fue anulada por correr los últimos metros sobre la zona de seguridad. El británico tomó nota de las posibilidades intrínsecas de la pista y en agosto se embarcó en una aventura específica, más exitosa ya que por dos veces rodó por debajo de los 9 segundos, con un tiempo final de 8.847.

De momento Emma Finucane, la pareja del plusmarquista, ya ha anunciado su intención de centrarse en este Europeo en batir la plusmarca de Yuan, lo que puede suceder poco antes de las 14:00 horas -dos menos en España- del próximo martes. Y claro está, que 24 horas más tarde, Harrie Lavreysen sea el que lo intente en la versión masculina tal y como suele ser el neerlandés, como el que no quiere la cosa.

Lo que sí esperamos es que estas condiciones nos permitan vivir muchos récords en Konya… y entre ellos alguno español, sobre todo, ese tan deseado como necesario de la persecución por equipos.

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