Trece Campeonatos en uno, con más de 200 títulos mundiales en juego, y en un solo escenario, Glasgow, Escocia. Así se define
el primer Campeonato del Mundo de ciclismo, el llamado Súper Mundial, que
será el mayor acontecimiento de la historia de nuestro deporte, desde el
jueves 3 al domingo 13 de agosto, aunque ya habrá pruebas de pista, de
paraciclismo concretamente, el miércoles 2.
Un evento que viviremos cada cuatro años, precisamente
el anterior a los Juegos Olímpicos, y que para la UCI es una excelente
oportunidad de cobijar bajo el paraguas del ciclismo en carretera todas las
disciplinas, especialmente las minoritarias y menos fáciles de rentabilizar.
Y que también se vende como una excelente oportunidad de promocionar
-turísticamente hablando- a la zona en donde se organiza, que no es en realidad
solamente una ciudad, Glasgow, sino que tiene que disputarse -por razones deportivas
y también económicas- en otros muchos escenarios de Escocia, como Edimburgo,
Stirling, Loch Lomond, Tayside, Tweed Valley, Fort William o Dumfries &
Galloway, distantes entre ellas muchos kilómetros. Localidades, por cierto,
en las que el incremento de los precios de los servicios hoteleros ha sido, como poco, desmesurado.
En total habrá
120 países y casi 3.000 participantes en
un evento que, pese a lo positivo que puede ser para la visibilidad del
ciclismo, plantea algunas dudas.
Dudas logísticas y deportivas
Las primeras, de orden logístico, ya que
son pocos los países que pueden permitirse afrontar este Campeonato conjunto
con los mismos medios materiales y humanos con los que los afrontarían si no
fueran coincidentes y más teniendo en cuenta la lejanía de algunas sedes. No
olvidemos que en los Juegos Olímpicos las pruebas ciclistas se van sucediendo
sin coincidencias, mientras que en este Mundial sí las hay. Y en el caso de
España, el caso se agrava por la incomprensible coincidencia de
responsabilidades en disciplinas muy diferentes de algunos de los
seleccionadores, aunque no es el tema de este post.

La segunda duda es de orden deportivo. Como bien ha denunciado
el técnico italiano de carretera, Daniele Bennatti, “sanciona a las
selecciones con atletas multidisciplinares”, refiriéndose en su caso a no poder
contar con Filippo Ganna o Jonathan Milan para la prueba de fondo porque es
solo un día después de las finales de persecución y coincide con el ómnium.
Obviamente el solapamiento entre carretera y pista es uno de los aspectos
más graves, a diferencia de Tokio o París, donde hay la suficiente distancia
entre ambas disciplinas. Afortunadamente la relevancia de este Mundial como
prueba clasificatoria del máximo nivel para los Juegos llevará a más
corredores que alternan ambas disciplinas al Velódromo Chris Hoy que a las
calles de Glasgow.
Aparte de esa coincidencia, lo más reseñable en el caso de la
pista es la ubicación en el mismo escenario y fechas -del 3 al 8, ya que el 9
no la habrá- del ciclismo ‘absoluto’ y del paraciclismo, incrementándose los
días de estancia (y el coste económico de la misma) de los ciclistas de ambas selecciones, y creando un problema organizatico de no poca importancia en el velódromo, ya que serán
necesarios pases de día, en forma de pulseras, limitados por selección para
acceder a una saturada pelousse, prohibiéndose también la estancia a los ciclistas que no compitan
en esa jornada.
El programa de competiciones también tiene muchos ‘peros’
que ya señalamos en su día:
desde coincidencias increíbles como el comienzo
del keirin y la final del kilómetro en una misma sesión
, la innecesaria extensión
de las pruebas por equipos a dos o incluso tres días, o la desorganización de las competiciones
paraciclistas, especialmente en lo referido al ómnium, muy diferente según la
categoría implicada.
Paraciclismo: Visibilidad, si; inclusión, con matices
En todo caso, nos quedaremos con que es una excelente
oportunidad para vivir todo lo que significa el paraciclismo, para darle esa
visibilidad que, como tras manifestaciones ciclistas, tendrá en Glasgow,
aunque tampoco debemos engañarnos en que sea un paso más en favor de la
inclusión: en 2024 y años sucesivos, los Mundiales volverán a estar
separados en fechas y lugares, y en otras disciplinas que podrían hacer mucho más -me refiero a la
carretera- por esta integración, ni se plantea, aunque el paso definitivo
debería darse con la integración de Juegos Olímpicos y Paralímpicos, algo que
no deja de ser una utopía.
De momento y desde el punto de vista organizativo, esperemos que se tome nota de estos problemas, ya que en el 2027, en el próximo Super Mundial de Alta
Saboya, tendrá que meter entre el 11 y el 26 de septiembre el Mundial
absoluto, el de paraciclismo… y el junior, que en esta ocasión se ha quedado fuera.