Omnium


La inclusión del BMX en el programa de los Juegos Olímpicos fue como el movimiento de las fichas del dominó, que arrastró en su caída a varias pruebas de pista, que desaparecieron del programa olímpico: el kilómetro/500 metros, la persecución individual, la puntuación y la madison, aunque ésta felizmente recuperada a partir de 2020.

Para paliar esta medida, se creó una prueba combinada, una especie de decatlón ciclista, primero orientado hacia el pistard más completo, aunque desde el presente ciclo olímpico ya definitivamente decantado hacia el fondo.

Un sistema que favorece las opciones españolas con Albert Torres, doble campeón continental y bronce mundialista en 2017, en un palmarés que incluye los nombres de Elia Viviani, campeón olímpico en Río, Lasse Norman Hansen, en Londres, o Fernando Gaviria, bicampeón del mundo. Entre las féminas nos quedamos con Laura Kenny, que antes de su matrimonio, cuando era conocida como Laura Trott logró los dos títulos olímpicos, otros dos mundialistas y tres subcampeonatos.

Es curioso, porque el nombre de omnium en el mundillo ciclista era algo genérico, no una prueba en sí, sino el conjunto de modalidades que se disputaban en una reunión, con una clasificación por puntos, y que normalmente se distinguían como omnium de fondo o de velocidad.

Antes de su inclusión olímpica, pero cuando ya era vox populi la reducción de pruebas, el ómnium comenzó a probarse a partir del Mundial de Palma 2007, compuesto por cinco pruebas en un sólo día (200 metros, scratch, persecución, puntuación y kilómetro/500 metros) para adoptar en 2011 la primera fórmula en dos jornadas de cara a los Juegos Olímpicos de Londres: vuelta lanzada, eliminación y persecución, el primer día, y puntuación, scratch y kilómetro/500 metros, sumándose puntos por el puesto obtenido en cada una de ellas y desempatando por el tiempo marcado en las cronometradas.

En 2014 volvió a cambiar ligeramente, más que en el orden, que se alteró levemente –scratch, vuelta lanzada y persecución el primer día, y eliminación, kilómetro/500 metros y puntuación, el segundo- en el concepto ya que pasaban a darse puntos por posición (40, 38, 36….) en las cinco primeras pruebas, a los que se sumaban directamente los conseguidos en la puntuación, tanto en los sprints como por vuelta ganada.

El gran cambio se ha producido en el presente ciclo olímpico, manteniéndose el mismo sistema de puntuación: en cada prueba 40, 38, 36 … y así sucesivamente hasta 1 punto al corredor 21º y posteriores, sumándose luego lo conseguido en la carrera a los puntos, aunque al eliminarse las pruebas cronometradas, son las posiciones en el sprint final de la puntuación decidirán en caso de empate.

La modificación sustancial se ha producido en las pruebas, que se reducen a cuatro, todas en una sola jornada -que se disputarán con un mínimo de 30 minutos entre ellas- y todas ellas de fondo: scratch, ‘tempo race’, eliminación y puntuación, sobre las siguientes distancias, en kilómetros:


Elite M.
Elite F.
Junior H.
Junior F.
SCRATCH
10
7,5
7,5
5
TEMPO RACE
10
7,5
7,5
5
PUNTUACION
25
20
20
5

El número de inscritos máximo será el que se admita según las dimensiones del velódromo. Si hubiera más, se realizará una clasificatoria según lo establecido en la puntuación.

En todas las pruebas habrá un orden alterno balaustrada-pasillo, según la general del ómnium en cada momento, salvo en el scratch, que será según la última clasificación UCI.

Todo corredor que se retire de una prueba, menos la eliminación, será penalizado con -40 puntos. Lo mismo para el corredor que pierda dos vueltas en el scratch.


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