Velódromos de París (VIII): Gran Premio de velocidad, casi un Mundial

La historia de los velódromos de París que hemos ido publicando en semanas anteriores no se entendería sin la celebración de dos grandes competiciones que fueron protagonistas de la pista francesa durante casi un siglo. Por un lado, el Gran Premio de París, una competición que en su momento fue considerada casi tan importante como el Campeonato del Mundo, y que se disputó en La Cipale desde 1894; por otro, los Seis Días de París, epicentro de la actividad en el Vel d’Hiv.

Albert Guillaume - Fuente desconocida. Wikipedia 

Gracias, nuevamente, a la magnífica obra de Pascal Sergent ‘Le temps des vélodromes’, hemos podido conocer muchos detalles del Gran Premio de París, una idea que fue lanzada por Gustave Viterbo, secretario de la Asociación de Prensa Ciclista, que convenció al Ayuntamiento de París de financiar esta prueba, cuyos beneficios se destinaban a los más desfavorecidos de la capital.

En aquella época en la que este tipo de reuniones congregaban un gran interés por parte de los pistards y del público, y considerando las excelentes condiciones del velódromo del Bois de Vincennes para este tipo de pruebas, el Gran Premio de París se convirtió en la más importante entre las muchas de este estilo que había por Europa o América. Desde 1899 se disputó en las dos versiones en las que estaba dividido el ciclismo en pista, amateur y profesional, en un palmarés en el que encontramos al danés Thorvald Ellegaard, a los franceses Lucien Michard y Émile Friol, al británico William Bailey, al belga Jeff Scherens, a los alemanes Toni Merkens y Albert Richter, al neerlandés Arie van Vliet, al también británico Reginald Harris, al australiano Russell Mockridge, al suizo Oscar Plattner, o a los italianos Antonio Maspes y Giuseppe Berghetto, antes de dar paso en los sesenta y los setenta a los grandes ídolos galos Pierre Trentin y Daniel Morelon.

Ese éxito local fue el culmen de la popularidad del Gran Premio, ya que en los años siguientes -y con la prueba ya convertida en open- el dominio absoluto de los alemanes orientales Michael Hübner, Lutz Heßlich o Bill Huck retrajo al público y conllevó al final de la prueba, en 1993, a falta de un año para que hubiera cumplido en centenario. La presencia desde 1982 de una prueba femenina, con Félicia Ballanger o Tanya Dubnicoff como ganadoras, no fue tampoco un aliciente para su supervivencia. Los tiempos habían cambiado y ello se notó también en los Seis Días, con los que terminaremos esta serie.

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