Historia de la pista en los Juegos Olímpicos (V): Dominio británico en el velódromo de Londres 1908, como sucedería un siglo después

Quinta entrega de nuestra serie para conocer un poco mejor la historia del ciclismo en pista en los Juegos Olímpicos, sin duda la más olímpica de todas las modalidades de nuestro deporte… y para entretenernos un poco en estos días de confinamiento. 

Cuando mencionamos los Juegos Olímpicos de Londres 2012, nos viene a la cabeza el éxito británico en el velódromo de Lee Valley con los Chris Hoy, Jason Kenny, Geraint Thomas, Laura Trott y compañía. Sin embargo, un siglo antes -exactamente 104 años- Londres ya fue escenario del dominio de los locales en las pruebas de pista, al obtener cinco de los seis oros en liza.

Numeroso público en el estado de White City para ver el ciclismo,
a pesar de la pésima climatología. Foto: Olympic.org
Unos Juegos de 1908 que no estaban previstos en la capital británica, sino en Roma. Pero la violenta erupción del Vesubio dos años antes supuso que el gobierno italiano necesitase esos recursos económicos para la reconstrucción de la zona afectada por lo que renunció a los Juegos, aunque las malas lenguas dicen que les vino de perlas como excusa para no organizar un evento que les estaba suponiendo un coste mucho mayor del esperado.

De esta forma, Londres acogió unos Juegos que fueron en todos los aspectos mucho mejores que las ediciones anteriores -con algunas polémicas sobre la representación y las banderas de algunos países entonces ‘ocupados’ como Irlanda o Finlandia-, que tomaron algunas de las mejoras de los Juegos Intercalados de Atenas, aunque volvieron a insistir una duración muy extensa en el tiempo, con más de seis meses de competiciones. Por cierto, fue en esta edición cuando se estableció la distancia actual de la maratón, al alargarse el recorrido para que pudiera comenzar en el castillo de Windsor y terminar en el estadio olímpico, el de White City, construido para la ocasión con una capacidad de 68.000 espectadores.

Y fue precisamente en este recinto donde se disputaron las pruebas de ciclismo en pista, del 13 al 18 de julio, en un anillo de cemento que rodeaba el estadio, de 660 yardas -poco más de 600 metros- con un escaso peralte. Como aspecto negativo, la gran cantidad de agua que cayó durante todas las pruebas; como positivo, el número público que se congregó para verlas.

Ben Jones, el pistard más laureado.
Foto: Domiio público - Wikipedia
97 participantes -todos hombres, como sucedería hasta muchos años después- de 11 países, sin presencia española, tomaron parte en las seis pruebas. Destacar que, junto a la ya tradicional velocidad, se mantenía la prueba de tándem de Atenas 1906 y se incluía por primera vez otra prueba que sería clásica, la persecución por equipos, aunque sobre tres vueltas al velódromo. Se completaba el programa con tres carreras a la distancia obre 5, 20 y 100 kilómetros.

Ben Jones fue el más laureado, al ganar el oro en los 5 kilómetros y como integrante del equipo de persecución, y la plata en los 30, que se llevaría su compatriota Clarrie Kingsbury -también vencedor con la cuarteta- por escasos centímetros. Charles Bartlett se llevaba los 100 kilómetros, al retirarse el gran favorito, Leon Meredith -otro integrante de la persecución-, debido a las inclemencias del tiempo, y en la que un futuro ganador del Tour, Octave Lapize, era tercero. Victor Johnson completaba el éxito británico, al ganar la velocidad individual, mientras que Francia se llevaba el oro restante con el tándem forado por Maurice Schilles y André Auffray, por delante de dos dúos locales.


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