Eliminación


La eliminación es una prueba con gran tradición en los velódromos, aunque nunca ha tenido carácter oficial, con la única excepción del Campeonato de Europa, que la incluyó en su programa desde 2015, con una medalla de bronce para Irene Usabiaga. No obstante, actualmente tiene una cierta relevancia al ser una de las cuatro pruebas puntuables del ómnium.

Se trata de una carrera individual en la que el último corredor en los pasos intermedios es eliminado, hasta quedar un sprint final que puede ser de dos o de tres corredores. Los ciclistas serán clasificados en el orden inverso al de su eliminación.

Los participantes salen la mitad agarrados en la balaustrada y la otra mitad, sujetos por sus técnicos en el pasillo de sprinters, sin ningún orden determinado salvo cuando se trata del ómnium en el que será según la general en ese momento.

La salida se da tras una vuelta neutralizada y habrá sprints eliminatorios cada dos vueltas en las pistas de menos de 333,33 metros y cada una en las de 333,33 y superiores. Si algún corredor abandona o es doblado, es el eliminado en el siguiente sprint. Igualmente, los comisarios pueden decidir la eliminación de otro corredor que no haya sido el último en pasar, por ejemplo, si pisa la zona azul.

Es la rueda trasera la que indica la eliminación del ciclista, salvo en el último sprint, y al corredor se le indicará de forma clara la eliminación (por medio de la megafonía, un panel con su número e incluso un ‘chivato’ en su manillar) La decisión debe anunciarse antes de que pasen por la línea de contrameta. No obstante, si hay dudas, y los jueces se demoran en su decisión, ningún ciclista será eliminado en el siguiente sprint, lo que se indicará con bandera verde.

En caso de accidente reconocido –recordemos por caída, pinchazo o rotura de parte especial de la bicicleta- que implique a uno o varios corredores, el presidente del colegio de comisarios podrá decidir que la carrera sea neutralizada por una distancia máxima equivalente al número de vueltas más aproximado a 1.250 metros, con el fin de permitir a los corredores implicados retornar al pelotón. Durante ese momento, los ciclistas que pudieran rodar por delante o detrás del grupo se incorporarán al mismo, de forma que todos los ciclistas rueden juntos y a la velocidad moderada. La neutralización se indica con una bandera amarilla.

La carrera se reanudará en el momento que se retire la bandera amarilla mediante un disparo de revolver dado por el starter. Todo corredor incapaz de reiniciar la prueba en dicho momento es eliminado y su posición determinada según el momento de su eliminación. En la vuelta siguiente sonará la campana para indicar el inicio del sprint.

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