Historia de la pista en los JJ.OO (XX): La RDA, potencia hegemónica en Moscú, en un evento sin españoles y bajo boicot estadounidense

Tras el boicot de los países africanos en Montreal, el segundo paso en la politización de los Juegos Olímpicos se vivió en Moscú 1980, como consecuencia de la invasión soviética de Afganistán, a finales del año anterior. El presidente norteamericano, Jimmy Carter, llamó a un boicot que tuvo efectos muy desiguales, ya que, entre otros, Estados Unidos, Canadá, República Federal Alemana, Japón o China no participaron, mientras que otras naciones lo hicieron con delegaciones menores e incluso compitiendo bajo la bandera olímpica, en señal de protesta. De ahí que la descendiera sensiblemente tanto el número de países, 80, como atletas, 5.259, presentes.

El boicot tuvo también algunas consecuencias colaterales, como la retirada de las cámaras de la NBC que iba a televisar el evento o que no apareciese la bandera estadounidense cuando se pasó el testigo a Los Ángeles como organizador de la siguiente edición.

Por el contrario, hay que destacar que deportivamente hubo pruebas con un excelente nivel, como el mediofondo en atletismo con los duelos entre Sebastian Coe y Steve Ovett, o la gran promoción comercial, con un importante merchandishing que tuvo la mascota de los Juegos, el popular Osito Misha.

En el caso de España, decir que tuvo una participación bastante amplia en numerosas disciplinas, pero no en ciclismo, donde se decidió no llevar equipo, ni en carretera ni en pista. En este caso, una nueva frustración para los pistards españoles, pero en especial para un Avelino Perea que había ganado todos los títulos en juego en los Nacionales celebrados poco antes -velocidad, kilómetro, persecución individual y por equipos y puntuación- y había hecho un 1:07 en el kilómetro en Anoeta, equivalente a una marca que le hubiera permitido conseguir un diploma en los Juegos.

El programa del ciclismo en pista fue idéntico al de Montreal, con cuatro disciplinas: velocidad, kilómetro, persecución individual y por equipos. Y el escenario, el impresionante velódromo Krylatskoye, uno de los recintos cubiertos más grandes del mundo, ubicado junto a otras instalaciones olímpicas en las afueras de Moscú. De 333,3 metros de cuerda, en madera y con merecida fama de muy rápido, sobre todo en las pruebas cortas.

Y así sucedió en el kilómetro, donde el germanoriental Lothar Thomas establecía un nuevo record olímpico con 1:02.955, batiendo la marca de Pierre Trentin lograda en la altitud de México, superando claramente al ruso Aleksandr Panfilov (1:05.845) y al jamaicano David Weller (1:05.241), el primer deportista de aquel país en conseguir una medalla en un deporte distinto a una carrera atlética. Esta fue una de las pruebas que más notó las renuncias, ya que sólo se presentaron 18 ciclistas, aunque menos que en la velocidad, con 15 frente a los 52 de Montreal.

En aquellos tiempos, la RDA se había convertido en la potencia hegemónica en las pruebas cortas. Y en la velocidad contaban con uno los mejores especialistas de todos los tiempos, Lutz Heßlich. En Moscú se presentó en la final ante el francés Yavé Cahard imbatido. Ganó la primera manga con solvencia, pero se dejó sorprender por el galo que forzaba un desempate en el que no dio opción. Heßlich no pudo competir en 1984 por el boicot de los países del Telón de Acer, pero regresó en 1988 para ganar otra medalla de oro en velocidad, en un palmarés que completa con tres títulos y tres subcampeonatos mundiales. El podio lo completaba el ruso Sergey Kopylov, que dejaba fuera de las medallas al campeón vigente, Anton Tkáč.

Tras el dominio de las cuartetas de la RFA en la primera mitad de la década -y plasmada en los Juegos de Munich y Montreal-, la RDA también asumió el liderazgo universal en esta disciplina, habiendo ganado los Mundiales en los tres años anteriores. Por este motivo, y por la ausencia de sus ‘vecinos’ eran más favoritos que nunca… pero cedieron en la final ante la Unión Soviética, con Viktor Manakov, Valeriy Movchan. Vladimir Osokin, Vitaly Petrakov y Aleksandr Krasnov: 4:15.70 a 4:19.67, con Gerald Mortag, Uwe Unterwalder, Matthias Wiegand y Volker Winkler formando la cuarteta de plata. El bronce para Checoslovaquia (Teodor Černý, Martin Penc, Jiří Pokorný e Igor Sláma), que doblaba en la final de consolación a Italia.

El único oro ‘capitalista’ fue para el suizo Robert Dill-Bundi, que superaba ampliamente al francés Alain Bondue (4:35.66 a 4:42,96), con el danés Hans-Henrik Ørsted dejando sin medalla de bronce en esta disciplina a los alemanes del Este, en concreto a Harald Wolf, que no formaba parte de la cuarteta. Lo más curioso, sin embargo, fue la ceremonia protocolaria, ya que los tres pertenecían a países que habían boicoteado los Juegos y que no desfilaban bajo sus banderas, por lo que en el podio aparecieron bajo sendas enseñas con los aros olímpicos.

Fuentes: Olympics.org, Olympedia y Wikipedia.

Fotos

  1. La popular mascota Misha, con el logotipo de Moscu 1980
  2. Vista exterior del velódromo Krylatskoye. Foto: Wikipedia
  3. Lutz Heßlich. Foto: Wikipedia 

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